Doce Años Menor

AMANECER

 

Ha pasado una semana, desde que estamos en la casa de Robin. Al fin los periodistas, se fueron de mi casa y podemos regresar. Gracias a Robert, Joe y Robin, la empresa marcha muy bien. Yo he estado, trabajando desde la casa.

 Le conté todo a mis hijas. Robin, otra vez se ha ofrecido a darles sus apellidos. Se lo ha dicho a las chicas también. Ellas, se han quedado en silencio. Ya en tres días, se van para su escuela. No es tan lejos. Robin les ha buscado un apartamento, justo en frente de la universidad muy cómodo.

_ Mamá, ¿segura que vas a estar bien sin nosotras?

_ Si Meli, además, ahora tengo a la abuela Odilia aquí conmigo.

_ Y a Robin mamá. No vayas a romper tu relación por la gente. Es muy bueno. – dice Meli.

_ Mamá, nosotras hemos estado pensando sobre nuestro apellido. Hemos decidido, no aceptar la oferta de Robin- habla Emy.

_ Si mamá, le agradecemos mucho. Pero, hemos decidido que queremos solo tus apellidos. Has sido para nosotras, nuestra madre y padre toda la vida. Así, que ponnos tus apellidos mamá.

_ ¿Están segura niñas? ¿No van avergonzarse, ante sus amigos por no tener padre?

_ Mamá, no somos unas niñas. Toda la vida, crecimos sin padre. Era la tía Joe, quien iba a hacer de padre. Todos los niños, se burlaban de nosotras porque era gay. Pero, sin embargo, a nosotras nunca nos importó. Ahora somos adultas. - dice Meli, me asombra escucharlas tan maduras.

_ Perdonen, que me meta en esa conversación niñas. – interrumpe la abuela Odilia – Admiro, que quieran ponerse solo el apellido de su madre. Pero, creo que el apellido de Robin, les va abrir muchas puertas.

_ ¿Qué quiere decir abuela?

_ Pues niñas, estamos en una sociedad, que cuentan más las relaciones, que los méritos y cualidades humanas. Pienso yo, que tener el nombre de una cadena de hoteles detrás de ustedes, les va venir muy bien.

_ ¡Eso es cierto niñas! Pero yo haré, lo que ustedes quieran. Lo que si quiero es, que hoy mismo cambien de apellido. ¡No quiero que las relacionen, con un estafador y mafioso por su seguridad! - les digo.

_ Es otro motivo, por el que deberían ponerse el apellido de Robin. Con ese padre de ustedes, me temo, que puedan perseguirlas a ustedes. Al menos, cuando escuchen el apellido de Robin, pensaran dos veces antes de meterse con ustedes. - vuelve hablar la abuela.

 Ellas se quedan pensativas. Parecen un poco confundidas. Para ser honesta, a mi tampoco me gusta mucho la idea, de ponerle el apellido de Robin, a quien acabo de conocer. No sé, que va pasar con nosotros todavía. Pero la seguridad de mis hijas, es más importante para mi, que cualquier otra cosa.

_ ¿Qué crees mamá? ¿Prefieres, que llevemos el apellido de Robin?

_ Me sentiría más tranquila para su seguridad, después de enterarme todo lo que es su padre. Si logro alejarlas de él lo más posible, sería bueno. Pero si prefieren llevar mi apellido, no hay problemas.

_ Está bien, ponnos el de Robin, más adelante, cuando nos casemos, perderemos ese apellido. No falta mucho para eso.

_ ¿Están seguras?

_ Si, Robin será nuestro padre. Diremos que tiene tu edad, aunque se vea así de joven, si nos preguntan. Jajajaja.

_ Estoy de acuerdo niñas, ahora vengan conmigo a la cocina, verán lo que preparé. – y se marchan con la abuela.

Me quedo pensativa. Todo lo que está pasando, es tan terrible que no me da tiempo, salir de un problema para entrar en otro.

¿Porqué Orestes, mandaría a matar a mis padres?

Si lo hizo con ellos, seguro que puede mandar hacerle algo a Robin, a mis hijas o a mi. Me amenazó con ellos, la última vez que habló conmigo.

 Si, por ahora voy apoyarme en Robin. No me importa, lo que hable la gente. Haré mi relación pública. Estaré con él, por el tiempo que él quiera. Voy a llamarlo ahora mismo. A partir de  ahora, ¡no me ocultaré más!

Tomo mi teléfono, marco el número de Robin.

_ ¿Ema, todo bien? ¿Hay reporteros en la casa? Te puse unos guardias, para que no los dejen acercarse.

_ No Robin, no te llamo por eso. ¿Puedes venir ahora a la casa?

_ ¿Tiene que ser ahora mismo? Estoy en una reunión en el hotel, demoro una hora más o menos.

_ ¿Puedo ir al hotel a esperar por ti?

_ ¿Quieres venir al Hotel Ema? Todavía hay reporteros por aquí.

_ No me importa. Necesito hablar contigo ahora.

_ ¿Pasa algo Ema?

_ ¡Sólo necesito hablarte!

_ Está bien, ven. Entra, directo al parqueo del sótano. Mandaré al chico, que te espere.

_ Bueno, en quince minutos voy a estar allá.

_ Si, sube directo a mi habitación o el despacho. Los dos están sin llave, espérame donde quieras.

_ Estaré en la habitación.

_ Niñas, abuela. Voy a salir. No me esperen. Estaré con Robin.



Bris

Editado: 25.12.2020

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