[d]anger

La Tranquilidad Antes de la Tormenta

CAMERON

-Respira -Amanda susurró en mi oído al tiempo que mi cuerpo recibía un golpe más de Alex  y un mechón del cabello de Amanda irrumpió en mi campo de visión -Solo segundos más - Me tomó con más fuerza las manos e intuí un asentimiento de su parte, miré a Alex directamente a los ojos y su puño me impacto en el abdomen; retuve un quejido y, finalmente, Amanda me soltó los brazos.

Me levanté de la silla dónde  a había estado sentado desde hace media hora y toqué las marcas que Amanda dejó sobre mis muñecas, tenían un tono rojizo, además de presentarme un ligero ardor al tocarlas, pero no era tan grave como con las cuerdas; miré al lugar donde Alex se encontraba hace unos instantes para encontrarme con un afectuoso abrazo que Amanda y él estaban teniendo, una pequeña sonrisa surcó mis labios, eran tan patéticos.

-Eso de estar en campo no te está sentando muy bien, Rocha -Alex habló con sorna- Recordaba tu abdomen más fuerte. 

-Ya, Alex, que te comenzará a lanzar cuchillos, de nuevo -Capté el tono de burla con el que hablaba la chica pelinegra al igual que el movimiento que Álex hacía en dirección a si brazo,  dónde se encontraba una marca blanquecina provocada por el enfrentamiento que tuvimos hace un par de meses antes de que yo saliera a campo, poco después de mi retención; pero  he de admitir que realmente hace un buen contraste con su piel bronceada

-Metánse en sus asuntos -Tomé la bolsa deportiva turquesa que estaba a mis pies y me la colgué al hombro -Y deberían de agradecer que no he dicho nada sobre ustedes - Les di la espalda y comencé a caminar a la salida, pero la voz urgente de Amanda me detuvo.

-Ven con nosotros -Volví la cabeza para verla de reojo y noté un reproche que Alex le hacía, el cual ella ignoró -En el almuerzo escaparemos y no nos vendría mal un poco de ayuda. 

-¿Qué te hace pensar que iría con ustedes?

-Sabemos que odias tanto este lugar como nosotros, además de que es más sencillo ahora que no está Papi Rocha -Alex habló esta vez, quitó un mechón de su melena negra que le había caído sobre la frente -Tal vez así podrías seguir una carrera de escritor en el asentamiento grande, como tanto quieres -Una sonrisa apareció en su rostro.

-Los veo en la lavandería en el almuerzo.

Sabía que  Álex se dedicaba a revisar mis cosas cada que salía, entre ellas, una libreta que había hecho a mano dónde escribía todo lo que se me venía a la mente, ya fueran historias, poemas o lo que me había pasado en el día, sin embargo, no me molestaba.

Escribo para no olvidar, no para esconder.

Seguí mi camino hasta la salida del cuarto de entrenamiento para dirigirme al cuarto que fungía como dormitorio comunitario. Tenía que preparar lo que fuera necesario, no mucho pero si suficiente para sobrevivir por un par de días, pero, primero, tenía que ir a ver a la gusana de Anger.

ANNALISE

Kai estaba en la cocina del departamento preparando el desayuno mientras yo leía un libro de pasta negra que había encontrado sobre la mesa de centro hace unos días, exactamente el primer día que Kai se había quedado con nosotros, es decir, el día que se fueron como pájaros todas las personas importantes del asentamiento.

Katherine había salido con el detective hace un rato, prometiendo no tardar en regresar y  pidiendo que nos mantuviéramos al tanto de las noticias, por si se mencionaba algún dato de lo que Kai nos había hablado, pero, hasta ahora, todo se mantenía en su lugar y lo más que se había mencionado era la suspensión de clases en todos los asentamientos Delton hasta nuevo aviso, pero eso había sido hace días.

...Por por primera vez, Matt comprendió el poder que tenía. Podía comprar cualquier cosa que quisiera —desde un castillo en España y una nave espacial, hasta una pirámide egipcia— y mandarla a traer. Cuando los chicos lo visitaran...

El impacto de metal contra vidrio me sacó de la burbuja en la que me había sumergido al comenzar a leer las páginas de aquel libro horas atrás. ¿España? ¿Egipcia? Castillos solo los tenían en Nopres y pirámides las encuentras en Orisis, ¿qué eran esos nombres?
Volteé a la cocina con la intención de preguntarle a Kai, pero, en su lugar, me encontré con Kath; sus codos estaban recargados en la barra de la cocina con las manos sosteniendo la cabeza como si se encontrara frustrada y Kai la miraba de manera expectante. 

-Nada -Su voz salió ahogada debido a la obstrucción que causaban sus manos -No hay nada de lo que dijiste Kai, solo un par de personas desaparecidas que coinciden con los nombres que nos diste, pero no hay nada de ellos en ningún hospital, ni en cámaras de seguridad cercanas a la Universidad, nada. 

-¿Y qué hay con los aviones?

-Supuesta reunión económica en el asentamiento grande. —Dejó salir un suspiro y retiró las manos de su cara —si realmente está sucediendo algo, están cubriendo muy bien sus huellas, a menos de que tú -miró de vuelta a Kai de manera acusatoria- nos estés mintiendo -Kai hio el amago de contestar, pero hablé antes de que le fuera posible.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.