Desde mi Ventana

Capítulo 15

—¿Cómo estás cariño?

—Bien mami. Un poco ocupada con un pedido grande, pero todo ha estado bien. ¿Cómo está papá? ¿Tú?

Bien cariño, tu padre como siempre, con sus cosas. Hoy le dio por ser carpintero. Ha estado puliendo un trozo de madera que, según él, se convertirá en una hermosa silla para el jardín.

Me rio entre dientes imaginando a papá. Cada mes tiene un proyecto nuevo, ya sea crear un nuevo artefacto para ahorrarnos alguna tarea de la casa o convirtiéndose en algún profesional de la madera, la pintura, la cocina, etc. El mes pasado era un excelente decorador y contratista e intentó remodelar la casa de huéspedes. Dañó la tubería de la cocina e inundó toda la casa.

—¿Y cómo va con ello?

No va, sigo viendo el mismo trozo, sólo que más deforme ahora.

—Pobre papá.

Hay que dejarlo que sea feliz, cariño. Si él quiere improvisar, que lo haga.

—Tienes razón.

Entonces, alguien me contó que andas saliendo con un chico.

Jennifer Cruz y su bocota.

—¿Alguien? —resoplo—. Mami, sólo una persona pudo habértelo dicho.

—¿Es cierto?

Suspiro y maldigo a mi hermana. Ahora mi mamá empezará a acosarme para que le permita conocer a mí… novio.

—Apenas estamos conociéndonos.

Oh, qué maravilla. Ya era hora de que alguna de ustedes dos sentara cabeza.

—No estoy confirmando un matrimonio mamá, sólo salgo con alguien.

Bueno, eso es perfecto. Estaba esperando esta noticia, creí que ibas a seguir en los mismos pasos de tu loca hermana.

—Jenny también es tu hija —murmuro rodando los ojos.

Sí, pero Jenny es Jenny. Es más fácil domar a un león que a tu escurridiza hermana.

—Vuelves a tener razón.

De todas maneras, ¿Cuánto lo conoceremos? Espera a que tu padre se entere. Sacará la parrilla y te exigirá que lo invites el próximo domingo.

—Mamá, espera…

—Oh, deberíamos hacer un almuerzo familiar, podría traer a su familia y así todos nos conocemos…

Es por eso que a mi madre no se le puede decir algo como esto. Ella y mi padre nos tendrán casados en menos de un mes, y si por ellos fuera, embarazados a los quince días.

—¡Mamá!

—¿Qué pasa cariño?

—Mami, sabes que te amo pero… estás apresurándote con todo. Pablo y yo apenas estamos empezando a conocernos. No creo que sea conveniente organizar una fiesta familiar todavía.

—¿Se llama Pablo? Me gusta ese nombre, ¿te dije que una vez pensamos en ese nombre si teníamos un niño?

Oh por favor… mátenme ahora. Maldita Jenny.

—Mamá, en serio, estás yendo más allá. Sólo déjalo estar ¿sí?, cuando sea el momento de presentárselo, lo haré.

Está bien hija.

—Y no se te ocurra pedirle a Jenny que te ayude a acosarlo, ni busques su dirección, tampoco pidas su teléfono.

Mi madre hace un sonido de jadeo y murmura—: ¿Cómo puedes creer eso de mí? Jamás tendría tal comportamiento.

—¿Quieres que recuerde a cada una de mis citas y lo que hiciste con cada una de ellas? Especialmente esa vez en que hiciste una incursión dentro de la casa de uno de mis novios.

Tenía el presentimiento de que ese chico era algo diferente. Tenía que asegurarme que era el correcto para ti.

—¿Y por eso te escondiste en su baño?

Bueno…

—Ya mami, es todo. Confiaré en que dejaras que mi relación crezca sin intervenir.

Puedes confiar en mí.

Eso espero.

—Gracias mami.

—¿Vienes mañana al almuerzo?, tus tíos están en la ciudad y quieren verlas a ambas.



Maleja Arenas

Editado: 14.07.2019

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