Del como tratar de desaparecer

Capítulo Uno: Escapada para nada exitosa

¿Alguna vez han tenido la sensación de querer desaparecer de una mala situación o simplemente... Desaparecer?

Puede que si, puede que no, la mayoría querrá decir que si para sentirse identificados, cuando en realidad no es así. Decimos cosas para que las personas se identifiquen, se rían o comenten sobre ello porque esperamos la opinión de los demás igual que nosotros esperamos poder comentar sobre lo que ellos hacen, ya sea mala o buena, siempre la esperamos.

Pero he ahí el problema, para lo que nos conviene deseamos sus opiniones, cuando cometemos errores muy graves o que al menos llegan a un grado dentro de lo "grave" no deseamos saber lo que piensan por miedo a lo que dirán, porque siempre buscamos sus aprobaciones y siempre lo haremos, ya sea consciente o inconscientemente.

Ahora, la pregunta es: ¿Por que lo hacemos? ¿Por que nos aferramos tanto a las opiniones ajenas cuando nos conviene? Bueno, en realidad eso dependería del tipo de situación, pero en los casos mas comunes podría decir que buscamos la confianza, quizá seguridad en las palabras de otras personas en busca de algún detalle que se nos olvide o que pasemos por alto.

¿Estúpido e ilógico, eh? Si, yo también lo creía hasta que paso frente a mis ojos.

—¡Keegan! ¡Te necesito aquí, ahora!

Este sería un ejemplo, mama me necesita en la cocina para que pruebe su comida y juzgue si es lo suficientemente aceptable para que los Schmidt no les de ganas de vomitar con tan solo olerlo. Mama es de esas personas que no les gusta cocinar, pero aún así lo hace y le queda excelente, claro que sus inseguridades no le hacen confiar ni en su propia sombra.

Puede que suene como un psicólogo o una persona que le encante juzgar a todo mundo, pero no lo soy, solo soy muy honesto y eso parece crear disturbios con las personas que he conocido.

—¡Ya voy! —Le grito cuando termino de ponerme una camiseta.

Es algo curioso, me parezco a mis padres, pero ¿en cuanto a personalidad? No tengo nada de ellos, en realidad tengo el carácter de mi tío Ed y el de mi abuelo Antonio—mas conocido como Tony— y ¿realmente? Lo prefiero así, amo a mis padres y todo, pero tenemos muchas diferencias.

Cruzo el pasillo y, luego doblo a la derecha para encontrarme dentro de la cocina, huele delicioso y medio sonrío para, después acercarme a mama que ya esta formalmente vestida.

—Es una cena en casa, no una cena de lujo en Bascuarelli. —Hago mención a su restaurante italiano favorito y también a como va vestida.

—¡Ahí estas! Estaba esperando a que probaras la pasta Alfredo que hice. —Dijo con una sonrisa y no me dio tiempo a contestar ya que ella tomo un tenedor que tenía enrollado la pasta y la metió a mi boca.

Estaba delicioso, sin duda esta comida impresionaría a los Schmidt.

Pero aun me preguntaba, ¿por que lo hacíamos?

Mi hermana mayor se iba a casa con el hijo mayor de los Schmidt, si, pero esta no era una cena para conocerlo ni a el ni a su familia, en realidad esta era la décima vez que volveríamos a verlos desde que Charlie y Ezra se habían comprometido, no era que me molestaba, el hecho que me molestaba era que mama actuaba como si la misma reina de Inglaterra iba a venir a visitarnos y se ponía histérica y mandona.

—¿Y? ¿Que tal? —Dijo con una sonrisa.

—Esta buenísimo. —Volví a sonreír, pero de forma mas abierta. —Pero no respondiste mi comentario.

—Hijo, sabes que me gusta impresionar...

—Presumir. —La interrumpí.

—... A las personas. —Me fulmino con la mirada.

¿Ven lo que digo? A mi propia madre le molesta que le diga la verdad, pero me da igual, es algo real que debe afrontar; no ignorar.

El timbre sonó y mama me instó a que atendiera, en el camino me encontré a papa que comía palomitas a escondidas.

—¿Por que...?

—No como desde el desayuno, me levante tarde. —Hizo una mueca. —Pero creo fielmente que no me iras a delatar con tu mama.

—No te preocupes por mi, deberías preocuparte mas por la palomita que se te quedo entre los dientes.

El me sonrió antes de subir, interprete esa sonrisa como de agradecimiento.

Cuando termine de acercarme, abrí la puerta y me encontré a los Schmidt.

—¡Búfalo! —Dije con entusiasmo al encontrarme a Bufford.

Bufford es uno de mis mejores amigos, estamos juntos en el equipo de Basket, el apodo "Búfalo" debido a que era muy fuerte y brusco y su nombre curiosamente es parecido al de este animal... No de broma que le decimos así, sino que en realidad el apodo le queda. Es rubio rapado— antes tenía muchos rulos, pero al parecer se harto y se rapo— ojos azules, piel blanca, alto y de contextura normal.

—¡Keego! ¡Tanto tiempo! —Me abrazo y se seco las falsas lágrimas. —¡Mírate has crecido tanto!

—Oh vamos. —Rodee los ojos y lo empuje hacia adentro de la casa. —¡Robbie que bueno verla de nuevo!

—¡Un gusto volver a verte Keegan! —Dijo la madre de Bufford después de darme un efusivo abrazo. —Vaya, que crecido estas, la ultima vez que te vi, estabas de mi tamaño.



A Fucking Ghost

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En el texto hay: amorodio, curiosidades, desaparecer

Editado: 28.03.2018

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