Conociendo al príncipe (el Príncipe 1)

15: Malos encuentros

—Si querías llamar la atención, pudiste simplemente pararte en frente de todos y gritar como loca, no era necesario que me arrastraras —dijo Carston dando vueltas por la pista con Willow. 

—En ningún momento quería terminar así —repuso ella, sintiéndose de pronto mareada por los constantes movimientos. 

Ya eran varias veces que veía a Khal sentado en donde antes estaban, en la mesa había dos platos de pastel que él había conseguido. Solo se encogía de hombros cuando sus miradas se cruzaban. Había sido idea de Tatiana que Carston y ella bailaran, y fue gracias a ella que ahora las miradas de los invitados estaban sobre ambos. Después de todo, era el heredero a la corona de Arcadica bailando con una simple sirvienta. 

—Pero lo disfrutas, mi humillación. 

—Tal vez —reconoció ella—, pero es peor para mí que debo soportar el terrible aroma masculino de tu colonia millonaria. 

—¿Estás oliéndome? —preguntó aterrado.

—Podría identificar el aroma a kilómetros de aquí, ¿acaso usas una botella por día?

Carston resopló, y su respuesta fue dar una vuelta rápida, haciendo que Willow se tropezara y se pisara a sí misma. Ella no lo dejó así, con su bota pisó el pie calzado con zapatos costosos del príncipe, y lo hizo soltar un pequeño grito. 

—¿Estás loca? Puedo hacer que te encarcelen en los calabozos. 

—Qué vintage. 

—No pienso seguir soportando esto. 

—Pues yo tampoco. 

Apenas terminó la música, ambos se separaron y fueron a mesas diferentes. La chica se dejó caer en su silla. 

—Parece que su baile no salió bien —dijo Khaldun. 

—¿Cómo es posible que el futuro rey sea un...?

Khal levantó un dedo y lo colocó sobre sus propios labios, Willow tenía que guardar sus palabras frente a mucha gente importante, en especial porque algunos seguían manteniendo sus miradas en ella. El chico le acercó el pedazo de pastel. 

—Hablemos de eso luego, ahora prueba el pastel, te falta azúcar. 

Willow lo agradeció, el pastel era dulce sin llegar a ser empalagoso, sabía a fresas y crema de chocolate. No siempre podía probar esos postres, rara vez su padre le solía llevar pequeños pastelillos que el panadero le regalaba por el día de su cumpleaños. Pensó en que, si ganaba el suficiente dinero como sirvienta, podría comprar un buen pastel para su familia. 

—No vayas a comerte el plato —dijo él despertándola de sus recuerdos—, parecías pensar en algo, ¿te preocupa?

—No, claro que no. 

—¿Te gustaría ir a caminar? Sería algo bueno para alejar las preocupaciones. 

—Pero no me preocupa nada —insistió. 

—Entonces nos quedamos aquí, frente a las miradas de todos, ah casi lo olvido, la prensa está por llegar, querrán hacerte algunas preguntas. 

—¿La prensa? 

Él sonrió poniéndose de pie, acto que Willow imitó antes de que la prensa llegara y la invadiera con preguntas por el simple hecho de haber bailado con Carston. 

Siguió a Khaldun por el jardín, este parecía conocerlo bien, algo que hizo preguntarse a Willow cuánto tiempo había conocido a Archie. Las nubes del cielo anunciaban que se acercaba una nevada, las flores estaban cubiertas por un rocío, como si hubieran sido regadas recientemente, aunque en realidad se debía a la ligera brisa que había caído. 

Willow casi resbaló con una baldosa resbalosa, afortunadamente Khaldun no pareció notarlo. Este tomó asiento en una banca de mármol gris, perfectamente tallada, luego le hizo una señal a ella para que se sentara a su lado. Accedió, no sin antes asegurarse de que la roca estuviera seca. 

—Este lugar es muy diferente a mi hogar —dijo él. 

—¿Cómo es donde vivías?

—Caluroso, arenoso, y con mucho Sol. Aquí apenas y se ve. 

—¿Fue difícil para ti la primera vez que llegaste? —preguntó ella estirando las piernas. 

—Algo, aunque supongo que Carston y Stan me ayudaron a acoplarme a mi nueva vida. 

—¿Fueron tus primeros amigos?

Khal asintió. Recordaba que al haber llegado, fue bien recibido por el príncipe Carston Sutherland, al principio solo por modales y cortesía, pero con el tiempo aquello evolucionó a una amistad, se hospedaba en el castillo, así que verlo era cosa de todos los días. Y aunque no había sido hace mucho tiempo, aprendió a aguantar el carácter de Carston y descubrió la razón por la que era así. 

El rey Atticus era bastante estricto cuando se trataba de temas políticos. Todo lo contrario al padre de Khaldun, que siempre lo había tratado con cariño y tampoco tenía problemas con sus hermanos a pesar de competir por el trono, que por derecho le pertenecía. 

En cuanto a Stan, también lo había conocido poco después de Carston, en un baile. Y es que al parecer, él no se hospedaba en el castillo, sino que tenía su propia mansión cerca de los terrenos de la familia real. Su pequeña obsesión con la música clásica les había permitido formar una amistad que perduraba hasta ahora. 



Epsilion Crescent

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En el texto hay: amorprohibido, enemistad, diferenciassociales

Editado: 25.12.2020

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