Como en los cuentos de hadas

Hawái

Le narré el juicio completo a Derek mientras él conducía hacia su casa. Le había pedido a Carter que llevara a los niños y se quedara con ellos mientras él iba a mi departamento a acompañarme.

—¿Crees que ese hombre orquestó no solo los asaltos sino también la irrupción a los departamentos?

Miré por la ventanilla intentando encontrar otra explicación sobre los asaltos, era algo lógico pensar así, pero lo que había pasado con Daisy y aquel gato en mi departamento no solo era espeluznante, también hablaba de una mente torcida y peligrosa.

—No lo sé, he tenido clientes iracundos antes… pero ninguno se había atrevido a tanto jamás, amenazar es una cosa, pero cumplir las amenazas es algo que no cualquiera se atreve a hacer.

Derek colocó su mano suavemente sobre la mía cuando el semáforo se puso en rojo.

—No mentí hace un momento cuando te dije que sobre irnos a Hawái de forma anticipada, pero no quiero que sientas que estoy imponiéndote mi voluntad, si quieres quedarte para ver cómo va el rumbo de las investigaciones, te apoyaré y estaré de acuerdo, pero, por favor, permíteme acompañarte y cuando no pueda estar presente, deja que te ponga un par de guardaespaldas.

Sonreí por su comentario y tras moverme en el asiento del copiloto besé su mejilla.

—Vamos a Hawái… no quiero ponerte en riesgo o a los niños, Stephen y Alex pueden hacerse cargo de todo, además, no tengo más clientes programados por el momento… había dejado mi agenda libre para el viaje de la próxima semana, así que…

Derek sonrió y al ver que el semáforo se ponía en verde puso la velocidad y avanzamos.

Continuamos conversando por el resto del camino, realmente comenzaba a adorar el modo en que escuchaba con calma y atención cada una de las palabras que decía. Derek giró para tomar la vereda a su casa mientras tarareaba la canción que sonaba en la radio. Al llegar a la entrada de la casa, vi cómo Adrien y Cassie nos esperaban con emoción, me bajé primero del auto después de que Derek se estacionó junto a la puerta de la casa. Los niños corrieron hacia mí y se agarraron cada uno a una de mi piernas, miré a Carter buscando la razón de la desesperación que el saludo de los niños reflejaba.

—Vieron las noticias en la escuela —susurró.

Me agazapé y los abracé a ambos.

—Estoy bien —dije en tono bajo y besé sus pequeñas cabezas. Ambos sonrieron y sin decir nada corrieron a saludar a su papá, quien nos observaba desde las escaleras del pórtico.

Entramos a la casa seguidos de cerca por Carter.

—Nos iremos mañana a Hawái, habla con el director y dile que grabaré las escenas que faltan cuando regresemos de las grabaciones allá. También necesito que arregles el asunto del hotel y los boletos de avión.

Carter me miró por el rabillo del ojo, me fulminaba; en realidad no podía culparlo, estaba interfiriendo con la agenda de Derek y provocando que su trabajo se complicara. Sintiéndome un poco culpable, caminé hacia el comedor, donde los niños jugueteaban alrededor de las sillas.

—Elaine… ¿te duele? —preguntó Cassie y se acercó a mí intentado tocar mi pómulo. Negué con la cabeza y le sonreí.

—No, cariño… Díganme, ¿qué les gustaría cenar? —pregunté mientras me subía las mangas de la blusa. Los niños me miraron con ojos soñadores y corrieron hacia mí.

—¡Pizza! —gritaron al unísono haciéndome reír.

Miré a Derek, quien se acercaba con una sonrisa traviesa en el rostro.

—Bueno, entonces pizza… doble queso y champiñones —dijo riendo mientras los niños corrían a decirle al ama de llaves que comeríamos pizza.

Los observé irse y me giré para mirar a Derek, me preparaba a disculparme por arruinar su itinerario cuando él posó sus labios sobre los míos con suavidad. Sonreí por dentro.

—Mi hermana vendrá a verte —informó—. Me preocupa mucho ese costado, ¿crees que no he notado que respiras con dificultad? —me encogí de hombros y le sonreí…— Le pedí a Carter que arreglara que tu clienta sea entrevistada con la agencia.

Lo miré fijamente y no pude evitar arrojarme a sus brazos con efusividad haciéndolo retroceder un par de pasos.

—Realmente, te amo… —susurré, lo dije sin pensar y por un segundo temí haberme pasado de la raya. Derek me estrechó más fuerte y tras colocar su frente en la mía suspiró.

—Realmente… me encanta escucharte decir eso… dilo de nuevo —musitó.

—Te amo —susurré contra sus labios antes de besarlo.

Cenamos con calma viendo televisión, los niños se acurraron a mis costados y se quedaron dormidos. Adrien estaba aplastando un poco mi costado, por lo que estaba luchando contra el dolor. Derek se percató, se puso de pie y cargó primero al pequeño para acostarlo en su cama, yo lo ayudé llevando a Cassie con lentitud. Una vez que acostamos a los niños bajamos de nuevo a la sala, estábamos a punto de sentarnos en el sillón cuando el timbre sonó. Derek les había dado la noche libre a las personas del servicio, por lo que él mismo fue a abrir la puerta. Una mujer alta y robusta me miró en seguida, tragué saliva al reconocer sus facciones.

—Jocey, pasa —dijo Derek mientras se hacía a un lado para dejarla pasar—. Elaine, ella es Jocelyn, mi hermana mayor… Jocey, ella es Elaine, mi… mi novia.



Ana L. Roman

Editado: 01.04.2021

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