Como encontrar la ciudad pérdida: Crasthiang

008|Paris

Situado en el centro de Francia, además de ser una de las ciudades más visitadas del mundo, París cuenta una larga historia, llena de patrimonio cultural, gastronómico, haciendo el destino preferido de muchos por el arco del triunfo, la catedral de Notre-Dame y desde luego la Torre Eiffel, o el museo de Louvre, el cual es uno de los museos de artes más importantes del mundo por las obras que hay, el arco del triunfo o el museo de Orsay, el panteón de París o el Gran Palais. Realmente, París es un excelente destino con sitios encantadores.

París es tan intenso como sutil, tan veloz en la vida cotidiana como tranquila en las tardes de Bohemia, es tan moderna como antigua, tan culta como popular, forma parte del encanto de Francia. Es de los lugares más románticos, así como el río Sena, que atraviesa París y en donde se fundó la isla de la cité, el corazón de París.

Lo cierto es que un paseo por el río Sena ofrece una vista mágica, sus aguas son tan ancestrales que es posible sentir la sensación soñadora de estar atrapado en el pasado. La ciudad del amor, debido al encantado que desprende sus calles o la ciudad de la luz por ser la primera ciudad francesa en dotar la luz eléctrica.

A pesar de que París no era una ciudad que me llamase la atención, logró cautivarme por la torre Eiffel que cumple alrededor de 300 metros de altura, a un lado del río Sena y no podía faltar la catedral de Notre-Dame no podía pasar desapercibida uno de los edificios más señeros y góticos, siendo estos uno de los monumentos más importantes de la capital francesa.

Mi viaje Parisino se basó en visitar los monumentos, y sin duda se convirtió en un excelente viaje, que podría definir como elegante, cautivador y… mágico.

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Lo primero que hice al despertar fue recoger el celular y ver si Emilie había visto o contestado el mensaje y para mi suerte lo respondió, el texto era corto, pero decía lo suficiente, respondió justo lo que pensaba que escribiría: había sido una cena con personas de su trabajo, incluyendo los de su esposo, hicieron un intercambio de obsequios, y desde luego charlaron y brindaron, estaba feliz de que ella lo estuviera. Miré la hora en la pantalla del celular, y al ver que ya era un poco tarde me levanté para cambiarme e ir a desayunar a la cafetería.

Fue lo mismo que hice los días siguientes, y al parecer parecía algo muy simple de hacer que estaba bastante alejada de mi anterior acelerada rutina donde parecía no tener muchos descansos.

 En este tiempo de descanso —siendo que salir resulta casi imposible— decidí conocer más de lo que me rodeaba en aquel pueblo, en primer lugar, me enfoqué en la ropa, había una gran diferencia entre las tiendas que visitaba cuando estaba en Nueva York y en Crasthiang —¡y la diferencia debía ser obvia!—, porque por supuesto era ropa adecuada para el frío, no había muchas tiendas de ropa más que la que visite con anterioridad, pero su sello y sus objetivos eran más que obvios que se centraban en el lujo y en la exclusividad, aunque claro, como debe ser también a lo básico y a lo cotidiana, y todo reunido en aquella tienda a un bajo precio, lo que me pareció extraño porque entonces el lujo y la exclusividad eran dejadas de lado.

Después de almorzar, seguía caminando hasta que ya había oscurecido lo suficiente y decidía que era hora de irme al cuarto a dormir y dejar que el tiempo simplemente transcurriera, preocupando por mi trabajo, por salir de Crasthiang, por la incomodidad que me resultaba no estar en mi apartamento, pero en general, decidí no preocuparme ni estresarme por aquello, después de todo son una clase de vacaciones.

Pese a mi extraña calma con la que comencé a pasar, hubo varias noches en las que simplemente me quedaba merodeado en la glorieta de Crasthiang, dando vueltas sobre la escultura del hombre que se encontraba en medio de la pequeña plaza, justo donde había encontrado a la chica que lloraba y que además no había vuelto a ver, deje de lado de mis pensamientos hacia la chica rubia para centrar mi atención en la placa que tenía la estatua, nombraba a Garret Crasthiang, me pareció algo bastó que hubieran nombrado la ciudad por aquel hombre que desconocía en la historia de Estados Unidos, e incluso en la de otros países, pero quizás para el pueblo fue importante…o significante, lo que sea, era cierto que me daba igual, yo solo deseaba salir de Crasthiang.

Toda la semana había estado sola, y es que de verdad era algo que no me molestaba, disfrutaba pasar el tiempo en mi mente y hablar para mí misma, pero extrañaba hablar con alguien que no fuese yo, así que en varias ocasiones intente llamar a Kaya y preguntar varios asuntos que en algunas ocasiones no me dejaban dormir, quizás estarían buscándome, pero lo que más estaba segura era que estaban mejo así, sin alguien que les gritara sólo porque habían hecho una mínima cosa mal.

Supongo que justo en este momento es cuando más pienso que mis actitudes no han sido las mejores hacia ellas, además del hecho de que jamás me importo el saber si estaban bien, su estado de ánimo o las cosas comunes, a pesar de tener más de seis años que ellas trabajaban conmigo, lo cierto es que no me importaba la gente que me rodeaba y justo en Crasthiang, al notar como se apoyaban algunas personas en sus pequeños negocios, en como los jefes eran amables y protegían a sus empleados me doy cuenta en lo mala que fui con todos en el edificio.

Lo único que sabía de ellas —en especial de Kaya— es que era una chica graduada en diseños de modas que había trabajado con una muy famosa diseñadora, y que además había estudiado en París por una beca. Pero al buscar su sueño en Nueva York no se había convertido más que la asistente de Meredith, eso fue lo primero que hablaron cuando entraron a trabajar. Nunca me había interesado conocer más allá de su nombre, su número telefónico y su dirección (en caso de que fuese una emergencia urgente) no quería seguir siendo una persona así, una buena jefa, pero una mala persona, que obtenía las malas reseñas, creo que en este momento me doy cuenta en que deseo ser una buena jefa, pero también una buena persona, y no que los conceptos sean ajenos entre sí.



Daniela Sheathes

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En el texto hay: pueblo misterioso, ciudad perdida, aventura

Editado: 08.01.2021

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