Efecto Mörder

CAPÍTULO XXXI

— ¿Dónde estamos? —pregunté con el ceño fruncido al bajar del auto.
Mis ojos se fijaron en lo que parecía un campo de concentración lo que me dio más curiosidad.
La noche anterior mis padres me habían enseñado muchísimas cosas, me sorprendí demasiado al ver lo hábil que es Alana con los cuchillos.
Por más que tratara jamás llegaría a su nivel.
Papá por su parte es buenísimo con las armas y yo casi admito ser la hija adoptada de ese par, sino fuera por el parecido físico con mi madre y el color de cabello y ojos de mi padre. Yo apenas soy medio buena disparando.
Si dependía de mí cuidar a alguna persona el pobre estaría muerto más temprano que tarde, lo que obviamente le preocupaba a mis padres.
— ¡¿Están bromeando?! —chillé histérica al ver a Jake, Diana, Killian, Dominik y Drina uniformados y armados—. ¡No voy a jugar paintball, eso duele! ¡No quiero jugar!
—No es un simple juego cariño, te dará más precisión y seguridad a la hora de disparar, esto va a enseñarte sin lastimarte, solo dejará algún moretón —dijo mi papá atrayéndome a su pecho en un abrazo.
—Dudo mucho eso, mi ego también saldrá herido —gruñí y papá rió.
Como cosa rara, nótese el sarcasmo, mi mejor amiga que también venía con nosotros, ya se estaba uniendo al grupo y no me quedó de otra más que seguirla.
—No creí que fueras tan asustadiza, cuñada —burlón Killian dándome mi uniforme a la vez que notaba que me decía cuñada de una forma extraña.
Le arrebaté el uniforme de las manos de mala gana, sin contestarle y miré de reojo a Dominik quien tenía la mandíbula tensa como si estuviera molesto por algo.
—Cámbiate —dijo Killian llamando mi atención de nuevo—. Mientras lo haces decidiremos en qué equipo estaremos.
Cuando entré en el baño encontré que Diana bromeaba con Fernanda mientras Drina se quitaba sus argollas grandes.
—Hola chicas.
—Hola —respondieron al unísono.
Entonces entré en el cubículo, enseguida me cambié y al volver a donde estaban ellas Drina ya no estaba.
—Dee ¿Por qué me pediste que cuidara de Dante cuando sabías que Dominik iba a estar en casa? —pregunté de inmediato.
Ella dejó de sonreír y Fernanda sonrió maliciosamente con lo que supe que todo había sido un plan de ese par.
—Ustedes tenían que hablar, solo les di un empujón —dijo está guiñándome un ojo.
—Pues el plan salió terriblemente mal porque no hablamos, solo me pidió que me fuera porque él podía cuidar de su sobrino y eso hice.
— ¡¿En serio no te dijo nada?! —chilló molesta Diana y yo negué con la cabeza curiosa.
—Da igual, no tenemos nada de qué hablar —solté utilizando un tono frío que nadie me creyó—, tengo curiosidad... ¿Drina está aquí por qué?
Diana se encogió en hombros mientras caminábamos.
—Ella es la madre de Dante así que necesita protección, eso es lo que tengo entendido.
— ¿Ella está con tu sexy hermano mayor? —preguntó Fer refiriéndose a Killian.
—No tengo ni idea, de lo que sí estoy segura es que cada vez que se miran saltan chispas —respondió Dee en un tono emocionado.
Acto seguido todas miramos en su dirección y pudimos comprobarlo enseguida.
Hacían una hermosa pareja a decir verdad, ambos eran guapísimos aunque poseían distintas personalidades, Killian era elegante y caballeroso, Drina era salvaje y bohemia pero todo quedaba a un lado cuando solo se miraban.
Fácilmente podía persivirse el amor entre ellos.
—Muy bien, imagino que ya conocen el juego.
Deben obviamente disparar al enemigo, el equipo con la última persona en pie gana el partido —dijo mi padre a la vez que Drina besaba la mejilla de Dante quien estaba siendo cuidado por mi madre mientras duraba el juego—. Muy bien, en el equipo azul están Dominik, Fernanda, Endrina y Diana mientras que en el equipo amarillo Alaia, Jakob y Killian.
» ¿Están listos?
—Tenho miedo —dijo Diana.
Y todas las chicas reímos.
Mi padre la ignoró.
—Ahora, vayan a planear como vencer al equipo contrario.
Así lo hicimos.
Los equipos nos separamos de dónde estábamos para idear una estrategia.
—Para ganar la guerra no solo se necesita fuerza y astucia, sino también ingenio, ¿Se te viene algo a la cabeza Alaia? —preguntó Killian.
—No lo sé tú eres el mafioso aquí —solté ansiosa como si de este juego dependiera mi vida.
Acto seguido tanto Killian como Jakob soltaron una carcajada.
—Si estás sola también necesitas idear un plan —añadió Jake después que su risa murió.
Yo lo miré molesta antes de cruzarme de brazos.
—Si eres tan lista iluminanos.
—Sugiero que cada uno vaya por su lado, es lo que Dominik las mandará a hacer sin embargo ellos tienen la ventaja de uno más, así que probablemente dos chicas estén unidas a la espera.
—No creo que sea buen plan, en las películas siempre al separarse todos perecen.
Jake sonrió antes de acunar mi rostro entre sus manos.
—Salvo que esto no es una película dulzura —se limitó a decir antes de clavar sus ojos grises en los de su hermano mayor—. ¿Estás de acuerdo?
—Solo si ella lo está, la gloria o el fracaso es su decisión, ustedes son los novatos, aunque tú no tanto.
Algo en su tono me puso alerta.
¿Qué quería decir con que Jakob no era tan novato?
—Ve tu por el centro Alaia, Killian izquierda, yo derecha, apunta siempre al frente y al menor movimiento dispara.
Yo arqueé una ceja ante la seguridad de sus palabras pero me limité a asentir y a obedecer.
El lugar era muy grande y lleno de árboles por lo que era fácil esconderse.

*
 


 

Diana y Fernanda estaban juntas por ser más novatas ya que Drina había practicado muchos años antes con Killian.
— ¡Maldición! ¡Imagina que nos toque Jakob o Killian! ¡No tendrán compasión!
—Cállate Fernanda, van a escucharte —gruñó Diana mientras echaba un vistazo a su alrededor para fijarse si veía a alguien del equipo contrario.
— ¿Qué deberíamos hacer si nos pillan?
—Antes de que eso pase saldré, si encuentro a alguno le dispararé y si yo no lo consigo tu haslo por mí.
— ¿Eso fue lo que dijo Dominik?
—Mi hermano no ha dicho nada, tenemos que planearlo nosotras mismas, esa fue la regla, los novatos planean.
—En dado caso, tu plan es una mierda, estás arriesgándote.
—Da igual, estamos luchando por algo en conjunto ¿No?
—No es así en la vida real Diana, lo sabes y es por eso que nos han traído aquí.
Diana se encogió en hombros restándole importancia.
—La meta es la supervivencia ¿Verdad? Sin importar el plan.
—El plan es importante.
Diana no le prestó atención y salió de su escondite.
 



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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