Destino, Brick Lane #6174

XXI

Zaid se encontraba sentado en la extensa mesa del cubículo siete de la biblioteca Shin, revisando cierto papeleo que tenía, mientras Luan, quien había llegado hace unos minutos, lo observaba atento a sus movimientos, en completo silencio. 

Zaid soltó un suspiro y dejó de lado sus papeles, para mirar a Luan -¿qué es lo que quieres?  

-terminaste –hablo curioso, mirando de reojo el papeleo. 

-no –dijo cortante –pero no soporto tu intensa mirada. 

Luan sonrió y se aclaró su garganta dispuesto a hablar. 

-como sabes –inició con un tono de seriedad, que muy pocas veces aplicaba en él -el diablo a firmado un pacto con Neron, lo cual implica que los jar se pondrían a su servicio, siendo mensajeros. 

Zaid asintió –así es, con el beneficio... 

Luan lo interrumpió, para seguir la oración de Zaid –de tomar el alma de los communs que incumplieran o traicionaran al reino de Osiris, después de ser asesinados. 

-¿y que con eso? -función su ceño levemente, confundido. 

-pero también implica un sacrificio. Al firmar el pacto, también les aplicó una única norma, “todo aquel demonio existente en el mundo, solo podrá enamorarse de su propia raza, eso quiere decir, demonios con demonios, si uno de ellos, se enamorase de un ser perteneciente al reino de Kepler o incluso al mundo humano, recibirá un castigo, el cual será ver morir a su amada o amado en la guillotina, o incluso matarla con sus propia manos, ante la presencia del Rey y el pueblo de Osiris, y por consiguiente él o los traidores serán esclavizados.” 

-me suena a una antigua norma de Osiris –dijo anonado. 

-lo era, la impuso el padre de Neron en su tiempo de reinado para su mismo pueblo, ninguno en Osiris podía mezclarse con razas fuera o dentro de su pueblo, tenía que ser con sus mismas raza, esa regla estuvo por mucho tiempo, hasta que el padre de Neron murió, y Neron tomo su lugar cambiando algunas cosas. 

-¿por qué no cambió la norma para los demonios? -pregunto confundido. 

-porque no pertenecen a ningún reino, porque les es imposible enamorarse de un commons –respondió con serenidad. 

-lo se, las almas de los commons son demasiado tentativas para ellos, ¿como pueden ir a Osiris sin querer atacar a un communs? 

-solo los líderes pueden ir a Osiris, y ellos llevan consigo una flor de lirio morado en el bolsillo de su saco, como si fuese un decoración, para controlar sus deseos. 

-¿hay algún caso que incumpla esta norma? -Luan lo miró atento con una mirada fría, y asintió una vez con su cabeza. 

-Es una humana. 

Zaid soltó un fuerte suspiro y negó levemente con su cabeza. Luan dejó de tener esa expresión seria y fría, se acercó a él, alzando su mentón con delicadeza, dejando se ser. 

-todo estará bien –susurro, regalandole una sonrisa. 

Zaid tenía una expresión neutra, pero con un leve sonrojo en sus mejillas. Ya hace tiempo Luan había confesado su amor por él, y aunque nunca le dio una respuesta negativa o positiva, dejaba que Luan le mostrará su cariño. 

Luan acercó sus labios a la frente de Zaid, dejando un casto beso ahi, siempre habia sido asi, nunca se habia atrevido a probar sus labios, él quería que Zaid fuese el primero en atreverse a hacerlo –me tengo que ir –sonrió alejándose de él, y en cuanto se dio la media vuelta dispuesto para irse, Zaid lo impidió, tomandolo de la mano. 

Luan se giro hacia él, con cierta inquietud -¿pasa algo?  

Zaid lo miró con una mirada dulce, y atrajo a su cuerpo, haciendo que Luan cayera sentado en su regazo, sorprendiendolo. Zaid acarició la mejilla del contrario, y con una leve sonrisa, acercó sus labios a los de Luan, sorprendiendo aún más al contrario. Poco a poco el roce se fue convirtiendo en un dulce beso, que fue correspondido por el contrario segundos después. 

. . . 

Habían pasado tres meses después del accidente del incendio, en los cuales no encontraban sobre el inicio de este, solo había especulaciones, como, que alguien dejó su estufa prendida y se descuido, provocando en incendio, o que alguien botó su cigarrillo cerca, cosas así, que no tenían mucho sentido, ya que el fuego era muy intenso, y en pocos minutos la llama había consumido las paredes del lugar. 

Durante esos meses, Anzu se había hospedado en casa de Alice, mientras buscaba una nueva residencia, aunque no quería molestar en el hogar de Alice, no tenía opción, ya que no tenía suficiente dinero para pagar un hotel y a la vez comprarse algo de ropa. Y en lo más pronto, encontró un trabajo en un supermercado. 

Anzu entró con una última caja a su nuevo apartamento en Bromley, con ayuda de Marcos y la compañía de Alice. 

-ayudare a Anzu a amueblar su apartamento, te llamaré en cuanto termine –Anunció Alice. 

-Gracias Marcos –dijo Anzu, él hizo una pequeña reverencia y salió del lugar. 

Anzu abrió la ventana de su nueva habitación, sintiendo la brisa que corría afuera, la noche había caído, y las luces de la ciudad se las veía con una paisaje a través de esa ventana. Alice se había ido unas horas atrás, ella se sentó en el pie de la cama, junto a la ventana, observando en completo silencio a oscuras, el cielo iluminado por la inmensa luna. 

De repente escucho la manija de su puerta girarse, ella se giró de golpe, asustada, vislumbrando una sombra de un hombre alto, era la misma sombra de su sueño en el bosque, y precisamente tenía los mismo ojos azul marino. 

-Hola –hablo Siwon, acercándose a ella. 

-h-hola –respondió, anonada, por la comparación que acaba de hacer. 

-¿estas bien? -preguntó con cierta preocupación, al ver el rostro pálido y confundido de Anzu. 

Ella asintió rápidamente, y luego frunció levemente su ceño -¿cómo has entrado? 

-Alice –dijo sacando una pequeñas llaves –me dio una copia. 

Anzu volvió a asentir, sin darle mucha importancia, para luego volver su mirada a la ventana, mientras Siwon se sentaba a su lado, a unos cuantos centímetros de ella. 



Anonima

Editado: 20.10.2020

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