Criminales

Capitulo nueve.

Cuando abrí los ojos dolieron, la luz del sol dio directo en mi rostro. Cuando mis ojos se adaptaron observe el lugar desorientada.

Él no estaba.

¿Y si me lo había imaginado?.

No lo creo, el olor ligero a él permanecía en la habitación.

Cuando vi la hora salte sobre la cama y sin siquiera alcanzar para darme una ducha salí del departamento, un taxi me esperaba afuera ya que era lo más rápido.

Le pagué al señor calvo y corrí al interior de la casa adentrándome por la entrada de servicio, Elaine me recibió con una sonrisa advirtiéndome que no volviera a llegar tarde.

En cambio su hija me dio una mala mirada.

Me cambié y emocionada caminé hasta la habitación del abuelo Cooper que aun permanecía en su cama.

—Buenos días señor, hoy es un muy bonito día podremos pasear y le ayudaré con sus plantas.

—Cierra esas cortinas, niña, tengo sueño.

Huy que humor, ya se de donde sus nietos lo heredaron.

—No creo que sea buena idea permanecer en cama todo el día, eso lo envejecería más. —Me acerqué a su carrito de medicinas y guiándome por la guía que había sobre la pared tome las diferentes pastillas colocándola en una servilleta y con un vaso de agua fresco los lleve hacia el cascarrabias que al parecer se había levantado con el pies izquierdo.

—¿Que más podría envejecer?.—Murmuro palabras intangibles.-Eres como el sol y yo a veces odio el sol.

Solté una risita y él haciéndome caso tomó las patillas y luego abrió su boca mostrándome que no había fingido beberlas.

Una eternidad tuve que esperar a que se cepillara e hiciera sus necesidades.

Y otra eternidad bajando las escaleras.

Dios parecía una tortuga, una muy vieja y acabada.

Nos fuimos directo a invernadero, allí habían distintas plantas, con distintas tonalidades de verde y flores de diferentes colores.

—Quiero obsequiarle una planta, escoja la que quiera.

Observe las diferentes plantas sin saber cual escoger.

—Y si, ¿Plantamos una juntos y esa me la quedó? .—Sugerí emocionada como niña pequeña.

Y así lo hicimos, buscamos una maceta, le echamos abono y luego en medio sembramos una palito verdoso que en el cuál muy pronto habrían rosas hermosas.

—¿Usted no es muy unido con sus nietos, verdad?

—De pequeño, Nahím, vivía con su madre hasta que está adoptó a Nahúm y ambos desde ese entonces son como mugre y uña. Inseparables.

¡¿ONE MOMENT?!.

¿Nahúm era adoptado?

Yo no sabia eso, pero incluso él se parecía mucho a Nataniel o solo eran cosas mías.

No lo se.

—¿Pasa algo?, te haz quedado muy pensativa.

Subí la cabeza encontrándome con los ojos del abuelo custodiandome.

—Si, es que no sabía que Nahúm era adoptado.

—Si, su padre lo encontró y bueno le dimos una hogar y una familia que era lo que necesitaba. Pero ya vez en que andan casi te hacen algo por sólo cruzar palabra con un de ellos.

—¿No le gustaría que las cosas fuesen diferente?.

Todos alguna vez queremos que las cosas sean diferentes por ejemplo, si yo pudiera cambiar mi vida lo haría.

—Yo lo único que quiero es morir y saber que ellos siguen aquí. No soportaría estar aquí y verlos morir por culpa de las mierda que mi hijo hace. Pero que te puedo decir, solo soy un viejo loco con muchos sueños frustrados y este es uno de ellos.

>> Por eso, si tienes la oportunidad de quitarte aquella soga del cuello, hazlo con ambas manos y no te preocupes por lo que dejes atrás solo mira al frente.

Me sentí muy identificada, sabia que él lo decía por intuición y no por que sabia realmente a lo que me dedicaba.

Sequé mis manos mojadas con la falda de mi uniforme, la casa estaba sola parecía que ni la mismísima Llorona se pasearía por aquí.

Me aproveche de mis dotes detectivescos y de la curiosidad que era más grande que yo para conseguir un poco de información.

El despacho de Nataniel quedaba en medio de las dos escaleras.

Las puertas de madera frente a mi eran inmensas. Inmediatamente tomé el pomo de la puerta y aunque la sacudí esta no abrió.

¿Y ahora?.

No traía un ganchito para aunque sea abrirla observé a mi alrededor.

Lo único que me quedaba era ir a husmear en las habitaciones de los hermanos que no estaban aquí.

Caminé rápidamente y me detuve en la habitación de Nahúm.

Abrí la puerta y esta estaba abierta.

Hice un baile interno.

La habitación estaba algo oscura ya que las cortinas eran negras y casi luz no entraba, la cama estaba en medio con una mesa de noche a la derecha y un pequeño librero a la izquierda.

El ligero olor a perfume y a cigarrillos permanecían en el ambiente aunque también olía a pedo pero no lo podría asegurar.

Una mesa de computadora estaba en una esquina, habían unas libretas y lápices de distintos grafitos sobre ella y también una lapto abierta pero con la pantalla en negro.

Me acerqué pero me quede embobada observando los distintos dibujos pegados sobre la pared.

Una niña a espaldas era la protagonista de diferentes escenas. Todas a lápiz, la niña con un oso de peluche o otra acompañada de una mujer.

En todas la misma pequeña incluso había una de sus ojos.

Dejé de observar y me senté quedando frente a la computadora.

Presione el botón esta me llevó a la pantalla de inicio.

Allí observé las distintas carpetas y los juegos que al parecer Nahúm jugaba.

Moví mi dedo sobre el ratón y haciendo doble toque entro a la carpeta de documentos.

Saqué un USB que tenía escondido entre las medias y lo conecté. Copié y pegue y luego como si nada me levanté para alejarme y salir.

El pasillo aún seguía igual de sólo.

Me dirigí a la habitación del segundo hermano Cooper.

Esta estaba más iluminada y comparada con la de su hermano era muy diferente.



NANDAefec

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En el texto hay: armas, accion peligro, armas mafia peligro

Editado: 08.01.2021

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