Efecto Mörder

CAPÍTULO IV

Al momento en el que alcé la mirada me encontré el rostro de Jakob matando con la mirada a Dominik a quien volví a observar.

Este, sin embargo, me miraba solo a mí con una expresión impasible que  me incomodaba.

Pronto me vi presa entre los brazos de Jakob balbuceando un montón de estupideces que ni yo misma entendí.

¿Qué hace Dominik aquí?

O una pregunta mejor… ¿Qué hace Jakob abrazándome?

Fastidiada logré salirme de su agarre y en ningún momento Jakob dejó de observar a Dominik y este último a mí.

¿Qué pasa con estos chicos?

Acomodé mi cabello desaliñado para finalmente hablarle a Dominik.

— ¿Qué haces aquí? —pregunté mediante un murmullo.

Él arqueó una ceja señalando su auto con sus orbes grises antes de hablar.

—Entra, tenemos que irnos.

Sin discutir caminé hasta su auto, no obstante nuevamente Jakob impidió mis pasos.

Irritada me volví a verlo pero él seguía concentrado en Dominik.

—Ella no irá contigo, yo llegué antes.

—No es así, lo sabes —Dijo Dominik con su acostumbrado tono y mirada glacial.

Sin importarle Jakob ni sus palabras abrió la puerta de copiloto para mí.

¿Por qué sentía que me estaba perdiendo de algo secreto que ellos hablaban?

— ¿Ustedes se conocen? —pregunté pues había algo sumamente familiar en las palabras del recién llegado que me lo dictaban.

Jakob esta vez me miró a mí y hubo un largo silencio incómodo, el cual decidí romper enmendando mi camino otra vez al auto de Dominik.

— ¡¿A dónde crees que vas?! —bramó furioso Jakob.

Pero yo no me detuve y dándole la espalda le contesté.

—A dónde creo que voy no, a dónde iré querrás decir. No eres mi dueño Jakob Mörder, no soy tuya y es mejor que te quede claro de una vez por todas.

Acto seguido entré en el auto de Dominik quien dio la vuelta para entrar en el asiento de piloto sin siquiera mirar a Jakob.

Yo por el contrario no pude evitar hacerlo, entonces descubrí que me miraba de una forma muy extraña, mi pecho se encogió inevitablemente.

No podía entender que estaba sucediéndome con respecto a estos chicos.

 

*

 

—No me respondieron antes ¿Se conocen? —Pregunté al cabo de un rato de mutismo por parte de ambos.

Él se dedicó a conducir mirando fijamente el camino.

— ¿Eso importa?

—Sería curioso.

— ¿Por qué? —insistió él con su acostumbrada voz oscura.

Yo lo miré tratando de descifrar algo que me hiciera descubrir qué pasaba por su cabeza. 

—Porque recién conozco a dos chicos, con la misma pinta de chico malo y estos me reclaman como suya.

Dominik arqueó una ceja y soltó una risita burlona que hizo que mis mejillas se colorearan enseguida.

—En primer lugar, no tengo pinta de chico malo, yo soy un hombre malo cara de ángel, en segundo lugar solo te he reclamado como mía cuando estemos en El inframundo.

Fruncí el ceño pero no volví a sacar el tema, por el contrario, cuando vi la dirección a la que me estaba llevando enseguida le pregunté.

—De todas formas ¿Por qué fuiste a buscarme a la uni? Y lo más importante ¿Cómo supiste que yo estudiaba allí? Sin contar que cuando me conociste me llamaste por mi nombre, el cual yo no te había dicho, tienes mucho que explicar Nik.

Él arqueó sus labios para luego mirarme de reojo.

— ¿Nik?

—No te desvíes ni trates de confundirme, admite también que tu nombre es mucho mejor abreviado.

Dominik negó con la cabeza entonces me di cuenta que acabábamos de llegar a El inframundo.

—Baja.

Pero antes de que él lo hiciera yo lo detuve apretando mis manos contra su musculoso brazo acto que hizo que las pupilas de él viajaran a mi rostro.

—Primero responde.

Rápidamente él se deshizo de mi agarre para después salir del auto y asomarse por la ventana para darme una mirada burlona.

—No hay tiempo, baja ya.

A regañadientes lo hice y cuando estuve a su lado pude ver que todo rastro de diversión y sonrisas había desaparecido del rostro de Dominik, mostrando así su acostumbrada frialdad que ya me había dado cuenta no era más que una máscara.

En ese momento comprendí que Dominik se parecía muchísimo a mi príncipe oscuro, solo que este último demostraría su claro interés por mí, cosa que Nik no había hecho.

¿Sería él perfecto para mí?

O mejor…

¿Nik podría fijarse en mí alguna vez?

Pero qué estás diciendo Alaia, déjate de estupideces.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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