Efecto Mörder

CAPÍTULO XXXIII

El 18 de Enero Efecto Mörder cumplió su primer año, estoy muy feliz de que sigan aquí apoyando mi novela, gracias a todos, espero disfruten el capítulo ♥️.

PD: En el próximo puede que haya acción 😏😏😅😂

 

— Jakob ¿Puedes decirme qué está pasando?
—Cuando lleguemos ya habrá tiempo de explicaciones.
Sus ojos se mantenían fijos en el camino, me fijé en su mandíbula apretada y traté de calmarme.
— ¡Quiero una respuesta ahora Jakob! 
—Y yo quiero que permanezcas callada y sentada hasta que lleguemos Alaia, no actúes como una niña en este momento.
Enseguida me ofendí con sus palabras y lo fulminé con la mirada, sin embargo no le respondí porque pensé que quizás tenía razón y estaba actuando de una manera estúpida cuando no sabía realmente qué era lo que estaba pasando.
De repente un auto chocó el de Jake haciéndonos tambalear, después de esto una ráfaga de disparos azotó contra el auto y yo chillé aterrorizada mientras Jake maldecía sin dejar de conducir.
—Cálmate, vamos a estar bien.
— ¡Están disparando!
—El auto es blindado, sujetate, tenemos que dejarlos atrás para poder llegar con tu madre.
— ¿Tú sabías que esto iba a ocurrir? ¡¿Quiénes son estos hombres Jakob?!
—Enemigos, fui a buscarte porque nos dieron el aviso.
—Es por esto que mamá y papá querían enseñarme ¿No? Saben sobre esto desde hace mucho tiempo.
—Dulzura, simplemente tienes que saber defenderte porque hoy son ellos, mañana serán otros, así es este mundo —dijo él con amargura y las ganas de llorar de los nervios me atacaron pero no era el momento.
Soy una chica valiente, ¿No?
— ¿Qué puedo hacer?
Jake me dio una mirada de reojo para después volver la vista al camino.
—Permanece bella y callada mientras pienso cómo deshacernos de estos bastardos.
Acto seguido el auto de nuestros enemigos embistió una vez más el auto donde íbamos nosotros.
Jake maldijo una vez más entonces me di cuenta de que en el asiento de atrás había un arma.
Sin pensarlo la tomé y en cuanto Jakob lo captó, miró mi acto con desagrado.
—Voy a dispararles.
—¡Y una mierda! ¡¿Estás loca?! ¡No tienes experiencia!
—He practicado mucho.
— ¡Ellos han practicado más, créeme! No vas a arriesgarte innecesariamente Alaia, no voy a permitirlo.
—Necesitamos dejarlos atrás ¿Verdad? Voy a hacerlo Jake.
— ¡Alaia! —gruñó él con verdadera preocupación.
Yo no lo escuché, bajé el vidrio y comencé a disparar con medio cuerpo fuera del auto.
— ¡Entra Alaia, no eres la jodida señora Smith!
—Aún no —respondí a Jake mientras él me respondió con un gruñido.
— ¡Joder, entra!
De pronto sentí su brazo bañarme pero me resistí como pude hasta que por fin logré lo que quería, le disparé a una rueda haciendo que el auto se saliera del carril y rápidamente los dejáramos atrás.
— ¿Has notado que maldices mucho cuando estás preocupado?
Jake miró por el retrovisor estupefacto hasta que finalmente dejó escapar una carcajada que me hizo sentir de maravilla.
—Podría besarte ahora mismo dulzura.
—Sigue conduciendo chico, bájale dos rayas a esa líbido tuya.
Él rió otra vez antes de ponerse serio de golpe.
—No vuelvas a arriesgarte de esa manera Alaia, pudieron haberte lastimado.
—Jake, tenemos un problema.
Él tensó su mandíbula aún sin mirarme.
— ¿Qué pasa? —preguntó mirando por el retrovisor.
—Lo que pasa es que sí me lastimaron —dije cuando miraba la sangre caer de mi brazo.
— ¡Maldición! —exclamó él con una mezcla de rabia y preocupación en cuanto me vio.
—D, antes de que te vayas necesito un favor.
—Habla rápido, tengo que irme.
—Necesito que lleves a Patricia.
— ¡¿Qué?! ¡¿A dónde me va a llevar?! No entiendo ¡¿Que pasa?! —Saltó Patricia pero ninguno de los dos le respondió y Dominik la jaló para que se montara otra vez en su moto, quería irse lo más pronto posible.
Se sentía sumamente culpable de lo que estaba pasando.
¿Y si le pasa algo malo?
Encendió la moto sin importarle las quejas de Patricia, en esos momentos lo único que le importaba era que Alaia estuviera bien.
Cada vez aumentaba mucho más la velocidad a medida que la culpa lo iba cubriendo.
Debí estar con ella, debí...
— ¡Dominik! ¡Vas a matarnos!
Trató de tranquilizarse un poco y mantener la cabeza fría hasta ver si ella estaba bien.

*
 


 

—Sana y salva —dijo Dominik deteniendo la moto frente a su amigo.
Patricia le sonrió antes de darle el casco.
—Definitivamente, eres la mejor niñera que he tenido Dom —murmuró la coqueta guiñándole el ojo para después carcajearse.
Dominik entornó los ojos secretamente divertido por la actitud de la prima de su amigo pero en cuento vio la cara sería de este supo que algo malo pasaba.
— ¿Qué va mal? —preguntó sin importarle que Patricia siguiera ahí.
—Nos atacaron y estoy seguro de que a ustedes ya lo hicieron o van a hacerlo, Andrew está fuera de control.
Dominik gruñó al momento en que sacaba su teléfono con rapidez para marcarle a Alaia, solo podía pensar en ella en esos momentos.
En el mundo solo había tres personas por las que daría todo lo que tenía, Athena, Diana y Alaia.
Y dado que las dos primeras sabía que estaban protegidas, Athena con Jannick y Diana con Jeff, solo le quedaba Alaia.
El teléfono repicaba pero ella seguía sin atender. 
Lo que lo estaba asustando y un Dominik asustado no era algo lindo de ver.
Si le han hecho daño... Si alguien le ha hecho algo...
P
 


ero sus pensamientos pasaron a segundo plano cuando ella contestó.
Su corazón estaba a punto de salirse de alivio, pero no fue su voz la que escuchó.
—Hola...
— ¡¿Por qué tienes su teléfono?! —rugió furioso.
—Deja de gritar, bastardo. Ella está herida, por eso no puede contestar el teléfono...
Dominik casi sintió que su alma se salía del cuerpo, la furia y el miedo lo abordaron de una manera que nunca había sentido.
— ¡¿Dónde están?!
—En el refugio ¿Dónde más...?
Pero ni siquiera lo dejó terminar cuando le colgó.
Necesitaba llegar a donde estaba ella y comprobar que estaba bien.
— ¿No me digas que estás asustada? —bromeó con ella para tranquilizarla sin dejar de sentir aquella presión en el pecho.
— ¡Como la mierda! ¡Nunca volveré a subirme contigo a una motocicleta, imbécil!
—Relajate, estamos por llegar.
—Gracias a Dios.
En cuanto llegaron Patricia se tiró al suelo casi besándolo.
— ¡Suelo, hermoso y seguro suelo!
Dominik entornó los ojos caminando hacia la entrada del refugio.
—No seas exagerada —gruñó Dominik y caminó deprisa desesperado por ver a Alaia.
La puerta de la entrada se abrió antes de llegar a ella y enseguida estuvo frente a frente con Jakob quien acto seguido desvió su mirada a Patricia la cual seguía haciendo su dramático show.
— ¿Quién es la loca tirada en el suelo? —preguntó con el celo fruncido conteniendo una sonrisa burlona.
Patricia se incorporó enseguida mirando a Jake con picardía antes de responder.
—El amor de tu vida.
Jake arqueó una ceja y sonrió sin poder contenerse.
Dominik gruñó en respuesta.
— ¿Cómo está Alaia?
La pregunta pareció volver a la realidad a Jakob.
—Afortunadamente solo fue un roce de bala, iba a comprarle unas medicinas.
Dominik seguía con el ceño fruncido y la mandíbula apretada.
— ¿Cómo la hirieron?
Jake se tensó antes de decir lo que había sucedido entonces Dominik lo empujó contra la pared furioso.
— ¡¿La dejaste hacer eso?!
— ¡¿Qué querías que hiciera?! ¡¿Qué detuviera el auto y nos mataran?!
— ¡Casi la matan a ella!
— ¡Dominik, suelta a tu hermano!
Athena logró separarlos y Dominik simplemente entró a la casa en busca de Alaia quien para su suerte se encontraba en el sofá de la sala.
—Nunca voy a tener una vida normal, esto siempre será así —dijo ella histérica.
—Ali...
— ¡No! —gruñó cuando su padre trató de abrazarla.
—Mi niña —la llamó su mamá pero una vez más ella no cedió.
—No mamá, ese es el problema, que ya no soy una niña, esto es jodido. Mi vida está en peligro constantemente y ni siquiera es por algo que yo haya causado... Déjenme sola.
Sus padres se miraron con pesar pero la dejaron como ella quería.
Enseguida Dominik caminó hacia ella más tranquilo, ella estaba bien al parecer, solo una parte de su antebrazo estaba cubierta por vendas.
Metió sus manos en los bolsillos, si no era de esta manera terminaría tocándola y perdiendo el control.
Y sabía que no quería eso en ese momento.
— ¿Cómo estás?
Alaia levantó la mirada topándose con sus ojos y pareció relajarse más.
—Estoy bien, solo...
Suspiró cansada antes de callar.
—Suéltalo.
— ¡No me gusta esto! Sentirme amenazada es... Es horrible ¿Cómo lo soportaste? Lo siento —se disculpó cuando vio que él arrugaba el ceño.
—No te disculpes, yo pude salir una vez.
—Y ahora estás aquí otra vez, en el mismo punto y en esta oportunidad no tuviste nada que ver, eso es lo que más me frustra.
Dominik se controló para no estrecharla entre sus brazos y consolarla que era lo que más quería en esos momentos. Sin embargo solo se sentó a su lado.
—Sé lo que sientes cara de ángel yo siento lo mismo...
Alaia lo miró sin aliento porque él la había llamado otra vez con aquel calificativo tan dulce que ya echaba de menos.
—Nik...
En ese momento ella se olvidó de todo lo que había pasado entre ambos, necesitaba su consuelo pero más que nada lo necesitaba a él.
A punto de lanzarse a besarlo alguien llegó a la sala y ambos miraron.
Alaia se puso roja de furia y celos mientras que Dominik sabía que tenía que decir algo, sin embargo la recién llegada que no era otra que Patricia se le adelantó.
—Hola ¿Interrumpo algo? —preguntó inocentemente y Dominik estuvo a punto de gruñir un si rotundo.
—No —dijo Alaia en lugar de Dominik.
Patricia volvió a sonreír con astucia a la vez que él deseaba no haberla traído con él.
—Voy en busca de mi suegra para que me asigne mi habitación.
Y sin más se fue.
Alaia estaba que estallaba así que respiró hondo y le preguntó a Dominik.
— ¿Suegra? 
—Ella no está hablando de mí —respondió Dominik con el ceño fruncido—. Mi madre está afuera.
Pero Alaia hizo caso omiso a eso y lo miró indignada.
— ¡¿Allison sabe que la engañas con esa estúpida rubia?! —chilló ella ya perdiendo la paciencia.
Dominik se tensó confirmándole que no, haciéndola enojar mucho más.
Se levantó del sofá donde estaban sentados mirándolo con indignación.
— ¡Nunca me imaginé que fueras así!
Él la miró confundido absolutamente por sus palabras entonces Alaia le dio la espalda para ir a su nueva habitación pero enseguida Dominik la siguió y se interpuso en su camino mirándola aún estupefacto.
—Tú no lo entiendes.
—No quiero entender absolutamente nada, déjame en paz —gruñó ella dejándolo ahí solo con la certeza de algo.
Su Alaia, estaba celosa.
Una casi imperceptible sonrisa cubrió su rostro.
Al parecer la loca de Patricia no distaba mucho de la realidad...
O por lo menos eso quería creer.
Aunque le molestara profundamente que ella desconfiara de él.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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