Destino De Vampiros (sds#9)

Capítulo 9: La Batalla Comienza

Pov Becca

Antes incluso de que el eco de la detonación de mi tercer disparo se desvaneciera, fuera del estadio el aire se llenó de disparos de respuesta
cuando Alice y su banda de vampíritas abrieron fuego contra la policía que permanecía de guardia. Había convocado a los sin techo antes de que Vancha y yo entráramos en el túnel, posicionándolos en torno a la
barrera exterior del estadio. Tras años de sobrevivir a base de los desperdicios que otras personas tiraban, había llegado el momento de alzarse. Tan sólo contaban con un adiestramiento mínimo y armas básicas, pero tenían de su parte la pasión y la rabia, y el deseo de probarse a sí mismos. Así que ahora, a mi señal, saltaron las barreras que rodeaban el estadio y atacaron como una fuerza unificada, arrojándose sobre los perplejos policías, sacrificándose si era preciso, luchando y muriendo no sólo por sus vidas, sino por las de aquéllos que los consideraban basura.

No estábamos seguros de las intenciones de la policía. Steve podría haberles dicho que permanecieran fuera a pesar de lo que ocurriera dentro, en cuyo caso el ataque de los vampíritas no tendría propósito alguno. Pero si estaban allí para apoyar a los vampanezes y a los vampcotas y acudir en su ayuda si se les llamaba, los vampíritas podrían
entretenerlos y ganar un poco más de espacio y de tiempo para los que nos hallábamos en el interior del estadio.

La mayoría de los vampanezes que protegían a Steve corrió a interceptar la acometida de Vancha, pero dos de ellos se abalanzaron sobre mí mientras disparaba la pistola. Me tiraron al suelo, arrebatándome de un golpe el arma de la mano. Me lié a golpes con ellos, pero se limitaron a permanecer tumbados sobre mí,
inmovilizándome. Me habrían tenido allí sujeta, indefensa, mientras sus colegas se ocupaban de Vancha, de no ser porque…

…las estrellas y el personal del Cirque du Freak también habían acudido a mi señal. Al mismo tiempo que los vampíritas atacaban a la policía, los prisioneros del interior del estadio se volvieron contra los vampcotas que los mantenían cautivos. Atacaron con sus manos desnudas, haciendo retroceder a los vampcotas por pura superioridad numérica. Los vampcotas abrieron fuego contra la multitud y arremetieron salvajemente con sus espadas y hachas. Varias personas cayeron, muertas o heridas. Pero el grupo siguió adelante a pesar de todo, gritando, golpeando, pateando, mordiendo… Ninguna fuerza sobre la Tierra habría podido contenerles.

Mientras el grueso de la trouppe del Cirque du Freak forcejeaba con los vampcotas, Harkat condujo a una pequeña banda hacia el patíbulo.

Le había quitado un hacha a un vampcota muerto y con un suave
balanceo se deshizo de un vampanez que intentó interceptarles, continuando a toda prisa sin aflojar el paso.

Vancha aún estaba enzarzado en una pugna con los guardianes de Steve, haciendo cuanto podía para abrirse paso hacia su Señor. Había abatido a dos de ellos, pero los demás se mantenían firmes. Tenía cortes en muchos sitios, heridas de cuchillo y lanza, pero ninguna fatal. Al mirar alrededor, vi a Gannen Harst alejando a Steve a empujones del peligro. Steve discutía con él: quería acabar con Vancha.

Detrás de Steve y Gannen Harst, R.V. había soltado la cuerda de Debbie, había abierto la tapa del ataúd de Cate, y se alejaba de ellas, meneando la cabeza, con los garfios cruzados tras la espalda, negándose a tomar parte en aquello. Debbie tiraba de sus ligaduras, intentando liberarse, al hacerlo, corrió hacia Cate mientras intentaba levantarla y sacarla de ahí, Cate estaba inconsciente. Un vampirita corrió hacia ella y cargó a Cate, me observó y asintió mientras salía corriendo con ella en sus brazos.

Horas antes le había dado la instrucción de sacarla de ahí y enviarla con Sophie y con Darius. Eché un vistazo a mi hija, sería la última vez que la vería, y ni siquiera pude despedirme, pero era mejor así, saber que ella se alejaría del peligro y que estaría a salvo.

Adiós Caterina. Nunca olvides que tu madre te ama, más que a nada.

Steve vio eso y quiso ir detrás del vampirita que alejaba a su hija de él, pero Gannen continuaba empujándolo.

Los dos vampanezes que me sujetaban vieron a Harkat y a los demás correr hacia ellos. Me abandonaron entre maldiciones y arremetieron contra sus atacantes. Eran demasiado rápidos para la gente corriente del circo (tres murieron enseguida), pero Truska formaba parte del grupo, y no era tan sencillo despacharla. Había hecho crecer su barba mientras aguardaba el momento de luchar; el antinatural cabello rubio rebasaba ahora sus pies. Retrocedió, haciendo que la barba se levantara (podía controlar sus cabellos como si fueran serpientes), y dirigió las hebras ondulantes hacia uno de los vampanezes. La barba se dividió en dos puntas, se enroscó en torno a la garganta del perplejo vampanez y apretó. Él intentó cortar el pelo y a Truska, pero ella lo tenía firmemente sujeto. Cayó de rodillas, con sus facciones purpúreas oscureciéndose aún más mientras se asfixiaba.

Harkat acabó con el otro vampanez, despedazándolo con su hacha. La
Personita carecía de la rapidez de los vampanezes, pero era muy poderosa, y sus redondos ojos verdes estaban atentos a los veloces movimientos de su oponente. Podía luchar de igual a igual, como había hecho muchas veces en el pasado.

Rodeé a los vampanezes que forcejeaban con Vancha. Pretendía ir tras Steve, pero él y Gannen se habían reunido con tres de los vampanezes que habían estado vagando por los terrenos del estadio. Las probabilidades en una pelea de cinco contra uno no me seducían, así que, en lugar de eso, fui a ayudar a Debbie.

—Rodearon el estadio poco después de que Harkat y yo llegáramos—dijo llorosa, mientras la examinaba y le cortaba algunas de las cuerdas que aún quedaban—.Intenté llamaros, pero el móvil no funcionaba. Fue Mr. Tiny. Bloqueó la señal. Vi brillar su reloj, y él se reía.



SiVeLa123

Editado: 17.08.2019

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