De Hielo

Capítulo 3: Empezar con el pie izquierdo

Terminó de abotonarse la camisa mientras se ponía en pie. ¡Esa rubia sí que era un fuego! La observó caminar sensualmente hacia él, y sabía que, si no se daba prisa, llegaría tarde a la despedida de su padre. La joven intentó besarlo y la apartó suavemente para seguir vistiéndose.

-Lo siento, pero tengo un compromiso y ya voy tarde. Otro día lo repetimos -Le guiñó un ojo y beso su mano.

-Ian llámame ¿sí? La pase muy bien contigo y sé que tu igual -Ronroneó cerca de su oído y ya sabía lo que se venía. No dejaría que salga de ahí, típico -¿No quieres quedarte? podemos seguir pasándola bien -Le besó el cuello y acarició sus brazos.

-No puedo… -¿Cómo se llamaba? ¿Katia, Keila, Tania? Si, eso -No puedo Tania, en serio debo irme -Se puso el saco del traje y salió de ahí lo más rápido posible.

Era una mujer hermosa, sexy, atrevida y dispuesta a todo por lo que vio. La conoció en el avión en el que venía desde Francia, hacia dos días, vivió allí los últimos ocho años de su vida.

Regresó porque debía ocupar el lugar que le dejo su padre en la empresa donde trabajó toda su vida, realmente no tenía ganas de trabajar allí, eso no era lo suyo, ¿Agencias de viajes, hoteles, restaurantes? Pfff. No gracias. Sin embargo, no tenía otra opción, su padre había pagado una deuda por él y de alguna manera debía devolvérselo. A sus 28 años siempre hizo lo que quería ¿Y ahora? Debía obedecer a su padre. ¡menuda mierda!

Subió a su auto y manejó lo más rápido que pudo al hotel donde se realizaba una reunión en honor a su padre. Ya iba casi dos horas tardes y sabía que al verlo le daría un gran sermón. De solo pensarlo casi desistió de presentarse ahí, pero como el hombre valiente que era decidió hacerle frente.

Al llegar estacionó, se bajó y cuando quiso ingresar al lugar, sin querer tropezó con alguien y para evitar que caiga, sujetó su cintura al tiempo que sentía unos brazos posarse en su cuello, miró a la persona y era una mujer…

¡Qué mujer! Observó cada una de sus facciones sin perderse ningún detalle, vaya… esa mirada le produjo una descarga de electricidad en la columna y parpadeó involuntariamente, eso la hizo reaccionar y lo apartó con una brusquedad que lo dejó impresionado, la volvió a mirar y se dio cuenta que lo veía con rabia, mucha rabia.

-¿Por qué no te fijas por dónde vas? -Rugió con veneno. Por un momento parecía desconcertada, pero de inmediato su expresión se endureció.

-¿Por qué no te fijas tu muñeca? -Le respondió con descaro solo para molestarla un poco, eso pareció enojarla más porque casi que le salía humo por las orejas. Era muy hermosa.

-Oh disculpa -parecía arrepentida, pero por alguna razón que desconocía no le creyó. Iba a hablar, pero ella se adelantó -No me di cuenta que había un imbécil en mi camino -Dio un paso, pero la detuvo, necesitaba verla, aunque sea unos segundos más.

-Para mí también es un gusto conocerte -Sonó más cínico de lo que intentaba

-Quisiera decirte lo mismo, pero… -Lo miró indiferente como si buscara algo -No hay nada que me guste para conocer -¡Auch! Eso le dolió. Dio un paso hacia el costado de nuevo y se fue. Le costó reaccionar y cuando lo hizo giró para verla, pero ya se subía a su auto.

Le dio un último vistazo y cuando conectaron sus miradas gesticuló un “nos vemos muñeca” para luego lanzarle un beso. Vio que la joven hizo un gesto y desvió su vista.

Entró al lugar y enfocó a su padre que conversaba con otras personas, se acercó y cuando él lo vio, su gesto cambió. Oh no, ¡Aquí viene el discurso!

El hombre caminó hacia él, lo sujeta del brazo y se alejaron de la multitud.

-¿Dónde estabas? Llevas más de dos horas tarde -Le reclamó irritado.

-Estaba con…

-No me cuentes, no quiero saber, seguro que con una mujer -Lo conocía tan bien.

-Entonces ¿para qué preguntas? -Reviró, pero por la mirada que le dio su padre entendió que no estaba para juegos.

-Eres mi sucesor Ian, estoy dejando toda una vida de trabajo en tus manos, ¿Acaso eso no te importa? Estoy confiándote mi puesto y ni siquiera eres capaz de llegar puntual a mi despedida -Por su semblante supo que estaba triste. Sí, definitivamente era un idiota. -Ya hablamos de esto, la presidente de la empresa no es una persona de mucha paciencia, por favor no arruines esto -Su padre suspiró. Sabía que tenía razón.

-Lo siento papá, sé que esto es importante para ti y prometo poner todo mi esfuerzo para enorgullecerte. -No le creía, lo veía en sus ojos, aun así, le mostro una sonrisa cariñosa.



Luu02

#23502 en Novela romántica

En el texto hay: dolor, pasión, amor

Editado: 14.06.2019

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