Doce Años Menor

MAMA

 

Después de la maravillosa semana que pasamos en florida, la boda de Joe y Robert. El encuentro con mi tío abuelo. Me siento mucho mejor. El susto, que oprimía los últimos tiempos mi corazón, se ha ido. Robin, también está más feliz.

Todavía, no hemos hecho lo que nos dijo Oliver, de quemar todos los archivos. Robin quiero leerlos. Yo, no quiero saber nada de lo que contienen. La empresa, marcha muy bien. Las noticias de nosotros siguen apareciendo, pero duran muy poco.

Mi querida hermana Iris, las elimina. Aunque tengo miedo, que la vayan a encontrar. Por eso le tengo prohibido conectarse al internet, a no ser que vayamos a buscar algo. Creerán que estoy loca, lo sé. Pero le he cogido cariño, a mi computadora parlante. Yo tengo muy borrosas las imágenes de mi vida junto a mis padres, ella, las tiene archivadas en su memoria.

Hemos creado, una relación casi humana. Robin, se burla de mí porque la vivo defendiendo, de las cosas que a él se le ocurren mandarla hacer. Es que la siento, como mi hermana pequeña. Robin, quiere archivar fuera de ella todas sus memorias, no entiendo el porqué, pero lo dejo hacer.

_ Cariño, creo que encontré la forma, en que me des permiso para dirigir a Iris. – Me dice Robin, saliendo del laboratorio, donde se la pasa últimamente cuando llegamos del trabajo. Porque ahora, prácticamente vivimos en mi casa imaginaria. Me gusta más, que mi casa de arriba.

 _ ¿Lo encontraste? ¿Qué hay que hacer?

_ Pues tendríamos que formatear a Iris, y así, crear nuevos permisos.

_ ¿Estás diciendo, que la única manera que encontraste es borrar a Iris? No estoy de acuerdo, busca otra.

_ Cariño, le sacaremos toda la información que guarda, y se la volveremos a poner.

_ No quiero, no me gusta. Busca otra forma. ¿Iris, existe una forma de que Robin pueda recibir permiso para dirigir todo como yo?

Se hace un silencio. Es la primera vez, que le pregunto algo y no responde.

_ Iris, ¿Porqué no me respondes?

_ Mamá, dijo que nunca hiciera eso Ema.

_ Mamá, te prohibió que me dejaras darle el permiso a otra persona.

_ Si.

_ Pero Iris, mamá no está, solo tú y yo.

_ No puedo.

_ Iris, ¿porqué no puedes?

_ Se activaría, el proceso de autodestrucción.

_ ¡¿Qué?! ¡Autodestrucción! ¡A no Robin, yo no quiero perder a Iris!

_ Está bien cariño. Por mi, no hay problemas. Tú fuiste la que me dijiste, que averiguara y lo hice.

_ ¿Y si grabamos mi voz con los comandos?

_ No funcionaría Ema, Iris detectará que es una grabación.

_ ¿Porqué mamá, tendría que hacerla tan complicada?

_ Porque fui creada para ti Ema. – dice Iris

_ ¿Para mi? ¿No era para investigar?

_ No Ema, si revisas mis ficheros, todo es para enseñarte a ti Ema.

_ Ficheros, ¿qué ficheros? ¿Robin, sabes de qué habla Iris?

_ No Ema, no he encontrado ningún fichero.

_ Iris, ¿dónde están esos ficheros?

Estamos sentados, en la mesa del comedor. Sentimos, como todo el piso del salón comienza a moverse. Una habitación empieza a subir.

_ Ema, esa es la cama, en que te puse la otra vez.

_ ¿Tú viste todo eso?

_ No, solo subió la cama. Ven, vamos a mirar.

 Entro, con un poco de miedo de lo que vamos a encontrar, en una esquina, hay una computadora del tamaño de una laptop.

_ Ema cariño, ven abrir esa computadora, tienes que poner tu dedo índice aquí, en ese botón. – Me indica Robin, me acerco con un poco de miedo. Es que siempre que aprieto un botón, aparecen nuevos secretos que me aterran.

_ ¿A que le temes cariño? Ya escuchaste, que está echo para ti. No vas a encontrar nada extraño. Ven, acércate.

Coloco el dedo donde me dice Robin, se abre la pantalla, en ella, mi madre y yo sonrientes. Me acuerdo de esa foto, fue en mi cumpleaños número diez. Estaba realmente feliz ese día.

_ Ema, eras una preciosa niña. ¿Cuándo me vas a enseñar fotos tuyas, de cuando eras pequeña?

_ Cuando quieras amor, Iris las tiene todas. ¿Qué hago ahora? Pensé, que iba a pasar como la del laboratorio, que me preguntó papá algo.

_ Deja ver cariño. Pero relájate, no vayas a pasar un ataque de pánico. Ven primero, déjame abrazarte. Todo va a estar bien cariño.

No sé si todo va a estar bien, pero lo cierto es, que mi corazón late aceleradamente, ante la incógnita de lo que pueda descubrir. Me dejo hacer, Robin me abraza y me besa. Suspiro y sin salir de sus brazos me acerco, coloco mi dedo donde dice Robin.

 

“Hola Ema, si vez esto es que no estoy contigo. Ema, quiero que sepas, que para tu papá y para mi, eres la mayor satisfacción de nuestras vidas. Podemos dejar todo lo demás por ti hija. Pero si ya llegaste aquí, es por que debes haber descubierto todo lo demás. Quiero, ante todo que nos perdones hija mía. Por no estar para ti ahí, cuando nos necesites. Por eso, hemos creado a Iris, una hermana para ti, que puede acompañarte a todas partes, serte de ayuda, en todo lo que necesites como si fuéramos nosotros. En ella, está todo el conocimiento que adquirimos tu padre y yo, durante nuestras vidas. Como verás, aquí encontraras una extensa cantidad de archivos, dedicados a cada aspecto de la vida, que creemos pueden serte de utilidad. Ya casi terminamos, nos falta solamente, enseñarte a utilizarla. Puedes activar en Iris, la voz mía o de tu papá. Queremos, acompañarte siempre hija mía. Te amamos Ema. Nunca lo olvides.”



Bris

Editado: 25.12.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar