Crónicas Tzargarianas I: El Albor De Un Imperio

Capítulo 22: La Revelación Ante El Profesor Karnuc.

Maya suelta al hombre con cuidado en el piso, y con respeto se levanta, mira al profesor Remir quien está parado junto a la puerta con una expresión muy severa y con un dedo apuntado para presionar el botón de alarma biológica.

─¡Profesor...yo! ─Maya dudaba en que le iba a decir al profesor Remir.

─Maya Groi Yrena, me vas a explicar que es lo que acaba de pasar. Espero que tu explicación sea concisa, clara, corta, y sustentable desde el punto de vista científico. ─reclamó el profesor con su voz fuerte y grave denotando mucha severidad.

Si Remir presionaba la alarma, se activaría un protocolo de contención, sellando el laboratorio con Maya adentro quedando atrapada sin poder salir, tal cual como rata de laboratorio, se clausuraría el edificio y Maya quedaría en control de contaminación biológica.

─¡Profesor!... Espere, por favor yo le explicaré.

─Más te vale Maya Groi, por respeto a la memoria de tu padre que fue mi amigo y compañero, este laboratorio lo diseñamos entre los dos, y el mismo me dijo una vez que no dudara de presionar este botón si algo se salía de control incluso si él mismo estuviese afectado, pero te considero también como mi hija, así que te daré una sola oportunidad para que me aclares sin rodeos, esto antes que noten la ausencia de ustedes dos.

─Profesor, no sé si me pueda usted entender. ─Maya aún no encontraba como confesarle todo.

─No hay mucho tiempo así que te sugiero que hables rápido, empezando que acabo de ver como ese moribundo recibió una fuerte dosis de un mortal líquido de alto riesgo biológico, y tú recibiste también una dosis, quizás mucho más que Garius; pero, él yace muerto en el piso, tan muerto como los kohanitas de Safid y los animales de estudio, y en cambio a ti, te veo parada sin mostrar síntoma alguno, como si no te afecta..., como si ya lo supieras desde antes ─carraspeó─. El único signo físico que veo mal en ti, es el forcejeo con Garius. ─teorizó Remir─. Claro, la curación de tu mano, tus lentes que no usas, ¿acaso está relacionado? ya tuviste contacto con eso antes y lo ocultaste. ─Dedujo Remir muy molesto.

Maya se sienta de nuevo en su silla, y ya sorprendida accede a confesar, le confirma lo del incidente de la cortada, la mejora de la visión, sobre su capacidad física, y la posible facultad de leer la mente y de influir en la toma de decisiones de otras personas, del incidente de Safid, su inmersión en la fuente, y la visión en forma de sueño que tuvo.

─Profesor, si no me cree, trate de pensar algo en su mente que solo usted sepa, algo oculto o de su infancia.

─Maya, no estoy jugando. ─respondió más molesto Remir, no daba crédito a lo que escuchaba.

Pero Remir piensa sin querer cuando era joven, en una complejas formulas químicas sobre condensación de líquidos que estaba trabajando por su cuenta, de hecho era un recuerdo antes que Maya naciera, pero Maya de una vez le narra tal cual lo que pensaba con lujos de detalles, incluso de los momentos que había olvidado y que lo recordó al contaŕselo Maya, evidentemente ella podía leerle hasta la memoria inconsciente, cuando levantado en la noche para tomar agua y en la jarra fría vio la solución del problema en el que trabajaba.

─Usted vio en la condensación del agua la posible explicación a lo que estaba trabajando profesor. También se tropezó esa misma noche al bajar las escaleras de su casa, y su esposa se molestó por el ruido que ocasionó. Eso fue cuando usted era joven, yo no había nacido.

─¡Me estas asustando Maya Groi! Eso ni a tu padre se lo había comentado ─respondió sorprendido el profesor que no podía dar crédito a lo que escuchaba.

─Más asustada que yo, no creo que usted lo esté, esto lo tengo desde hace varios días, desde que trajeron eso, y no se crea profesor, no dejo de pensar en ello, por eso no quise terminar el luto de mi padre, quise venir a resolver todo esto. Hay muchas cosas reveladoras, por favor doctor, no me reporte, estoy detrás de esto. Quiero entender que pasa.

Remir quita el dedo del dispositivo de alarma y le pregunta.

─¿Crees que hay riesgo de contaminación aérea? Responde como científica, no con romanticismos dogmáticos.

─No lo creo doctor, esto, solo me afecta a mí. ─responde Maya con algunas lágrimas en los ojos.

─Y si tocas a otros, ¿no les pasará nada?

─No creo que pase nada ─dice Maya moviendo la cabeza para los lados─. Hasta ahora no he visto ninguna reacción extraña hacia los demás de mi parte. Sólo a los que les he dominado la mente como al periodista y al tzaring del tráfico.

─Maya, me darás una muestra de tu sangre, y no te opongas.



srosuna

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En el texto hay: cienciaficcion, ficcion, aventura espacial

Editado: 31.01.2021

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