Como encontrar la ciudad pérdida: Crasthiang

002|Ciudad de México

México es un país lleno de cultura, una historia maravillosa desde lo prehispánico hasta el modernismo, lleno de sincretismo y colores, además de ser una de las ciudades con más museos en el mundo la segunda, y de tener una gastronomía increíble y diversa. Además de ser considerada “la ciudad de los palacios” por los múltiples palacios construidos durante años de diferentes estilos y épocas que relatan la historia que relatan historias que conviven entre sí.

Habite en la capital de México durante un año y medio, pase una navidad ahí, con mi familia, en un apartamento al sur de la ciudad de México. Durante ese tiempo me di la oportunidad de conocer sus tantos museos, teatros y exposiciones de cualquier otra cultura perteneciente al país, además de visitar murales y muchas otras actividades más.

Aprendí un poco de español durante ese tiempo, y por supuesto que no me faltaron las fotografías que quedaron en un álbum que mantiene fotografías de lugares increíbles del mundo en algún rincón de mi departamento. Durante el período conocí algo diferente a lo que estaba acostumbrada, hasta que cambiamos otra vez de país, como si huyéramos de algo.

 Y no, no se huía.

✈✈✈

Los árboles de aquella carretera eran un signo de belleza, todo en distintos tonos de verde, de igual forma había muchas flores silvestres, lo cierto es que en ese lugar se respiraba tranquilidad y al menos podría pensar un poco entre tanto silencio, que era lo que me faltaba.

Si no había hecho mal los cálculos faltaba una semana para navidad, por lo que estaría en el condado al que llegase y dejaría el ambiente aburrido que mi apartamento poseía y así mismo evitaría ir a casa de Emilie, donde parecía la casa de Santa Claus por tanta decoración, pero ¿que se podía hacer?, ella era así, era parte de su esencia y muy en el fondo le quería por ello, porque aunque sonará ridículo, en medio de mi oscuridad necesitaba su luz, sus palabras de aliento cuando mis palabras internas se habían agotado. Posteriormente, después de todo el viaje de una semana volvería y continuaría trabajando y esperando que el dolor en el cuello desapareciera o me matará.

Cualquiera de las dos es razonable.

 El sonido de las aves es algo que no puede pasar desapercibido, la noche esta por caer, mientras el sol se va ocultando haciendo el maravilloso trabajo del atardecer, ya comienzan a ser visibles unas que otras estrellas que no hacen más que darle la bienvenida a la luna y a la noche consigo, me gusta bastante cómo se miraba todo cuando no estaba repleto de edificios, autos y todo lo que quita el ambiente tal como ese, pero claro que no suelo admitirlo.

Mantengo la mirada al frente hasta que el auto se detiene, desvío la vista hacia abajo, el tanque estaba justo a la mitad y yo estaba en un sitio que desconocía por completo, y que además no hay ni una sola casa o edificio a mi alrededor, como lo dicho, todo es absolutamente vegetación. Parpadeo varías veces hasta que me veo en la obligación de encender mi móvil y buscar en el GPS, pero al parecer el sitio es desconocido, maldigo en voz baja, subo la cabeza mirando de reojo árboles, hasta que sucedió lo que realmente quería que sucediese, hay una gasolinera del lado derecho por lo que es de suponer que alguien está ahí, también hay autos que parecieran estar abandonados, un cuarto donde puedo notar que es un baño y una tienda de autoservicio sin nadie dentro, o eso se mira a distancia, al menos quiero creer que hay alguien.

Bajo del auto a revisar lo que sucede, abro el cofre y realmente no hay ningún fallo a mi vista o que yo y mis nulos conocimientos de mecánica puedan resolver, es totalmente extraño, entonces cierro el cofre de golpe y desbloqueo mi móvil una vez más, deseando que haya señal para llamar a alguien, pero tampoco hay eso.

Decepción es una palabra perfecta para definir todo, ya que el problema no es tanto el estar sola en medio de un lugar desconocido, si no, desconocer el contexto, no tener ni idea de dónde dormir y lo peor encontrarse sola en medio de la noche, aquello realmente me aterraba.

Empiezo a caminar entrando a la tienda, tomo una barra de chocolate y un envase de jugo, acercándome a la caja de cobro mientras abro mi cartera y saco la tarjeta, pero tal como lo había visto, no hay nadie, espero unos segundos al pensar que la persona encargada podría estar ocupada, pero tras unos segundos más, nada sucede así dejo el jugo sobre la caja de cobro y solo guardo la barra de chocolate en una de las bolsas de mi abrigo marrón, sé que en cualquier momento necesitaré el sabor amargo del chocolate.

Salgo del lugar, sigo caminando un poco más entrando con asco al viejo y muy oxidado baño para lavarme la cara, este está formado por tres cubículos, y un lavamanos frente a estos, acompañado de un espejo sucio, la puerta de los cubículos estan rayadas por la parte de enfrente con un lenguaje que sencillamente no soporto; pero lo único que deseo en ese momento es leer algo para distraerme, así que me decido a leer todo, desde declaraciones de amor, hasta insultos hacia la sociedad que no hago más que soltar un suspiro ahogado.

Mi mirada se fija en una pequeña frase escrita con un delgado rotulador rojo:

El amor no existe.

Probablemente cuando tenía diecinueve años diría que lo dijo alguien que no conocía el amor de verdad, que simplemente el amor no había llegado aún en su vida, pero en esas circunstancias apoyaba esa pequeña frase, y hace más quince años que lo había comprobado. Abajo de aquella frase había un muñeco conformado con palos y un corazón como cabeza que me causo gracia y me hizo sacar una sonrisa al leerlo "soy el amor, y si existo".



Daniela Sheathes

#1982 en Paranormal
#583 en Mística
#10651 en Joven Adulto

En el texto hay: pueblo misterioso, ciudad perdida, aventura

Editado: 08.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar