De Hielo

Capitulo 8: Te gusta

El sonido de un celular cortó con todo lo que ahí sucedía, Opal al escucharlo quiso separarse, pero él seguía besándola de manera intensa sin querer soltarla, puso sus manos sobre su pecho para que se alejara, pues el sonido era constante, una llamada.

-Ian para…-Pudo decir antes que vuelva a besarla, no entendía, ni siquiera parecía escuchar el sonido -Ian basta, es tu celular.

-¿Ah? -Fue lo único que salió de su boca, pero de inmediato entendió. Se separó de ella a regañadientes y maldiciendo a quien sea que lo estuviera molestando en el mejor momento de su vida en mucho tiempo. Revisó su celular y la culpable tenía nombre.

*Tania

No lo podía creer, el momento arruinado por una llamada sin importancia. Quería golpearse por haberle dado su número. Cortó de inmediato, no le contestaría, no le interesaba.

Al levantar la vista Opal se estaba acomodando su cabello que estaba alborotado por lo ocurrido segundos atrás.

Sus miradas se cruzaron cuando ella volteó, ninguno sabía que decir, lo que sucedió había sido demasiado intenso, estaban congelados en sus lugares, cada uno pensando que decir. Luego de unos segundos fue Opal quien decidió cortar con el momento de silencio.

-Tienes… tienes labial en la cara -Dijo señalando para que se limpiara. Ian de inmediato sacó un pañuelo del bolsillo de su pantalón y comenzó a quitárselo -Tu… tu cabello arréglalo también -Mencionó de nuevo Opal una vez que se limpió la cara.

-Gracias -Fue lo único que pudo pronunciar él, sentía una presión en su pantalón y el calor seguía en su cuerpo. Opal lo observó de manera intensa, no podía creer lo que pasó entre ambos, ¿Es que cada vez que estuvieran solos sería así? Su cuerpo reaccionaba y no podía controlarse, parecía una adolescente -Emmm… Creo que yo mejor me voy… -Mencionó señalando la puerta.

-Si, yo debo seguir trabajando.

-Ok, y por lo que pasó hace un rato…

-Ahora no -Lo interrumpió, no tenía cabeza para esa conversación. Primero quería aclarar sus pensamientos.

-Si, bueno, ok…me voy, nos vemos después…creo -Dijo antes de darse la vuelta y salir, dejándola con todas sus terminaciones temblando. ¿Por qué le pasaban estas cosas a ella? Se preguntaba mientras se sentaba y apoyaba su cabeza en el escritorio.

Unos minutos después Liz entraba a su oficina con papeles que debía firmar. Notó a Opal muy nerviosa, y sabía bien que su amiga no reaccionaba así por tonterías, algo sucedió en su ausencia, estaba segura.

-Al, ¿Qué tienes? Estas temblando, ¿Te ocurrió algo? -Estaba preocupada se le notaba en su voz y la forma en que la miraba.

-No, no… No ocurrió nada, pero necesito que llames a Manuel, debo hablar con él -Mencionó intentando aparentar serenidad.

-¿Segura? -Interrogó de nuevo Liz, algo le ocultaba, lo intuía.

-Si segura. -Su amiga sólo asintió con la cabeza y salió de allí unos minutos después.

Cuando estaba al fin terminando su trabajo en la computadora, entró Manuel, tan servicial y dispuesto como siempre.

-Señorita Opal, ¿Qué necesita? -Indagó el hombre, no era de muchas palabras y eso era lo que más le gustaba de él, además de que era el más fiel de sus empleados.

-Quiero que contactes a tu amigo Alberto Mendoza, necesito que investigue a alguien – Lo estuvo pensando y saber todo sobre Ian tal vez la ayudaría a aclarar su cabeza.

-Claro señorita, sólo dígame el nombre de la persona y él lo hará.

-Ian, quiero que investigue a Ian Harrison -Dijo de pronto haciendo que su empleado se sorprendiera, siempre le pedía ese tipo de trabajos, pero nunca fue para una persona de la empresa, al menos no alguien tan cercano.

-¿Al hijo del señor Arturo? -Cuestionó para ver si no había entendido mal.

-Si el mismo, me llegaron rumores sobre él y quiero saber que tan ciertos son -No mentía, en parte también eso le importaba, pero su interés iba más hacia su vida personal.

-Por supuesto señorita, le hablaré hoy mismo y en cuanto tenga la información le avisaré -Oh si, así era su empleado, nunca fallaba.

-Gracias Manuel, puedes retirarte.

-Con permiso -Con un movimiento de cabeza el hombre se retiró de allí para empezar con su trabajo.

A la tarde decidió retirarse antes de la oficina para evitar cruzarse con quien le provocaba nervios, deseaba con todo su ser que nada de eso le estuviera pasando, odiaba sentirse vulnerable ante los demás y más ante un hombre, le recordaba su pasado, ese que estaba grabado a fuego en su memoria. Su amiga que la notó distante las últimas horas, la acompañó a su casa, nadie le sacaba de la cabeza que algo le ocurría, y estaba dispuesta a averiguarlo.



Luu02

#23388 en Novela romántica

En el texto hay: dolor, pasión, amor

Editado: 14.06.2019

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