Cuando tus ojos me hablan

Capítulo 20

Mi noviazgo no tardó en ser pronto la comidilla, por lo menos lo fue para Benji, Alberto, Francesco y Gabriel. Con Julia era otro cantar, aún no se lo comunicábamos. Aaron y yo habíamos decidido hacerlo juntos al regreso de su viaje. Ella, junto con Mat y otros compañeros de su clase fueron seleccionados para participar en un caso muy polémico que se estaba desatando en Belfast, por lo que no iba a ver a mi buena amiga en un par de semanas. Constantemente nos manteníamos comunicadas por el grupo de chat que teníamos las tres, junto con Rosie. Esta última solo pudo indagar que nuestra Juls efectivamente estaba teniendo unas complicaciones con Simon, pero era solucionable, solo unos simples baches que toda pareja tiene, pero por alguna razón yo sentía que algo más le estaba pasando, sus respuestas cortas y su falta de entusiasmo en las llamadas me estaban torturando, simplemente optaba por seguirle el juego y no insistirle en el tema. No podía exigirle sinceridad cuando yo no se la daba. Definitivamente llegando de su viaje teníamos que poner las cartas sobre la mesa, no me gusta la distancia que se nos ha ido creando en estos últimos días y el mantenerla ajena a mi felicidad me está matando. Ella y yo lo habíamos compartido todo durante mucho tiempo y esto no tenía por qué ser la excepción, por mucho que no le agrede mi relación la tendría que respetar así como yo muchas veces hice por las suyas. Aaron ya es parte de mi vida y siento algo muy fuerte por él, no lo voy a apartar por el simple hecho que a mi buena amiga no le guste.

 Por otro lado, cuando Aaron y yo decidimos que era momento de contárselo a nuestros amigos fuimos primero a por los mellizos. Por alguna razón me daba mucha emoción contárselo, especialmente moría por ver la cara de Alberto.

—Así que el abuelo nos invita a cenar, ¿Será que al fin querrá el teléfono de mi prima Carmen?—Le dice Alberto a Benji.

—Ya te lo hubiese pedido cuando le mostraste su foto, ¿no crees? ¿Por qué intentas emparejarlos? Tu prima está bastante mayorcita para el abuelo y con esa nueva pinta que trae dudo mucho que le sigamos diciendo abuelo. Pronto y nos terminará robando a nuestras conquistas, con esa cara de muñeca que tiene trae locas a las chicas, no hay que llevarlo de caza porque nos va a dejar sin mujeres.

Estos dos están hablando como si yo no estuviera con ellos. Benji me tiene cargada en su espalda, con la típica postura de padres e hijos mientras vamos hacia los estacionamientos.

—¿Por qué estás intentando emparejar a Aaron con tu prima?—pregunto desde atrás.

—Oye, se supone que tú no debes estar escuchando conversaciones de adultos, niña entrometida, es más ya deberías estar durmiendo.

—Cuate, nosotros acá hablando de cosas sucias para los oiditos de mi princesa. Ahora va a tener pesadillas por nuestra culpa.

—Que graciosos, como si no supiera que tienen muy alteradas las hormonas y por eso tienen noches de desenfreno—ambos se miran descolocados y yo río por dentro, se han quedado realmente mudos. ¡Punto para Mandi!

Cuando llegamos hasta la camioneta de Aaron, él baja a saludarnos. Hemos quedado en guardar la compostura hasta el restaurante, que será ahí cuando les soltemos la bomba.

—¿Y esas caras?—les pregunta mi novio.

—La luz de mis ojos se está convirtiendo en mujercita.

—Creo que ya le vino la regla y por eso está hablando cosas sucias.

Aaron empieza a reírse a carcajadas y me hace un gesto con los ojos para que le explique. Muero por lanzarme a sus brazos y abrazarle fuerte. No le he visto desde la mañana y las ganas por besarle son inmensas. Creo que no voy a poder controlarme, él rápidamente se percata de mis intenciones y asintiendo me dice que no le importa, pero no, no quiero echar a perder la sorpresa, por lo que bajando de mi caballo Benji voy hacia él y le deposito un casto beso en la mejilla.

—Están exagerando, solo les he dicho que sé que tienen las hormonas alborotadas y por eso meten a sus camas a cuanta chica se les interponga—los mellizos no salen de su asombro, casi se han atragantado con esto último y mi novio no deja de reír—A demás, han estado comentando sobre tu incursión en la familia de Alberto, ¿Quién es esa prima Carmen, eh?—le suelto conteniendo una risa.

—¡Beto! Meter a Mandi en tus jodiendas no va a ayudar, créeme, además no estoy soltero.

—¡¡¡Cómo!!! ¿Y cuándo coño nos lo ibas a contar, abuelo? Yo ya le estaba hablando bien de ti a mi familia.

—Si quieres mi camioneta solo tienes que pedírmela, no es necesario que me comprometas con tu familia—reímos.

Ya cuando estamos en el vehículo los mellizos están locos por saber quién es la chica de Aaron, este solo les ha dado largas y ha seguido fiel a nuestro plan de decírselo en el restaurante. Nos ha traído al mismo que una vez Alberto nos invitó, en el cual por cierto terminaron emborrachándose. Mientras la comida llegaba Aaron y yo decidimos que ya era el momento, pero antes de empezar a hablar Benji se nos adelantó.



Carolmiranda

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En el texto hay: comediaromantica, primeramor, primera vez

Editado: 14.05.2019

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