Déjame Sanarte

1:¿Podría pasar algo peor?

Capítulo uno.

Elizabeth

—No puedo.

—Sí, sí puedes.

—Que no, Betta, no puedo.

—¡Por favor, Eli! Solo le hablarás, puedes hacerlo.

Y otra vez la misma conversación de todos los días con mi queridísima amiga Betta, bueno, más que "conversación" yo diría que es una discusión. Ustedes se preguntarán ¿De qué estamos hablando? Pues es simple: Me gusta un chico, pero tengo una extraña relación con él. ¿Por qué extraña? Pues... solo hablamos por Facebook y ni siquiera sabe quién soy, puesto que me hice un perfil falso. Algo muy común en estos días.

Sí sí, es algo infantil.

—Betta, no quiero y ya—suspiré un poco molesta— Hemos hablado muchas veces de esto y sigues insistiendo.

—Y seguiré haciéndolo hasta que le hables. Sé que no es fácil para ti en estos momentos, pero debes hacerlo. Además, ¿qué tiene de bueno observarle de lejos? pasas prácticamente todo el día mirando a Jade desde la otra esquina del patio mientras otra chica se le acerca, si eso es bueno para ti, créeme que estás loca.

Es obvio que eso no es bueno para mí, me duele muchísimo ver que otras chicas le hablan con facilidad y apenas le conocen, pero ¿Qué más puedo hacer, aparte de mirar? Ya sé, dirán "Solo háblale"...pero no, no es tan simple para mí, llevo dos años sin poder hablarle en persona.

Tengo Androfobia hace dos años.

—Está bien para mí, mirarlo me hace feliz.

A pesar de tener esta fobia no puedo evitar sentir algo especial por él, algo me dice que él no es como los demás.

Betta cruzó sus brazos para darme a entender que lo que dije le molestó, no me gustaba que se enfadara conmigo por cosas así. Me dolía que no entendiera que aún no puedo tener contacto con el sexo opuesto, sigo sin poder actuar con naturalidad cuando algún chico se me acercaba.

—Amiga, no digo estas cosas para molestarte, te las digo porque realmente me importas y no quiero que sufras—arruga levemente su frente—Puede que aún sea difícil para ti acercarte a un chico, pero...

Pensé que terminaría la frase, pero solo bajó levemente su rostro, dándome a entender que no iba a decir nada más.

—Lo sé, gracias por preocuparte— a pesar de que ella estaba molesta, me acerqué y la abracé- En serio gracias, pero debes entender que aún no puedo hacerlo, aunque lo intente con todas mis fuerzas.

—Eli...—se separa un poco y me mira preocupada— No todos los hombres son iguales, el imbécil de tu ex novio te hizo algo realmente inhumano, pero...—aparta la mirada de mi—Él no es un mal chico.

Ya sé que no es un mal chico, lo conozco desde hace mucho tiempo y a pesar de que nuestra rara relación de amistad sea netamente virtual me ha demostrado que es una buena persona, en la que puedes confiar.

Pese a que sepa todo eso, me es imposible acercarme a él.

—Claro que no es un mal chico, es la persona más sincera y amable que he conocido— ella iba agregar algo pero la interrumpí—Sin embargo, por más que lo intente aún no puedo hacerlo. No pierdo las esperanzas de que pueda lograrlo, pero debo hacerlo a mi ritmo, sin que me presionen. ¿Está bien?

Cuando termino de decirle eso, Betta hace una expresión bastante rara que no pude descifrar, no sé si fue de tristeza...enfado...¿o fueron ambas?

—Está bien— fue lo único que pudo contestar con una media sonrisa, la cual es falsa—Aunque debes prometerme que intentarás hacerlo.

Dudo unos momentos, pero finalmente asiento.

Ella sonríe, juntando ambas manos—¡Bien! Cambiando de tema...¿has estudiando para el examen de la próxima semana?

—¿Qué? — La miré sin entender a lo que se refería.

—El examen semestral de historia.

Me quedé en blanco unos segundos mientras procesaba lo que mi amiga me dijo. ¿Examen? ¡¿Examen?! ¡Lo había olvidado completamente!

—Eh...pues... — para evitar el tema empecé a caminar hacia nuestro salón, esperando que Betta olvidara la situación

—Me tomaré eso como un no—se ríe un poco, bien, al menos ya no está enfadada—Eli, debes empezar a estudiar un poco. Además, el examen es de historia y precisamente esa materia no es tu fuerte.

Aún faltaban unos minutos para que empezara la siguiente clase, pero siempre nos íbamos antes de que tocara la campana.

—Ni la tuya — le dije dándole con codazo amistoso, ante tal acción ella mueve la cabeza, sonriendo.

—No, pero tengo a Will— Claro, Will...su novio. Algo de él no me gustaba, pero bueno, yo no soy nadie para juzgarlo, apenas hemos cruzado palabras. Sin embargo, por lo que me ha contado, Betta ha sufrido mucho porque él es el típico chico rudo que le gusta tomar a todas horas, se salta las clases, pero aún así obtiene buenas notas.

Cuando intento responderle mi celular anuncia un mensaje:



Lizbeth Moon

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En el texto hay: juvenil, romance, novela

Editado: 01.02.2019

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