Demon (resubiendo).

Capítulo 11

 

Después de ver como mi castaña cae desmayada, salgo corriendo con ella en brazo hacia el auto. Abro la puerta del copiloto y la siento con cuidado, abrocho su cinturón de seguridad y cierro la puerta. Rodeo el auto, subo, arranco y salgo a toda velocidad con dirección a casa. Cada segundo volteo a ver a mi castaña que no tiene signo de querer despertar y yo cada vez estoy más nervioso. Veo a los lejos la calle que conduce hasta mi casa. Sin pensarlo mucho piso el acelerador para llegar más rápido, llego al frente del apartamento y ni siquiera parqueo bien el auto cuando salgo deprisa hacia la otra puerta. La abro, quito el cinturón y la tomo en brazo, me dirijo hacia la puerta, ya que no puedo abrir tengo que tocar el timbre. Mi castaña no se mueve, apenas respira y eso me tiene desesperado, no me perdonaría si le pasara algo por mis idioteces.

 

Siento los pasos de la bruja que se dirigen hacia la puerta, al abrirla sus ojos se abren de la impresión y su boca suelta un grito de horror. Ni siquiera espero que hable, paso por su lado apresurado rumbo a la sala, la acuesto en uno de los sofá, rogándole a los dioses que vuelva en sí. Ya hace varios minutos que está desmayada y no reaccione, la voz de Aruna me saca de mis pensamientos.

 

—¡QUE HICISTE ALESSANDRO! —me grita.

 

—Deja de gritar que no he hecho nada.

 

—¿Cómo puedes decir eso? Acabas de traer a esa chica desmayada en tus brazos.

 

—Y acaso eso es sinónimo de que haya hecho algo. Además esa chica es mi pequeña castaña, mi alma —le digo.

 

—Pero ¿por qué está en ese estado ¿Qué hiciste? —otra vez con la vaina.

 

—Y dale con lo mismo ¡que no hice nada joder! Se desmayó después de vernos pelear a su difunto novio y a mi —le respondo al borde del colapso.

 

—Pelea, difunto novio. Me puedes explicar de que estás hablando.

 

Bufo y paso mis manos por mi cabello frustrado y esta bruja no me ayuda. Después de respirar y calmarme un poco, decido contarle, no todo claro.

 

—Te dije que iba a visitar a alguien y que tenía asuntos pendientes que resolver pues ese alguien era el novio de mi castaña, cuando iba de camino vi una fiesta así que entre. Ellos estaban ahí, me acerque a ellos y conocí a Marcos su novio. Quise hablar con ella pero él no quería pero como yo no hago caso la tome de la mano y la lleve afuera. Ella me pidió que me alejara de ella y que la deje en paz, una cosa llevó a la otra y terminé besándola otra vez. Luego apareció su noviecito ¿sabías que él era un vampiro? ¿no?. Bueno el caso es que empezamos a pelear, me transformé a media gracias a tu collar. el también se transformó, y nos dimos unos golpes. Mi castaña vio todo y se desmayó —le digo

 

—¿Dónde está el vampiro? —pregunto.

 

—Pues, lo hice polvo y se lo envíe a lucifer —le dije un tanto nervioso por su reacción.

 

Solo asiente y no dice nada, se levanta de donde está sentada y se dirige a donde esta mi castaña, se acerca a ella y pone su mano en la frente de mi chica. Suspira y me mira.

 

—Ella esta bien, solo entro en una especie de shock por lo que vio. Pero estará bien, pronto va a despertar —me dice y yo suelto todo el aire que tenía retenido.

 

—Eso es bueno ¿no? —le contesto.

 

—Para ella si, para ti no, ¿Què vas hacer cuando despierte? —me pregunta.

 

—No lo se.

 

—Tendrás que explicarle muchas cosas cuando despierte.

 

—Lo se pero tengo miedo a su reacción.

 

—No te atormente ahora. Iré a preparar la habitación de huéspedes para ella.

 

Solo asiento y veo como sube las escaleras perdiéndose en el pasillo. Me acerco hasta mi castaña y me arrodilló frente a ella, acaricio su cara, su mejilla, su piel es tan suave como la de un bebé, sus mejillas están enrojecidas por las lágrimas que derramó. Parece un ángel dormida, Aruna se hace presente y me indica que la lleve a la habitación, la tomo en brazos y subo las escalera. Llego a la habitación, me acerco a la cama y la deposito con cuidado en ella, Aruna se ha marchado dejándome solo con ella, me siento en la orilla de la cama, tomo su mano y dejo un beso en esta. Me quedo mirándola por unos minutos, acariciando su rostro y pensando en que pasará mañana.

 

Sé que posiblemente mañana me odie y no quieras verme, me pedirás que me aleje de ti, me gritarás palabras que me destrozaran. Me llamarás asesino, monstruo, pero no sabes que estoy dispuesto a dar mi vida por ti, eres mi luz, la única que puede sacarme de este infierno. La única que le ha dado un rumbo diferente a mi vida, la que me dio la esperanza de seguir luchando por la vida que siempre he querido.

 

Mi vida está en tus manos, tienes el poder para salvarme o destruirme aunque mantengo la esperanza de que me salve y me muestre que hay una vida diferente a la que he vivido. 

 

Le doy un beso en la frente y salgo rumbo a mi habitación.

 

Al llegar me lanzo en la cama y al segundo me quedo dormido con un único pensamiento.

 

"Pase lo que pase siempre estaré para ti mi castaña".

 



CIARA LI

Editado: 12.01.2021

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