Demon (resubiendo).

Capítulo 12

 

Narra Alizeth

 

Despierto sobresaltada, sentándome de improvisto en la cama. Miro a mi alrededor y estoy en una habitación que no es la mía, por lo que puedo deducir que esta no es mi casa. Mi cabeza duele mucho, siento un dolor palpitante que hace que baje mi cabeza. Inconscientemente llevo mis manos a ella sujetándola con fuerza para calmar un poco el dolor. El dolor cesa un momento en lo que me permito levantar nuevamente la mirada y detallar mejor el lugar en donde me encuentro. No recuerdo como llegué aquí, no conozco el lugar y mucho menos recuerdo que haya estado aquí antes. Y como si mi confusión no fuera suficiente, los recuerdos me golpean uno tras otros. Una fiesta, Marcos, Andrew, el beso, una discusión, pelea, ojos rojos, garras, muerte y un Andrew totalmente diferente.

 

¿Qué era es cosa? ¿qué es él? Él asesinó a Marcos, lágrimas empiezan a recorrer mi mejillas ¿por qué lo asesinó? No puedo comprender nada de lo que sucedió anoche, pero no me voy a quedar con las dudas. Limpio mis lágrimas con brusquedad y me levanto de un salto de la cama, puedo ver que aún llevo la misma ropa que anoche, menos mal. Me dirijo hacia la primera puerta que veo, rogando de que sea la salida. Al abrir la puerta hay un pequeño pasillo y al final una escalera sin pensarlo mucho camino hacia allá con un único objetivo. Encontrar al hijo de puta de Andrew y golpearlo hasta que se me pase esta ira que siento dentro.

 

Bajo las escalera con cuidado y me dirijo hacia donde se escuchan unos pequeños ruidos. Al llegar puedo observar que es él área donde está la cocina y debo reconocer que quien la diseñó tiene buen gusto. Doy un vistazo a toda la estancia quedando mis ojos fijo en la señora que me mira como si fuera lo mejor del mundo, está parada de espalda a la estufa mirándome con una dulce sonrisa y un brillo en sus ojos que me resulta bastante extraño.

 

—Me alegro que ya estés despierta —me dice sin quitar la sonrisa de su rostro.

 

—¿Quién es usted? ¿Dónde estoy? —le pregunto, no es que sea descortés pero en este momento lo único que quiero es saber qué está pasando.

 

—Mi nombre es Aruna —dice, al mismo tiempo que siento como una calma invade mi ser. Esto es muy extraño para mi gusto.

 

—Bien...mmm me puede decir en donde estoy y ¿porque estoy aquí?

 

—Esta es la casa de Andrew —y ese nombre fue el detonante para que la calma que sentía de fuera al demonio.

 

—¡PORQUE DIABLO ESTOY EN LA CASA DE ESE IDIOTA! ¿QUIÉN ME TRAJO AQUÍ? —le grito al borde de la histeria.

 

—Calmate, debes calmarte. Sé que tienes muchas dudas y preguntas pero yo no soy la indicada para responderla.

 

—¡Ah no! —le contesto en un tono un tanto irónico—. Entonces quién me va a responder, ¿él?

 

—Si —me dice sin más.

 

—Y que me puede decir él, que me va a decir un asesino como él —le contesto entre dientes.

 

—No digas eso, él no es alguien malo. Solo es alguien diferente.

 

—Alguien diferente, claro que es alguien diferente ¡Es un monstruo! —le digo.

 

—Él no es un monstruo, no lo juzgue. No puedes decir eso sin siquiera conocerlo y saber los motivos por el que actuó así. No saques conclusiones apresuradas, deja que el te explique —me dice con una mirada donde se puede ver tristeza y dolor.

 

—Aja, si claro, como usted diga. ¿Dónde está? —le pregunto.

 

—Al parecer aun sigue dormido.

 

—¿Cuál es su habitación?

 

—La primera puerta al subir las escalera, ¿qué vas hacer? —pregunta con tono cargado de preocupación.

 

—Lo que tenía que haber hecho en vez de estar aquí hablando con usted.

 

Doy la vuelta sin esperar una respuesta de su parte y me dispongo a subir las escaleras.

 

Llego a la puerta y la abro cuidadosamente, asomo la cabeza y repaso con la mirada toda la habitación hasta detenerme en el bulto que yase encima de la cama. Me adentro con cuidado de no hacer ningún ruido cerrando la puerta detrás de mí. Me acerco a la cama cautelosamente y ahí está el idiota muy dormido, su respiración es lenta y su semblante luce tranquilo. Parece un puto ángel, lástima que eso no le quita lo capullo e idiota que ha sido. Al verlo dormir tan plácidamente, una idea pasa por mi cabeza. De una forma u otra debo cobrar el dolor que siento por haber perdido a Marcos, sabiendo que él, es él culpable.

 

Sin detenerme a pensarlo me dirijo hacia la lámpara que reposa en una de las mesitas de noche la toma entre mis manos. Espero no estar cometiendo una locura y no arrepentirme de esto. Camino de regreso al lado de la cama con la lámpara entre mis manos, lástima que la vaya a destruir, es muy bonita pero mi idea está bastante clara. Voy a interrumpir su sueño y no de la mejor manera.

 



CIARA LI

Editado: 12.01.2021

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