Cazador ©

Capitulo 1

Alec

Veo a mi hermano frente a los más valientes y fuertes hombres de nuestra aldea, mi hermano mayor, Cedric, quién tomó el liderazgo de nuestra aldea, tras la muerte de nuestros padres a manos de la Reina Alfa. Escucho como mi hermano habla ante los hombres de la aldea, para motivarlos a dar la vida por nuestra libertad, por la paz.

— ¡Amigos, hermanos! — escucho como grita Cedric — hemos recibido la petición de ayuda de nuestros hermanos del norte, sus espías han descubierto que está noche, la mismísima Reina Alfa, comandará el ataque a su aldea, y he decido que honrando el tratado de mí padre y del señor Jorge, iremos a la batalla — todos los hombres asienten, saben que es la oportunidad perfecta, ya que pocas veces la Reina Alfa sale de su castillo.

Así sigue mí hermano hablando de la gran oportunidad que representa ir a la aldea del norte, y matar a la Alfa de los Hombres Lobos, quién es la responsable de someter a nuestro mundo en una lucha sangrienta por territorios.

Son pocos los que saben cómo es su aspecto, ya que las pocas veces que sale de su castillo es por alguna amenaza para los Lycan's, y yo como el hermano menor del lider que nuestra aldea sé la probable razón de su repentina decisión de atacar la aldea del norte, y ésa razón probablemente sean sus armas, armas de plata, que fácilmente podríamos utilizar en su contra.

Veo como con gran decisión los hombres de la aldea apoyan la decisión de Cedric, al terminar veo como las personas se dispersan, le doy una mirada a mi hermano, el a sus veintiocho años, es un líder innato al igual que lo fue nuestro padre. Cedric sé acerca negando desaprobatoriamente en mi dirección, como respuesta solo puedo ejercer más fuerza en mi mano derecha empuñando la espada que utilizaba mi madre, la extraño.

— Alec, no hagas esto más difícil —habla al llegar hasta mí — No dejaré que vallas, es muy peligroso — sentencia.

— Por favor, Cedric también quiero pelear — digo apretando la espada de mí madre — Quiero honrar la memoria de nuestros padres.

Cedric sé acerca hasta mí, me toma de la parte trasera de mí cabeza, atrayéndome hasta el uniendo nuestras frentes — Lo sé hermanito, pero no permitiré que algo pasé con lo único que me queda en esta vida — eso es verdad, soy lo único que le queda de familia en este mundo cruel, ya que Miriam su esposa también murió.

Me separo lentamente de el — Pe-pero tú también lo eres para mí hermano, eres lo único que me queda — término en un susurro, sintiendo un nudo en mi garganta crecer.

— No me obligues a encerrarte antes de partir Alec — menciona con una sonrisa burlesca, qué luego para a ser seria — Es enserio Alec no me obligues — sentencia.

Cedric me quita a la "Cazadora", la espada de mi madre — Té quiero mucho hermanito, y por eso te quiero lejos de la batalla — da medía vuelta para dirigirse a la cabaña de su segundo al mando — Y quítate ésa armadura Alec, es muy grande para un niño — grita con gracia y burla.

Cedric está muy equivocado, sí creé que me quedaré con los brazos cruzados sabiendo que el podría morir a manos de la misma mujer que mató a mis padres y a su esposa.

Doy medía vuelta, y me adentro en la cabaña que era de nuestros padres, aspiro el olor a pino, olor característico de Papá, y el característico olor a jazmín de mí madre, me dirijo a la habitación de ellos y me acuesto viendo el techo de madera.

Cedric creé que soy un niño, por el amor de Dios ya tengo diecinueve años pronto tendré los veinte años, él no puede decidir por mí.

Siento mis ojos pesados — Papá, Mamá honrare su memoria matando a la Alfa — susurro cayendo dormido.

(...)

Siento una molesta sensación en mi mejilla, así que aún dormido llevo mi mano a mí mejilla fuertemente dándome una bofetada, me despierto por el golpe que yo mismo me he dado.

— Carajo — espeto —una maldito zancudo — termino molesto conmigo mismo.

Me levanto, me sorprendo al ver que ha oscurecido, así qué, rápidamente me levanto — Qué bueno que no me quite la armadura — digo, saliendo de la habitación de mis padres, para así salir de la cabaña.

— No hay nadie — susurro al ver que ya la aldea se encuentra sin hombres resguardando la zona.

Sigiloso me dirijo a la cabaña de Frederick, el segundo al mando, ahí debió de dejar Cedric la Cazadora, estoy seguro que Cedric ordeno a las mujeres que me vigilarán, así que con mucho cuidado entro a la cabaña de Kai, cierro tras de mí y comienzo a buscar la espada.



J. A. Clever

Editado: 13.04.2018

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