Contra Todo

XIX-Ilusión

-Ilusión

Unos días antes de la boda, decidimos dejar las pastillas anticonceptivas, para empezar a búscar el primer bebé. Estabamos en Miami, me estuve sintiendo un poco rara, me hice una prueba de embarazo y salió positiva...

-Patricia... ¡Estás embarazada!-Exclamó Luis, mientrás estabámos sentados

-¡Mi madre! ¿Como pude quedar tan rápido?-Dije asombrada.

-Bueno, no lo sé... Pero aquí sale que estamos embarazados-Dijo Luis Alberto, todavía sin poder creerlo.

Había empezado a manchar, fuimos al médico, por el momento el bebé todavía existía, lo que me dijeron era que debia guardar mucho reposo, pero seguí sangrando, volvimos al hospital, todo se hizo pedazos,vino una noticia que no queríamos escuchar, pero todo pasa por algo, todo tiene un porque. Había tenido un aborto espontaneo.

Dos meses después de estar casados... ¡Volvimos a quedarnos embarazados! La ilusión vino a la Familia Romero Venegas, un nuevo miembro vendría a instalar amor y muchas travesuras, eso fue lo que pensé.

Oins... Rondaron las doce semanas, todos preparados para ir a saber que sexo sería el nuevo bebé de la familia, presentía que sería una niña, acerté porque así fue, estaba esperando una niña.

Fue un embarazo tranquilo, toda la familia y amigos nos llenarón de amor y regalos

A las treinta y ocho semanas y media, rompí aguas, todos nos marchamos al hospital, fuí la primera en llegar al hospital y la última en irme, escuché los llantos de varios bebés, fue un parto precioso, súper natural, duro al principio por el miedo que embarga, pero después ver ese rostro tan precioso, cuando la pusieron al pecho y todos los pensamientos de dolor se esfuman.

Mi princesa nació para traer mucha alegría, pero eso no fue todo... No puedo mentir, el post-parto fue dificil, no tenía a nadie que me ayudara, nunca lo comenté con nadie, tuve mucho miedo. Ella sonreía y me transportaba felicidad. Mi pequeña Martina, mi bebé, mi princesa de pestañas largas.

Mes a mes, llenó de felicidad intensa nuestra vida, nuestra pequeña gran revolución, la personita que nos volvió padres. Minuto a minuto nos ha dado toda su energía, nos hizo amarla tan sólo al saber que existía, nos envolvió con su dulzura.

Dejé el trabajo para encargarme de mi bebé, quería disfrutar el tiempo con ella, además teníamos que viajar constantemente toda la familia, teníamos una casa pequeña con una sala, dos habitaciones, dos baños, un patio con piscina y el estacionamiento.

Martina cuando cumplió tres años era una niña capaz, habladora, disfrutaba de ir a la guardería. No sabía cuando podíamos darle un compañero (a) de juegos, sin embargo, queríamos tener otro bebé, que no se llevarán mucho, ni tan poco... Entonces me enteré que estaba esperando un nuevo bebé, una nueva ilusión... Y llegó Lucas, el bebé de mis ojos, nuestro segundo pequeño gran infinito.

 



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En el texto hay: mujer, venezuela

Editado: 19.06.2018

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