Cuando tus ojos me hablan

Capítulo 23

Definitivamente tener niños en casa altera toda tu rutina.

Aaron y yo hemos tenido que variar muchas de nuestras costumbres desde que Lisa llegó a nosotros, nos costó un poco los primeros días, pero ya con el pasar de las semanas todo ha ido fluyendo con naturalidad. Al día siguiente de nuestro domingo de playa, él y yo aún nos encontrábamos en la cama, más pegajosos e inseparables que nunca; habíamos tenido pocas horas de sueño porque nuestra noche no fue precisamente para dormir, las horas de estar inmersos el uno con el otro fueron muchas. Él había ido preparado con muchas municiones y casi todas se usaron esa misma noche, no sé qué nos ocurría o que me ocurría a mí especialmente, ya que una vez que empezábamos era casi imposible de parar. Lisa irrumpió en la habitación un tanto ceñuda porque le había abandonado la noche anterior cuando me pidió que me quedase con ella.

—¿Por qué te fuiste?—preguntó

—Tu papi también quería que le arropara, me quedé dormida. Lo siento, bebé. Esta noche dormiré contigo—Eso último lo dije mirando a Aaron que se mantenía sonriendo un tanto nervioso.

Lisa había entrado sin tocar y nosotros aún estábamos en nuestra sesión de mimos matutinos, eso y sumado a que aún nos encontrábamos totalmente desnudos bajo las sábanas. Aaron lucía muy nervioso, hizo acopio de todas las almohadas para cubrirse allá abajo, y yo mientras tanto, había subido las sábanas hasta el cuello. Ella parecía estar ajena a nuestra situación, seguía un tanto enfadada conmigo. La atraje hacía mí y besándole repetidamente el rostro se fue calmando.

Esa misma mañana regresamos a Chertsey con la promesa de pasar más fin de semanas allá, total, esa casa ya era nuestra. Sonaba tan raro la palabra «nuestra» pero era cierto, prácticamente éramos una familia, pequeña pero lo éramos. Esa misma noche, como mandaba nuestra rutina después del trabajo y de la universidad pasábamos las pocas horas que nos quedaban del día juntos. Lisa se quedaba con nana, pero llegada la noche no quería despegarse de mí. Aaron empezó a usar el deportivo para pasar por mí y así el trayecto se nos hacía más corto y llegábamos más temprano. Ella no se dormía hasta que yo llegase. Cenábamos, la bañaba y luego se nos unía en la cama, no quería hacerlo en la suya, así que, los tres pasábamos la noche juntos. Acostumbré a dormirla sobre mi pecho, como Aaron lo hacía conmigo, a ella le agradaba y todas las noches era así como se dormía.

—La estás malcriando, va a seguir queriendo dormir con nosotros hasta que tenga quince años.

—No seas exagerado, solo es una etapa. Apenas tiene tres es comprensible que ella sea así, ha estado sin recibir este cariño y ahora que lo tiene solo quiere tomarlo. Es un proceso, Aaron, ella necesita curar esa parte, cuando esté segura que no va a volver a pasar por lo mismo, ella solita querrá dormir en su cama. No tengo problemas en consentirla, debemos aprovechar que quiera pasar su tiempo con nosotros, cuando sea más grande lo echarás de menos.

—¿A mí quién me consiente?—pone cara de fingida tristeza.

—A ti te consiento todo el día, mis noches ahora están reservadas para ella.

—Pero yo también quiero pasar las noches contigo y sobre tu pecho.

—Aaron…—se acerca y me besa.

—Lo sé, es solo que extraño esos momentos. Qué bueno que tenemos dos casas y coches con cristales tintados, de lo contrario creo que estaría muy, pero muy alterado.

Como había afirmado al inicio, tener niños altera toda tu rutina. Mi casa se ha convertido en el lugar donde pasábamos las noches. La única que dormía en casa de Aaron es nana, no teníamos muchas habitaciones aquí, sino, ella también estaría con nosotros. Durante el día Lisa la pasaba con ella, Aaron había instalado muchos juegos en su jardín, así que mi pequeña tenía como entretenerse. Él aprovechaba estos momentos que nos dejaba libres para perdernos por unas horas. A veces presentía que nana ya intuía lo que hacíamos cuando desaparecíamos, él era muy evidente. Apenas depositaba a Lisa en el suelo, y él ya estaba tirando de mi brazo con dirección hacia mi casa. No me estoy quejando, igual disfrutaba de nuestros momentos solo para los dos. Dejé de tener una vida sexualmente inactiva y pasé a tener una súper, híper, archi, extra, mega activa, porque aunque no tuviésemos actividad durante la noche, la teníamos durante el día. Antes de salir de Chertsey, durante mis break en la universidad, saliendo del Madison, cuando voy a su oficina o uno que otro contratiempo. Aaron es un tanto ingenioso para sacar tiempos de donde sea. Si Lisa estaba en una casa, nosotros íbamos a la otra y viceversa o como él había dicho, los coches eran opciones muy leales. Aaron aún conservaba su antiguo apartamento, ese era otro de nuestros muchos nidos de amor cuando nos encontrábamos por la ciudad. Lo sé, estábamos muy alterados y lo seguimos estando, se nos es complicado mantenernos quietos cuando nos encontramos solos. Desde que Lisa llegó a nuestras vidas es todo tan distinto, pero amamos cada uno de nuestros momentos. Cuando estamos en la ciudad no vemos la hora para estar con ella, es tan adictiva y la quiero tanto. Aaron tiene razón, la consiento demasiado, pero es que no puedo controlarlo. Ella me mira y me trata como si yo fuera su todo, muchas veces me llama «mami» la primera vez en que se lo oí, creí que dijo «Mandi». Ella nunca me ha llamado por mi nombre, por lo que cuando oí la terminación de una «i» al final de la palabra creí que se trataba de mi nombre, pero no, ella me llamó mami, MAMI; lógicamente, no dejé de llorar ese día. Aaron cree que uno de los motivos por el cual ella se haya animado a decírmelo, fue porque Julia ha tenido mucho que ver en esto. Sí, mi buena amiga se enteró un tiempo después de nuestra relación, y de que tengo una hija, aún me cuesta adaptarme del todo a ello, pero es lo que es, tengo aún veinte años y de estar totalmente sola, he pasado a tener una familia con una pequeña bebé de tres años a quien amo como si fuera mía. No es necesario haberla concebido en mi vientre para sentir que ella es mi bebé. Desde la primera vez en que la vi algo dentro de mí se removió, con el pasar de los días mis sentimientos se han ido intensificando y ella es tan pegada a mí. Aaron dice que nos parecemos en muchas cosas, en la manera de actuar sobre todo, porque en lo físico el 99.9% es de él.



Carolmiranda

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En el texto hay: comediaromantica, primeramor, primera vez

Editado: 14.05.2019

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