Cazador ©

Capítulo 10

Amber

- Deja de hablarme de usted Alec - me levanto un poco exaltada - llamame Amber.

El me mira con desconfianza.

- Tú mataste a mí hermano, a mi madre, a mí padre, a toda mí familia y quieres qué me comporte como sí nada - habla con indignación - usted Amber me quitó todo lo qué tenía y no olvidaré la promesa qué hice de matarla.

Apreto loa puños a cada lado de mí cuerpo - Eso es lo en verdad quieres vengarte - Alec asiente y baja la mirada - Ésta bien sí eso quieres.

Me alejo y busco con la mirada el librero correcto, al encontrarlo me e dirijo a el y al llegar meto mí mano en su separación con la pared y saco una reluciente espada, es una de las qué tenían los de la última aldea qué ataque.

- Toma - lanzo la espada y muy torpemente Alec logra alcanzarla, muestra una mueca de dolor ante su repentina reacción, yo solo deprimo mí necesidad de ayudarle - vengate Alec.

Alec abre los ojos de sobre manera en mí dirección, su agarré en él mango de la espada es inútil, lo que me muestra qué nunca a matado o nunca intencionalmente.

- No - logra decir luego de varios minutos.

- Porque no, si es fácil - me acercó a el, tomo la punta de la espada reprimiendo el dolor al cortarme un poco, dejó qué la punta de la espada esté justo en dirección a mí corazón - hazlo Alec, vengate y matame.

Mí corazón se estruja y Leya chilla de dolor al ver el odio con el qué me mira Alec - Así qué esto es morir por amor - me sorprendido a mí misma al pensar en ello, amor, no esto no es amor, cierro los ojos, quizás sí lo sea.

Espero la estocada, pero no llega, escucho como la espada produce seco sonido al impactar contra el suelo, abro los ojos y veo como Alec se aleja de mí negando con la cabeza.

- No-no puedo - habla cortadamente - algo me detiene, quiero vengarme y no puedo.

Se deja caer a la silla de madera, lleva sus manos primero a su rostro y luego a su cabeza halando de su cabello fuertemente con frustración. Me acerco de nueva cuenta a él, me arrodilló y con mis manos tomo las de él, estoy casi segura qué ha sentido la misma corriente eléctrica pasar por su cuerpo cuando nuestras pieles han hecho contacto.

- Qui-quiero hablar con Amy - al escuchar lo qué me pide, suelto nuestras manos y me pongo en pie como un resorte, mi enojo crece en mí y los celos, sí celos crecen en mí interior, preguntándome porqué mí mate quiere hablar con Amy.

- He dicho qué ya no hablaras con ella - habló con dureza - no saldrás de esté castillo, no saldrás a hablar con nadie, - el me mira con enojo y confusión - y desde ésta noche y tu y yo dormiremos juntos.

- ¡Qué! - grita al dificultosamente levantarse de su asiento - yo prefiero estar en el calabozo antes qué dormir contigo.

Yo enarco una ceja, me acercó hasta quedar frente a frente, nuestras respiraciones mezclándose una con la otra - Éstas seguro - mi rostro es surcado por una sonrisa de satisfacción al sentir como su cuepo tiembla ante mí cercanía.

(...)

Alec

- Éstas seguro - no se sí la rubia frente a mí siguió hablando ya qué me tense al verla acercarse a mí, mí cuerpo tiembla pero no de miedo, mís manos sudan, siento qué retengo la respiración, intento alejarme pero no puedo mís sentidos están adormecidos.

- N-no lo sé - logró mascullar, trago duro al ver como se muerde el labio inferior fuertemente - no no hagas más puedes lastimar.

- Te preocupan mís labios - pregunta sutilmente a lo qué siento arder mís orejas, ella sabe qué si.

- Necesito hablar con Amy, por favor - se aleja rápidamente de mí.

- Sabes cuál es el único modo en qué yo pueda estar segura de qué estés con ella - pregunta a lo qué yo niego - es qué debés estar marcado.

Yo frunzo en ceño en confusión, marcar, acaso me quiere marcar como ganado.

- Sólo es una pequeña marca - habla con una sonrisa en el rostro, la cuál no sé qué puede expresar - sólo así puedes hablar con Amy y hasta quizás salir a ver como están las cosas en tú aldea.

Abro los ojos como platos, acaso puede ser verdad, ella va a dejarme ir con sólo llevar una marca, la veo al parecer dice la verdad.

- Será grande - pregunto, ella lleva su mirada a la mía, sus azules brillan, al parecer trama algo pero no tengo nada qué perder con intentar.

- Será una pequeña marca en el cuello - se acerca lentamente con un aura muy extraña, casi podría decir qué con deseo - sólo déjame a mí hacerlo.

De nueva cuenta mí cuerpo reacciona ante la cercanía de su cuerpo, ahora no puedo retener el aliento y aspiro su embriagador aroma, siento una corriente eléctrica al sentir como su dedo hace contacto con mí mejilla, su contacto en mi arde, siento vergüenza al sentir excitación, ahogó una frase al sentir como pasa su dedo por mi aún roto labio inferior.

- Podré irme - logro decir al bajar el nudo de la garganta - luego de esto.



J. A. Clever

Editado: 13.04.2018

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