Efecto Mörder

CAPÍTULO XXIII

Todo era aburrido ahora.

Y si decía que no había visto a Dominik nunca más mentiría.

En la universidad lo veía de lejos muerta de celos. Todas las chicas estaban interesadas en él y supe por Diana que ahora se juntaba mucho con una de ellas, Mi Ah, una coreana a la cual odiaba por ser tan creída y ahora la detestaba mucho más.

¿Cómo no podía ver Dominik su personalidad tan horrible?

—Claro, es que los hombres no ven la personalidad sino la pechonalidad ¿Para qué mentir? La perra está muy guapa y con esos implantes es una barbie asiática. Las cosas como son —lo último lo dijo burlándose de mi enojo.

— ¿Estás de su parte o de la mía? —Gruñí volviendo a posar mi visita en ella quien siempre se le insinuaba a Dominik y el muy perro parecía bastante interesado, la verdad.

—De la tuya por supuesto amiga pero competir con ese par de tetas...

—Ya entendí tu punto Fer.

Sí, mi amiga ahora estaba estudiando en la misma universidad que yo y viviendo en mi casa, no podía vivir sin mí y yo sin ella.

 

Así que ambas habíamos acordado que viviera en casa.

 

Ella había tomado su decisión, pese a que vivir conmigo fuera peligroso ella había aceptado las consecuencias que esto traería posiblemente.

—Entonces ¿Te vas a quedar aquí sin hacer nada?

— ¿Y qué quieres que haga?

—Ya sabes, luchar por tu hombre.

Yo entorné los ojos y me limité a comer.

—Según lo que me contaste Dominik golpeó a Jakob porque estaba celoso.

Yo bufé porque ella siempre cambiaba las cosas a su favor.

—Más bien porque le dijo bastardo.

—Eso fue la excusa, pero él quería hacerlo.

—Ya, es que se me olvidaba que tú eres Madame Selene[1].

Fer me fulminó con la mirada.

—No, pero conozco a los hombres y para mí que Dominik está tratando de llamar tu atención con la barbie coreana.

— ¿Qué te hace pensar eso? —Le pregunté burlona.

—Quizás el hecho de que esta mirándote en estos momentos.

Yo giré rápidamente mi cabeza en su dirección y nuestras miradas se encontraron pero no por mucho pues la barbie coreana una vez más llamó su atención.

— ¿Tú crees?

—Ahora estoy convencida —Dijo Fer sonriendo—. Yo te diré lo que vas a hacer y para eso necesitamos la ayuda de alguien.

Yo fruncí en ceño curiosa.

— ¿A quién?

Antes de que Fer contestara Jakob llegó sentándose a mi lado colocando su bandeja de comida al lado de la mía para luego dejar un beso en mi frente.

—Hola chicas sexys.

—Hola bombón —Habló Fer no apartó su mirada de Dominik.

Y Jakob no se percató pero yo sí que lo hice.

¿En qué locura vas a meterme Fernanda?

 

*

 

—Ya te dije que este vestido es demasiado revelador Fernanda Ferrer —Gruñí molesta.

—Da igual, eso es lo que queremos, provocarlo hasta hacerlo caer.

Me guiñó el ojo ella y yo negué con la cabeza.

—Eres el diablo.

—Lo soy —Admitió encantada haciéndome reír.

Su loco plan consistía en seducir a Dominik Geszler hasta volverlo loco, además de darle celos hasta que su instinto posesivo saliera, según ella.

No tenía nada que perder así que le hice caso y ahora voy a visitar a Diana.

—Como crecen —Payaseó mirándome al verme arreglada—. ¡A por él guapa!

Después de que me guiñara el ojo salí de mi casa para caminar a la de Dominik pero antes de dar un paso más Jakob me interceptó asustándome.

— ¿Escapaste de Hades diosa del inframundo?

Yo me carcajeé inevitablemente.

—Idiota, ¿Qué tienes con la mitología griega?

Él se encogió en hombros restándole importancia y llevó sus manos a sus bolsillos.

— ¿A dónde vas tan sexy? —Coqueteó.

—Estoy normal, voy a casa de Diana.

Esto hizo que él frunciera el ceño mirando tras de mi e inevitablemente miré a Dominik bajando de su auto con una pizza en las manos, él parecía molesto e incomodo además de que también nos miraba a nosotros.

Decidí llevar a cabo el plan de Fernanda y coquetear con Jakob aprovechando que él miraba.

Con torpeza me acerqué a él para hablarle lo más seductora que podía.

—Tú sí que luces sexy.

Mi mano fue desde su abdomen hasta su mandíbula cubierta de pequeños vellos y la sensación me encantó de verdad y no pude evitarlo, pero no se sentía demasiado poderoso como cuando estaba con Nik.

Jakob sonrió pícaramente y para mi sorpresa me tomó de la cintura acercándome a él con posesividad ocasionando que nuestros pechos chocaran.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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