Efecto Mörder

CAPÍTULO XXXII

—No puedo creer que unas novatas les ganaran, son una vergüenza —dijo mi padre riendo—. Y a ustedes chicas, las felicito, mantuvieron su mente en el juego y encontraron la debilidad del otro así debe ser siempre, eso siempre sirve para un enemigo conocido pero para novatas como usted está muy bien. Es mejor si trabajan en equipo como lo hicieron Diana y Endrina, ahora sí. Vamos a casa.
Después del juego de paintball todos nos retiramos a casa.
El lunes Jake volvió a buscarme para ir a la uni juntos y simplemente no pude negarme.
Mañana se cumplía la semana que le di y cada vez me sentía más insegura sobre que decirle.
Finalmente llegué a la conclusión de que le diría la verdad de lo que sentía no quería confundirlo más, ni a mí misma, había hecho las cosas mal y ahora era tiempo de enmendarlo.
Durante el trayecto a la universidad hablamos solo de trivialidades y él nunca me preguntó sobre Nik y yo lo que agradecí infinitamente.
Al bajarnos del auto el sonido de la moto de Nik llamó mi atención así que miré en su dirección como siempre hacia pero está vez creo que fue una mala decisión.
Otra vez la chica que había traído antes en su moto se aferraba a él y no se trataba de Allison sino de la hermosa rubia.

*
 


 

—Gracias por traerme otra vez Dominik, que lindo que hagas esto por mi hermano.
—No agradezcas, no me molesta traerte Patricia —respondí mientras bajaba de mi moto.
Ella me tendió el casco antes de continuar hablando.
—Pero creo que a un montón de chicas si que les molesta, en especial a una castaña que me está matando lentamente con su mirada —soltó divertida ella para después reír.
Yo la miré confundido y Patricia continuó hablando.
—A decir verdad las demás están celosas, pero esta castaña está a otro nivel. Corrígeme si me equivoco ¿Es una ex novia?
Yo seguí su mirada con curiosidad a ver dónde se dirigía y acto seguido mis ojos se toparon con los de Alaia haciéndome contener el aliento con lo hermosa que lucía con ese vestido rosa que se ajustaba perfectamente a su piel.
Aunque lo que me hizo salir de mi ensueño fue Jakob a su lado fulminándome con la mirada.
Maldito imbécil.
Gruñí interiormente.
—Oh mierda —gimió Patricia de quién me había olvidado—, ustedes son fuego ¿No están juntos por ese chico que curiosamente se parece a ti?
—No es un tema que quiero hablar Patricia.
Ella bufó cuando comencé a caminar en dirección a la universidad entonces se detuvo al frente de mi deteniendo mi paso.
—Ustedes se aman, pude verlo en tan solo un segundo que los ví mirarse, no dejes que nadie les robe la felicidad cuando la tienen ahí mismo Dominik.
Me tensé enseguida al escucharla.
—Ella tomó su decisión.
—Una que está pagando al parecer ¿Y tú vas a rendirte tan rápido?
— ¿Qué puedo hacer? —gruñí molesto—. Esto es lo que ella quiere.
—Yo creo que se equivocó, y yo voy a darle un empujón para admitirlo, cuando ves perdido algo te das cuenta de cuanto lo quieres.
Yo fruncí el ceño y Patricia de inmediato se lanzó a besarme dejándome completamente perplejo.
Comprendí enseguida lo que quiso hacer pero yo sabía que no serviría de nada así que la aparté con sutileza de mi.
—No va a funcionar —dije aún con el ceño fruncido.
Patricia me sonrió antes de voltear hasta donde estaba Alaia sin embargo yo no lo hice.
—Segura como de que el infierno no es bonito que lo hará.
Yo negué con la cabeza y seguí mi camino.
Definitivamente Patricia Warren estaba loca.
Enseguida me fui a clases tratando de borrar la imagen de Alaia y Jakob juntos.
Cada vez era peor, pero ¿Qué podía hacer yo si ella ya había tomado una decisión? 
No podía obligarla a nada, aunque la amara demasiado, retenerla era como cortar las alas de una mariposa, yo nunca le haría daño.
Ella no era de mi propiedad, no era una cosa para llamarla mía.
E
 


n toda la mañana no volví a verla, ni siquiera en el estacionamiento cuando Patricia llegó a mi lado otra vez.
—Debe estar muriéndose de celos —rió ella y yo entorné los ojos dándole el casco.
—Ya montate antes de que te deje aquí, después de esto debo buscar a Allison al trabajo.
Patricia se montó detrás de mí antes de hablar otra vez.
Está chica no se calla.
Es tan lindo lo que haces tú y mi primo por Alli, mira que quedarse sola con un niño debe ser terrible, ustedes tienen el corazón tan grande y merecen cosas buenas, aunque ninguno de los dos hable mucho de ello, son buenos tipos.
Yo bufé burlón antes de arrancar la moto.
—Eso es porque no nos conoces.
—Tonterías, porque los conozco lo digo, tratan de ocultarse detrás esa seriedad y esos tatuajes pero tienen el corazón de un niño.

*
 


 

La furia no cabía más en mi cuerpo.
Estaba celosa, histérica.
¡¿Desde cuándo Dominik se había convertido en un mujeriego?! 
Ahora no era solo Allison, sino también esta rubia estúpida que lo besaba frente a todos como si fuera suyo, como si él le perteneciera.
La odio.
Y lo odio a él por hacerme esto.
¿Pero hacerte qué Alaia? ¿Darte un poco de tu medicina?
Daba igual.
El caso es que me había dolido tan fuerte que me sentía sin respiración.
L
 


as lágrimas amenazaban por salir desesperadamente de mis ojos, caminé a la salida ansiando llegar lo más pronto posible a casa.
Todo esto es mi culpa.
Una vez más los vi irse juntos y sin poder evitarlo más una lágrima cayó por mi mejilla.
Por suerte ya no había demasiada gente en la universidad como para que vieran la evidencia de mi dolor.
Me alejé de la universidad perdida en mis pensamientos y llegué a un parque, por la hora solo habían dos chicas tomándose fotos y un chico hablando por el móvil, los ignoré y me dejé caer en la banca más cercana dejando fluir todo lo que llevaba dentro.
Lloraba como una niña y me odiaba por ser débil porque yo misma era la causante de mi dolor, la causante de que Dominik estuviera con otra.
Sí, tiene un hijo con Allison pero... ¿Y si ya no están juntos?
¿Qué tonterías estoy pensando?
¡Claro que es así!
Y por estúpida perdí la oportunidad de estar con él.
Una fuerte mano se aferró a mi muñeca haciéndome jadear por el sobresalto y al alzar mi mirada encontré el rostro preocupado de Jake.
—Vamonos de aquí Alaia, no es seguro.
Pronto me sentí avergonzada ¿Qué iba a decirle si me preguntaba por qué estaba llorando?
¿La verdad?
Esta vez lo había arruinado, por mis indecisiones dañaría a Jakob quien no lo merecía.
—Jake...
—No hay tiempo —me cortó él tirando de mi brazo.
Comenzó a caminar muy rápido hacia su auto, tanto que me costaba seguirle el paso.
—Jake, no tengo las piernas tan largas como las tuyas —protesté pero él me ignoró.
Yo fruncí entonces el ceño con sospecha.
¿Qué está pasando?
Al fin llegamos a su auto y me hizo entrar en el asiento de copiloto.
—Abrochate bien, ¡Rápido! —me gritó al ver que yo solo lo miraba logrando sobresaltarme.
De inmediato cerró la puerta y tan apresurado como estaba entró en el asiento de piloto encendiendo el auto.
Mi corazón ya estaba latiendo deprisa.
— ¿Qué está pasando Jake? —pregunté asustada mientras él solo me miró de reojo.
—Tranquila dulzura, te protegeremos.
Sin embargo esas cuatro palabras solo lograron aterrorizarme porque nunca había visto a Jakob tan nervioso.
Ay no, ¿En qué me han metido?



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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