Efecto Mörder

CAPÍTULO XXXIV

—Te traje los medicamentos dulzura.
Jake llegó a su lado y Alaia ni siquiera le prestó atención.
¿Cómo podía cuando la amargura la tenía presa?
Debía hacer algo pronto, de otra manera terminaría por volverse loca entre Jakob y Dominik.
—Dulzura.
Jakob tomó su brazo ocasionando un respingo involutario y al ver su cara se sintió mucho peor.
— ¿Por qué me haces esto Jakob?
El aludido frunció el ceño confundido antes de responder.
— ¿Quién? ¿Qué te hicieron Alaia? —preguntó ya tensa.
Alaia suspiró y lo abrazó sollozando en su pecho mientras él lo envolvía entre sus brazos y acariciaba su cabello castaño.
—Tú y Dominik... Jake yo no quiero...
—Lo sé —soltó él con voz casi imperceptible.
—No, tú no sabes nada —dijo ella tratando de apartarse de su agarre sin embargo él no la dejó.
— ¿No lo sé? Veamos, te refieres a que estás irremediablemente flechada por ese imbécil, que ahora mismo darías todo por correr hacia él y que te mantuviera justo así como te tengo yo, que te susurrara al oído que te ama como nunca antes ha amado a otra chica en la vida, que eres la única para él... —Jake sonrió con amargura mientras las lágrimas de Alaia caían por sus mejillas libres—. Que si no lo sé, ¿Qué coño te lo impide? Hazlo —susurró cerca de su cuello y sus labios acariciaron este arrancando un gemido de sus labios—. Ve a por él, que nadie te detenga.
— ¡Es que ese es el problema! ¡Ustedes! Cuando alguno de los dos me toca, me pierdo, estoy tan confundida... Soy una estúpida pero creo que... Estoy enamorada ¿De los dos? No lo sé...
Jake dibujó una sonrisa triste en su rostro y a Alaia se le quebró, su corazón estaba dividido.
—Chicos, aquí están ¿Trajiste las medicinas de Ali? —preguntó Diana entrando a la habitación.
Enseguida se dio cuenta de que había interrumpido al ver las lágrimas de su amiga.
— ¿Ali? ¿Te duele el brazo?
Ella negó con la cabeza sin dejar de mirar a Jake.
—Me duele el corazón Dee...
Jakob apartó la mirada hacia si hermana y señaló donde había puesto sus medicinas.
—Están ahí.
— ¿A dónde vas Jake? —preguntó Diana intuyendo que algo había pasado entre los dos.
Pero su hermano no le respondió.
 

*


 

Dominik miraba a la lejanía como si pudiera ver más que oscuridad.
La noche era fría pero ni siquiera quería levantarse y meter su trasero helado en su cama.
Apretó los puños al mismo tiempo que la mandíbula con fuerza recordando qué era lo que lo había puesto así.
Con ganas de matar a golpes a alguien... Jakob para ser exactos.
Alaia jugaba casi el a estar celosa y luego solo retozaba con su hermano cuando él no estaba a la vista.
Los había visto tan cerca uno del otro y una vez más como siempre hacía se contuvo.
Después de todo ella no era suya y por visto nunca lo sería.
Gruñó sin poder contenerse cuando recordó los labios de Jakob sobre el blanquecino cuerpo de Alaia y entonces se marchó preso de la furia que hacía mucho no sentía.
— ¿Insomnio? —preguntó una voz a su espalda pero él no se sobresaltó ni volteó a ver de quién se trataba porque ya sabía quien era el hombre que se sentó a su lado.
—No —se limitó a responder sin mirarlo.
Tan cortante como siempre era cuando se trataba de él.
Escuchó el suspiro de Jeff pero lo ignoró aunque esto no le importó a su padre.
— ¿Qué va mal?
Otra vez Dominik se mantuvo en silencio y Jeff volvió a hablar.
—Es por esa chica ¿No? La hija de Miguel, Alaia.
Dominik posó los ojos que había heredado de ese hombre en la cara de Jeff fulminándolo con la mirada.
—Es por todo —respondió finalmente mordaz—. ¿Crees que salí de la mafia para involucrarme otra vez en esta mierda de vida? ¿Y todo por qué? —escupió con veneno—. Por un jodido padre que nunca dio una mierda por mí.
—Dominik, yo quiero a todos mis hijos por igual, aunque lo dudes te amo y siempre voy a protegerte.
» Tu no tienes de que preocuparte, cuando encontremos a Andrew vas a ser libre y esta vez para siempre, te lo prometo hijo.
Dominik intentó levantarse pero rápidamente Jeff lo detuvo.
—Con respecto a Alaia...
—No voy a hablar de ella contigo —gruñó y se soltó de su agarre para ir finalmente a la paz de su nueva habitación.
Cuando llegó cerró los ojos con fuerza acostado en su cama intentando no pensar en Alaia cerca de Jakob.
Algo que lo estaba matando.
—Levanta tu culo de esa cama muchacho, hora de prepararte.
Nik maldijo cuando la luz se encendió y frunció más su ceño en cuanto vio a Jannick de pie mirándolo con una ceja arqueada.
—Debo decir que estoy decepcionado.
—Vete al infierno Jannick, son las dos de la mañana.
—La mafia no descansa, como ya lo sabes.
Dominik lo fulminó con la mirada antes de incorporarse.
—Jeff sabe ahora que tuviste una alianza antes con Andrew Deleasa y quiere que le digas absolutamente todo lo que sabes, cada vez estamos más cerca de descubrir dónde está esa rata.
El chico arqueó una ceja poniéndose una camisa antes de preguntar divertido.
— ¿Entonces debo pensar que Jeff piensa que soy el traidor?
Fue el turno de Jannick de sonreír ladinamente.
—Antes creería que fue Wyatt quien lo hizo, chico, eres su favorito.
Dominik entornó los ojos.
Jeff nunca pensaría que Wyatt lo traicionaría, él era su mano derecha, lo quería como a un hermano... Incluso más que al mismo Jannick.
— ¿Las 02:00 AM es la hora de la mariconada? Qué estupidez —gruñó Dominik a lo que había dicho Jannick de ser “el favorito” de Jeff.
Su tío soltó una carcajada palmeando su hombro y una vez más Dominik lo fulminó con la mirada.
—Ese es mi muchacho, vamos con Jeff.
Él se apresuró a salir de la habitación.
No le gustaba nada cuando Jannick lo llamaba “su muchacho” le recordaba una infancia en la que había sido feliz.
Al pasar por la habitación de Alaia inevitablemente apretó los puños molesto.
—Dominik —llamó él luego de caminar unos segundos en silencio—. Hay historias que no están destinadas a ser, no obstante, si unas vidas se cruzan es simplemente por algo. Está en ti escojer  si quieres rendirte y no luchar por las riendas de tu propio destino, solo tu tienes el poder de decidir.
— ¿Por qué estás diciéndome esto?
—Porque no quiero que te haga a un lado como lo hice yo hace años, merecía la pena luchar por Athena aunque fuese en contra de mi propio hermano.
Dominik se quedó callado por un momento hasta que luego dijo lo que siempre había pensado y nunca había dicho a nadie.
—Alaia es hermosa e inteligente, tiene un millón de cualidades, puede hacer todo lo que quiera mientras que yo solo soy un bastardo que se dedica a golpear imbéciles por dinero, no tenemos nada en común, no tengo nada que ofrecerle.
Jannick lo miró como si no estuviera de acuerdo pero se limitó a decir.
—Entonces cambia, has un mejor futuro para ti, para demostrarlo lo que eres y quien puedes llegar a ser, no seas cobarde y lucha por ella.
Dominik recordó la escena que había visto más temprano y apretó los dientes.
¿Merecía la pena hacerlo?



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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