Cuando tus ojos me hablan

Capítulo 8

¿Estoy durmiendo con un oso a lado?

Los ronquidos de Julia y las ganas por ir hacer pis terminan por despertarme. Me levanto de golpe y voy corriendo hacía el cuarto de baño, pero me detengo a unos pasos. Siento un horrible martilleo en la cabeza que me está matando. ¡Esto es horrible! Voy más despacio y cuando he llegado a mi destino, por fin lanzo un gran suspiro. ¡Qué paz! ¡Al fin!

No sé cómo hemos podido dormir las dos juntas en esa cama, Julia está atravesada con todas las almohadas regadas por doquier. Para suerte mía, ese horrible sonido que hacía ha cesado un poco. Espero no haber roncado también, eso no es para nada femenino y demasiado aterrador. Los rayos del sol están muy fuertes, supongo que estamos a mediodía, y lo único que mi cuerpo pide es agua, mucha agua y más agua. Voy a la cocina, este dolor de cabeza no me deja andar tranquila, por ello voy a paso lento, muy lento, terriblemente lento.

He perdido la cuenta de los vasos de agua que voy bebiendo y yo aún tengo mucha sed y muy tranquilamente yo podría continuar aquí, bebiendo sin parar, pero he vuelto a llenar a vejiga y nuevamente quiero ir al baño. Esto de tener una noche de copas no trae bonitos resultados al día siguiente y qué bien que mi cabeza lo puede describir. ¡Me está matando! Voy por una ducha reparadora, veinte minutos después, ya estoy lista; a pesar de seguir con la incontrolable sed y el martilleo en la cabeza no luzco tan mal, hasta podría decir que no me fui de rumba.

Voy en busca del móvil de donde sea que lo haya dejado, y lo ubico finalmente en el salón principal. Le doy un vistazo rápido y la hora es la que me alarma, ya que el día se está terminando y yo apenas voy despertando. ¡Qué genial!

Además de la evidente y sorpresiva hora en que esta chica se está despertando, divido un mensaje que no he leído por parte de mi amigo de las afuera de la ciudad, diciendo:

<Aaron> Amanda, he venido a la ciudad, estaré gran parte de la mañana por aquí. Así que, calculo estar de regreso por la tarde. Avísame si quieres que pase por ti.

Este mensaje fue enviado a las cinco de la mañana, y yo me pregunto, ¿qué tenía que estar haciendo él a esas horas por aquí? Eso debe ser producto del «asunto» que no lo tiene en paz, y desde ya la curiosidad me carcome por saber más, pero no tengo derecho a preguntar, a menos que él me quiera contar, obviamente. ¿Aún seguirá por aquí? ¿O ya es muy tarde? ¿Le llamo o no le llamo? ¿Le escribo y no le escribo?

Pienso un poco más, y…

—Amanda —Responde al segundo timbrazo.

—Hola, Aaron. Acabo de leer tu mensaje. Lo siento, no puede responder antes. Eh… bueno, yo…

—¿Quieres que pase por ti?

—¿Aún sigues aquí?

—Estoy en la ciudad, todavía. Mándame la dirección y la hora en la que quieres que te pase a recoger.

—¿Ahora puede ser?

—¿Tan mal te encuentras?

—¿Tan mal se me oye?—ríe roncamente.—En serio, ¿me oigo mal?

—Solo un poco, nada grave. ¿Has tomado algo?

—Medio bidón de agua, y ahora voy por más. Me duele mucho la cabeza, y supongo que Juls amanecerá aún peor porque bebió más que yo. Voy a buscarnos un analgésico para que nos ayude con esto.

—Haces bien. Dame la dirección de Julia, ahora voy por ti, pero antes hay algo que les llevaré y que sé que será aún más efectivo que su analgésico.  

—¿Lo dices en serio?

—Muy en serio. Envíame tu ubicación.

Y se la envío al segundo de colgar y veinte minutos después, lo tengo frente a mí, y no es para nada él de ayer.

¡Oh, my god! Es lo único que tengo por decir.

—¿Tan sorprendida?—asiento embobada—¿Y puedo preguntar por qué?

¿En serio que le responda? ¡Dios! Pero si este hombre es otro. Totalmente otro. Bueno, es el mismo, obviamente, pero el ligero cambio que se ha dado al rebajarse la espesa barba, le ha cambiado el aspecto. Luce mucho más joven incluso, y su cabello está tan en perfecto orden, que ni los risos que acostumbraba a ver, han desaparecido sin más. Si antes ya era atractivo, con este nuevo look, él luce aún más atractivo. Terriblemente atractivo.

—Porque te ves mejor.

—¿Gracias? Ahora sé que antes estaba hecho una patraña—río por eso—Mal amiga, debiste arrojarme un peine.



Carolmiranda

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En el texto hay: comediaromantica, primeramor, primera vez

Editado: 14.05.2019

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