Dulce Mentira

CAPITULO 2

Despierto desorientada, abro lentamente mis ojos intentando acostumbrarme a la luz que entra por una ventana. Mis ojos visualizan la habitación de paredes blancas, hay unas agujas incrustadas en mi piel, a mi lado había una pantalla que dictaba mi estado. Intento sentarme en la cama, pero siento un dolor punzante en mi costado derecho que evita que me mueva e inmediatamente todos los recuerdos vienen de golpe a mi mente.

El operativo. La pelea con el sujeto. El disparo. Matt.

Suelto un ruidoso suspiro al pensar en este último, había visto mucha angustia en sus ojos, nunca lo mire así, y eso me preocupa porque él no se va a quedar tranquilo hasta que yo deje de exponerme así, es capaz de todo con tal de evitarlo y eso ciertamente me preocupa.

Pequeña...  — Levanto la vista y miro a Matt de pie en el umbral de la puerta — al fin despiertas ¿Cómo te sientes? — se acerca y se sienta frente a mí en una silla, me observa con curiosidad y parece aliviado, toma una de mis manos sonriéndome con ternura.

Luce exhausto, tiene grandes ojeras, su cabello esta despeinado, su ropa desaliñada y puedo ver que aun viste con el uniforme negro, se ve que no la ha pasado bien.

— Bien... — susurro encogiéndome de hombros — Matt ¿Qué ocurrió?  — me mira y parece dudar.

— Perdiste el conocimiento, Lía, me preocupe mucho, estabas tan pálida... — lo miro fijamente y observo en sus ojos la angustia que ha pasado — te trajeron aquí e inmediatamente te llevaron a cirugía, tenían que extraer las balas.

— ¿Las balas? — pregunto confundida y con mi ceño fruncido.

— Sí, Lía, fueron dos heridas de bala, en tu costado derecho — lo miro boca abierta — aun no entiendo cómo te disparo así. Lía, esto es muy extraño ¿sabes? Tu chaleco no cubrió las balas, pasaron como si no estuviese...  — frunce el ceño entre confundido y molesto — como sea... investigare como ocurrió esto. Por otro lado, el médico me dijo que habías perdido mucha sangre y que no me daba esperanzas de que salieras de esta — desvía la mirada unos segundos y luego vuelve a mirarme — tu cirugía fue un tanto delicada y corrías peligro de las dos formas, si extraían o si no extraían las balas. Gracias a Dios tu cirugía fue un éxito y bueno... estás bien — me sonríe, parece que hay un peso menos sobre sus hombros, aun así, puedo notar lo tenso que esta.

— Matt... ¿estuve mucho tiempo inconsciente? — pregunto con miedo de saber la respuesta.

—Solo días, por suerte — ¿solo dos días?, ¿para él es poco? En ese tiempo me hubiese vuelto loca de esperar y no tener ninguna novedad. Suspira, me mira intentando hacer una sonrisa.

— Lo siento, Matty — digo con mi voz en un hilo, lo que menos quiero es hacerlo pasar por esa situación — siento mucho lo que te hice pasar, pero quiero que entiendas que no quería que algo te ocurriera y...

— No, Lía  — me interrumpe, paso saliva — prefiero mil veces que me ocurra algo a mí que te ocurra algo a ti, eres mi responsabilidad, Lía, y lo más importante que tengo en mi vida, sabes que te adoro como si fueras mi hermana y me duele verte en este hospital mientras te debates entre la vida y la muerte  — me mira serio y molesto, sé que lo he preocupado, pero no me arrepiento de haber evitado que aquellas balas lo hirieran — No puedes volver a hacer eso, Lía, ¡Jamás!

— No, Matthew, escúchame, tú no entiendes... no entiendes que al salvar a alguien por más raro que suene, me hace sentir bien, me hace sentir que para eso estoy aquí, que es lo mejor que pude hacer con mi vida, y más si se trata de ti. — mis ojos se llenan de lágrimas que aun no dejo caer, me niego dejarlas caer  — tú más que nadie sabes por lo que he tenido que pasar y las veces que he intentado acabar con mi vida — me miraba molesto, pero al escuchar lo último su rostro se descompone y me mira con dolor, con arrepentimiento de abrir una herida — las veces que me ahogaba en lágrimas y me encerraba en mi habitación por no ser la hija que mis padres querían que fuera, por no ser la "hija perfecta" que ellos hubiesen querido que fuera. Tantas veces que ellos me dejaron sola, sin importarles si algo me ocurría y yo iba a buscarte a ti y a contarte todo lo que me ocurría... ¿No entiendes, Matt? Después de creer y pensar que era una buena para nada, pienso que lo único que he hecho bien es esto... salvar vidas, pero no de la forma que mis padres querían que fuera... — las lagrimas se desbordan de mis ojos sin poder evitarlo. Las limpio porque por más débil que sea hablar este tipo de temas, las detesto, detesto llorar

—Lía...  — susurra — yo... lo siento ¿sí? Créeme que si pudiera hacer algo para sacar todo ese peso que llevas ahí — dice llevando su mano a mi corazón — lo haría. Te entiendo, sabes que si... pero quiero que me entiendas tú a mi... Sabes lo importante que eres para mí y no me perdonaría que algo que ocurriera por mi culpa — su pulgar limpia los restos de lágrimas que hay en mis mejillas.

—Matt... y yo haría cualquier cosa para evitar que algo te pase, me sentiría bien conmigo misma, después de pensar que solo nací para ser un estorbo como mis ellos solían decirme, pienso que no es así, que nací para salvar a alguien, que no fue un error estar aquí... — hago una sonrisa sin alegría.

Me mira y suspira negando.

—Lía, entiende que yo no dejare que nada te ocurra... por favor entiéndelo — no digo nada solo me limito a mirarlo — Hable con Allan... — Abro los ojos de golpe, limpio mis lágrimas.



Nicolle Ramos

Editado: 16.10.2020

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