Destino, Brick Lane #6174

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Anzu salio de la calle de Brick Lane, para ir hasta la parada de autobuses; antes de llegar a esta, una vieja mujer, de baja estatura y contextura delgada, se cruzo en el camino de ella.

-¿podrías darme algo de comer? –pidió con voz chillona.

Anzu retrocedió un poco y miro a su alrededor, habían unos cuantos locales, y un de ellos era una pastelería –espere aquí –ordeno Anzu, para luego ir a la pastelería y comprar algunos bocadillos.

En cuanto Anzu salio de la pastelería, miro a la vieja mujer en el mismo lugar, sus ojos azul zafiro los cuales se lo veía tristes y su pequeño cuerpo, la hacían ver miserable. Anzu se acerco con la bolsa de bocadillos y se los entrego –tenga.

Ella los recibió con gusto, regalándole una sonrisa en agradecimiento a Anzu –eres una buena chica, cuida los pasos que das y de las personas que conozcas, debes estar atenta a quienes se aproximan a tu vida –advirtió, para luego seguir su camino.

Anzu frunció su ceño confundida, luego se giro hacia la vieja mujer, para preguntar que significaban esas palabras, pero ella había desaparecido. Anzu sintió un gélido frio recorrer su cuerpo, se media vuelta, para irse con pasos apresurados a la estación.

. . .

Elián estaba sentado en una cafetería, con la mirada perdida en la gente que pasaba por fuera de ahí.

-se va enfriar –dijo Luan, quien acaba de llegar, refiriéndose al café solitario de la mesa en la que estaba Elián.

-Luan -sonrió -siéntate –ordeno Elián, señalandole la silla que estaba enfrente suyo..

Luan acato su orden y después de que Luan pidiera un café negro bien cargado, decidieron hablar.

-¿Cómo van las cosas con Kilian? Por lo que vi anoche, parece que va bien –comento Luan, antes de darle un sorbo a su café, Elián soltó un bufido.

-para nada, las cosas nunca van a cambiar –hablo decepcionado.

-si no das el primer paso, nunca van a cambiar –dijo Luan, mordiendo una tostada.

-voy a pedir un intercambio –comento Elián, Luan se sorprendió atragandose con la tostada -¿estas bien?

Luan bebió un buen trago de café y se calmo -¿Qué has dicho? eso imposible, eres casi dueño de la biblioteca Shin.

-tal vez pueda hablar con mi padre y dar toda mi parte a Kilian.

-¿Qué hay de lo gemelos? –pregunto.

Elián soltó un suspiro –no lo se, es complicado tomar la decisión con ellos en medio. Jano lo sabe –comento –y no de la mejor manera se entero, me tomo por sorpresa.

-así que, los dos ya lo saben.

-no, no veo a Joel desde que llegue del viaje, y ya empieza a preocuparme.

. . .

Kilian esta en recepción junto a Noelia, quien estaba enfrente suyo; él había tomado el lugar de Mavi, mientras ella iba hacer unas diligencias al banco. Noelia habla amenamente de su trabajo con sus estudiantes, mientras Kilian asentía sin darle mucha importancia.

De repente entro un chico, la copia perfecta de Jano, solo que con cabello negro, y dos pequeños lunares cerca de su ojo izquierdo. Vestía una gorra negra, unos vaqueros, unas botas, todos del mismo color, y un buzo de un verde apagado. Traía un bolso gris colgado de sus hombros, y bajo sus ojos tenia unas ojeras muy notables.

Joel se paro unos pasos de recepción, entrecerró sus ojos, observando a las dos personas que lo miraban atentos y confundidos, para luego hacer una reverencia en forma de saludo –buenos días señora –se refirió a Noelia, quien se ofendió un poco por la palabra “señora” –Hola papá –se dirigió a Kilian; Joel parpadeo varias veces, intentando no quedarse dormido ahí, y luego volvió tomar su camino.

Kilian estaba sorprendido, pero también sintió una inmensa alegría en su cuerpo al volver escuchar esa palabra, después de 104 años, gracias a un error cometido por él.

-¿Quién es? Y ¿Por qué te a llamado papá? –pregunto Noelia confundida.

Kilian lo pensó un momento y luego sonrió –Jano y Joel son mis hijos –respondió orgulloso.

-no sabia que tenias hijos –se sorprendió Noelia.

-larga historia –respondió volviendo a la que estaba haciendo anteriormente.

-quiero oírla –insistió Noelia.

. . .

Elián entro apresurado al apartamento, después de escuchar de que Joel estaba en casa, por parte de Kilian. Elián encontró a un despeinado Joel, en la cocina, preparando un insípido café. Joel había dormido algunas horas, pero su estomago gruñendo por el hambre, lo despertó.

Elián se acerco a Joel y lo abrazo con fuerza.

-papá, me ahogas –dijo Joel sin fuerza.

-niño, ¿Dónde estabas? –pregunto Elián después de soltarlo, frunciendo su ceño –estaba muy preocupado por ti.

-lo siento, estuve investigando sobre esa chica, la del símbolo extraño, lo busque en todos los libros posibles, pero no lo encontré, pensé que seria una broma, así que fui hasta ella –comento Joel.

-¿Por qué haces esto? Posiblemente era falso –reclamo Elián.

-no lo es –respondió Joel.

-¿Qué? –pregunto sorprendido –ese símbolo no existe en ningún mundo, en ningún ser, es imposible.

-pero ella lo tiene, y creo que tiene que ver con lo sucedido en 1981 en Osiris.

Elián estaba sorprendido, no por lo inteligencia de Joel, eso lo había captado desde que eran unos niños, si no por la información que le acaba de dar –¿estas seguro? –Joel asintió, Elián soltó un suspiro- esta bien. No vuelvas a irte por tanto tiempo, no hace mucho que cumplieron su primer siglo.

-lo siento –se volvió a disculpar –pensé que papá te lo diría.

-¿papá? ¿Te refieres a Kilian? –pregunto confundido, Joel asintió. Una pequeña sonrisa se asomo en el rostro de Elián, tal vez algunas cosas si podrían cambiar para Kilian y los gemelos, pero no para él –¿Por qué no has ido a dormir? Te ves muy cansado.

-tengo hambre –dijo Joel sin fuerza.

-te preparare algo –comento Elián con una sonrisa, Joel le devolvió el gesto.



Anonima

Editado: 20.10.2020

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