Efecto Mörder

CAPÍTULO XXIX

—Vámonos a casa Jake.
Él asintió y ninguno dijo nada hasta que estuvimos en el auto otra vez.
— ¿Te estuvo molestando otra vez? —gruñó sin apartar la vista del tráfico.
—No, de hecho... Creo que no lo hará nuevamente —susurré con el corazón roto.
Acto seguido mis ojos se cerraron y  Jake pareció notar mi pesar pues enseguida apoyó su mano en la mía en señal de consuelo.
— ¿De qué estás hablando?
—No quiero hablar.
—Esta bien dulzura, siempre voy a estar aquí para ti, siempre, lo juro.
Sus ojos grises no decían otra cosa más que verdad entonces algo alocado me pasó por la cabeza pero lo descarté enseguida.
Si Dominik no quiere estar conmigo es por mi culpa, por causa de Jake, porque soy una...
Maldición.
Odiaba la cosa extraña que me pasaba con Jake, aunque esos sentimientos fueran mínimos al lado de Nik seguían estando ahí.
Haciéndome daño.
Sin embargo cuando apenas conocía a Dominik era más fuertes, ahora... Era mínimo.
Casi inexistente.
¿Sería posible... Sentirme atraída por Jake simplemente porque se pareciera a Dominik?
Aquello me golpeó y me di cuenta de que por suerte ya habíamos llegado a casa.
¿Cuánto tiempo estuve perdida en mis pensamientos?
—Siento que todo terminara de esta forma Jake.
Él negó con la cabeza como si no perdiera su ánimo.
—Puede que aún no acabe.
Yo fruncí el ceño sin entender a qué se refería.
Rápidamente Jake me tendió la mano y la acepté con confusión.
—Voy a llevarte a ver las estrellas —soltó seductor con un toque de burla antes de arrastrarme en dirección a su casa.
Estuve nerviosa de que Jeff o alguien más nos pillara.
No quería que pensaran mal.
Para mi desconcierto y alivio Jakob no me llevó a su habitación como creía, sino a una terraza que no sabía que ellos tuvieran ya que no estaba frente a la calle delantera sino a la trasera, pero lo más importante no fue la terraza, lo era la belleza que pudimos contemplar tirados en el suelo de la terraza.
El cielo abierto surcado de muchísimas estrellas que brillaban armoniosamente formando constelaciones que yo no lograba identificar pero que de igual manera me atrapaban con embeleso.
Ahí.
Bajo la luz de los luceros y de la luna como testigo primordial Jakob Mörder me contó muchísimas cosas sobre él, puedo decir que abrió su corazón para mí y de alguna forma tuve miedo.
Porque si yo no fuera importante para él nunca hubiera sabido nada de aquella retahíla, lo que me hacía temer hacerle daño de alguna manera.
No quería que eso fuera así, pero algo me decía que terminaría por hacerlo.
—Jake —susurré aún mirando el cielo estrellado, quería ser sincera y eso fui—. Respecto a lo que dijiste esta noche... Estoy confundida ¿Sí? Yo no puedo evitarlo, no sé qué me pasa que me pongo enferma sin poder controlarlo porque... Tu me gustas mucho, es cierto.
«Pero el problema es que no eres solo tú.
Cuando estoy con Dominik me siento flotando. Él me atrae terriblemente y no sé cómo pueda reprimir esto.
Me angustia y me duele, me hace sentir como una zorra culpable y lo detesto.
—No te refieras así de tí misma —gruñó él antes de rodearme en sus brazos.
Comenzaba a dejar salir las lágrimas que él secó con una dulzura no propia de Jakob Mörder.
—Estás confundida, lo entiendo, dame una semana Alaia. Una semana para demostrarte que yo soy el correcto.
Sus ojos adquirieron un brillo hipnotizante.
—No sé si este bien...
—Solo una semana.
¿En una semana lograría olvidar lo que representaba Dominik para mí?
¿En una semana olvidaría su rostro?
¿En una semana Jakob me haría olvidarlo?
Entonces me vi asintiendo sin saber si lo que estaba a punto de hacer destruiría mi felicidad por completo.
Jake soltó una masculina risa victoriosa y luego procedió a besarme varias veces las mejillas como si no hubiera un mañana.
 


 

*
 


 

—Alaia —escuché que me llamaban y desperté de golpe.
No era la voz de mi mamá lo que me confundió sin embargo jadeé al momento de ver subir por la ventana a Jakob con lo que parecía era una canasta.
— ¿Qué está mal con los jodidos guardaespaldas que según Alana tengo? Su seguridad es una total y completa mierda —gruñí revolviendo mi cabello antes de tapar mi cabeza con la almohada.
Escuché la risita de Jake antes de sentirlo sentándose a mi lado, entonces acarició mi cabello tan suave que me estremecí.
— ¿Así me recibes cuando te traigo de comer? Además, esos jodidos guardaespaldas son mis amigos, tengo ventaja.
E
 


sto llamó mi atención y rápidamente salí debajo de la almohada haciéndolo reír.
¿Era idea mía que Jakob se veía terriblemente sexy en estos momentos?
— ¿Qué me trajiste? —pregunté ignorando lo de los guardaespaldas.
—Eres una interesada ¿Quién me lo iba a decir? —bromeó él luego de darme la canasta.
Encantada del contenido el cual era un muy apetitoso desayuno que curiosamente era mi favorito.
Mis ojos miraron los suyos perdiéndome en ellos.
—Gracias Jake, eres dulce.
Me incliné para besar su mejilla antes de ir al baño a asearme.
Al salir otra vez lo encontré curioseando en un cuaderno donde solía escribir. En el momento que estuve frente a él se lo quité de golpe.
— ¿Qué estás haciendo?
— ¿Nada?
Sonreí a medias y lo golpeé con el cuaderno.
—Idiota.
—Come y vístete para ir a la universidad, pasaré a buscarte para que vayamos juntos.
—Ya, para la próxima toca el timbre como una persona normal. Si mi papá te pilla a esta hora en mi habitación le va a importar una mierda que seas el hijo de su jefe.
—Las personas normales están sobrevaloradas —bromeó acercándose a mi ventana.
—Pero la paliza que te va a dar mi papá no lo es, así que anda con cuidado.
Le guiñé el ojo y él rió antes de comenzar a bajar.
—Soy un hombre valiente dulzura.
Cuando no lo ví suspiré desanimada.
No me gustaba la idea de que viniera a buscarme para ir juntos a la universidad.
¿Y si Dominik nos ve...?
¡No seas ridícula Alaia, de igual forma en la universidad te verá!
—Pero eso es lo mejor ¿O no?
Eso quería pensar pero no estaba segura tan segura de ello.
— ¿Por qué acepté esto?
Yo lo sabía, pero me negaba a decirlo en voz alta.
Quería deshaserme de lo que sentía por Dominik para siempre.
Tal y como él me había desechado.
Como lo prometió Jake pasó por mi en la puerta y para su mala suerte fue mi papá quien le abrió.
Sus ojos intimidades estuvieron sobre Jake fulminándolo con la mirada cuando el hijo de su jefe preguntó por mí.
— ¿Por qué quieres saber?
—Quedamos de ir juntos a la universidad.
Le daba créditos a Jakob Mörder, nadie podía con la mirada intimidante de Miguel Domínguez.
—Ella tiene su propio auto —gruñó mi papá y mi maliciosa madre quien estaba escuchando todo al igual que yo solo rió. 
Cuando Jake iba a responder yo salí salvándolo.
—Papá, me voy con Jake, fin.
Me acerqué para dejar un beso en su mejilla y tomé la mano de Jake halándolo para irnos.
—Ya hablaré contigo niña.
Lo ignoré sin dejar de caminar con Jake a mi lado.
— ¿Niña? —preguntó burlón él y yo lo fulminé con la mirada.
—Él aún no capta que soy mayorsita, da igual ya vámonos, nos está espiando por la ventana.
Caminé hasta el lugar de copiloto mientras él reía.
— ¡Alaia!
Tanto Jakob como yo volteamos a ver a Diana correr hacia nosotros.
—Que bueno que no te fuiste aún, iba a buscarte —dijo mientras miraba de reojo a Jakob y arqueó una ceja en señal de pregunta—. Hola Jake.
—Hola hermanita.
— ¿Para qué soy buena?
—Yo... Mierda, me da un poco de pena contigo pero necesito un favor.
—Dime, siempre que pueda ayudarte lo haré.
—Es que... Killian se fue de viaje y estoy cuidando de Dante pero tengo que salir mañana en la tarde para terminar un trabajo de la universidad con un compañero ¿Te importaría cuidar a Dante por mí? Sé que cuidar de un niño es difícil y...
—Ve a hacer tu trabajo, yo cuidare del pequeño Dante.
Diana sonrió y enseguida se lanzó a abrazarme con fuerza.
—Muchísimas gracias chica, te debo una.
—Para nada, ve tranquila.
—Muy bien, los dejaré ir. Adiós.
Ambos nos despedimos y él empezó a conducir.
—No sabes lo que te espera, Dante va a hacerte desesperar —se burló.
—Me gustan los niños, además Dante parece un ángel.
—Lo dijiste muy bien, parece, pero no lo es. Cambiando el tema ¿Te gustó el desayuno?
—Sí, me encantó a decir verdad, no sabía que eras tan buen cocinero.
Él sonrió sin dejar de mirar la carretera.
—Eso es porque no lo soy —soltó burlón.
—Supongo que mentiste sobre la lasaña.
—No puedes culpar a un hombre que quiere impresionante. ¿Qué clase tienes?
Yo lo miré ofendida antes de responder.
—Sociología del libro —respondí saliendo del auto.
Me quedé muda cuando vi llegar a Dominik en su moto con una chica en su espalda pegada.
La rabia y los celos me golpearon de inmediato.
Por esto es que él terminó todo, no fue por Jake, fue por ella.
Pensé sin aliento.
Jake caminó hacia mí pasando uno de sus brazos por mi cintura.
Mis ojos ardieron pero se apartaron de Dominik cuando él miró en nuestra dirección, su cara no dio cambio alguno mostrando que no le importaba que Jakob me estuviera abrazando en este momento.
—Entremos dulzura.
Decidí seguirlo no sin antes mirar la cara de la chica que había llegado con él y me di cuenta que era la mesera que nos atendió la noche anterior en External, él la había llamado Allison entonces comprendí porque me había sido tan familiar.
Ella era... La madre de su hijo.
La pregunta que me había planteado la noche anterior tenía una respuesta simple.
Dominik no había dejado de trabajar en External por la madre de su hijo.
—Jake, necesito ir al baño —le dije antes de soltarme de su agarre e ir a dónde le había dicho.
En el baño me encontré sola.
Inhalé profundamente para no soltarme a llorar.
¿Qué importancia tiene cuando estás con Jake?
Una semana un mes o lo que sea, estás con él Alaia, céntrate.
Sobresaltándome la puerta se abrió detrás de mí y por el espejo vi que quien había entrado no era otra que la tal Allison.
Dios me odia.
Gemí en mi interior.
—Hola —saludó ella con voz suave mirándome y la odié.
No podía evitarlo.
—Hola —respondí más por educación que por otra cosa.
Rápidamente salí del lugar escapando.
El día pasó de prisa y el único pensamiento en mi cabeza era Dominik y Allison.
Me cuestionaba si estaban juntos de nuevo.
Eso no sería malo para su hijo, por el contrario.
Cerré los ojos y suspiré.
Pero sería terrible para mí.
Al salir de clases escapé de Jake esperando que no me viera, no quería irme con él.
No cuando me sentía de esta forma.
Tampoco encontré a Fernanda por lo que decidí caminar de vuelta a casa.
No me haría mal ya que pensaría un rato tratando de quitarme de la cabeza el nombre que comienza con D.
Definitivamente, Dios me odia.
Pensé cuando por mi lado pasó Dominik en su moto otra vez con ella, Allison.
Ambos se reían por algo que probablemente había dicho ella.
Y dolía.
—Imbécil —gruñí—, eso eres Alaia Domínguez ¿Cómo pudiste creer que él era diferente? 
Al llegar a casa me tiré en la cama y no pude más.
¿Por qué dolía tanto?
Lloré hasta que me quedé dormida con estos sentimientos atormentándome.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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