Efecto Mörder

CAPÍTULO XLII

Dominik me había pedido salir con él esa noche y obviamente acepté.
Ya llevamos un par de semanas saliendo y he de admitir que nunca me he sentido mejor, si bien yo sabía que él era Dominik, su comportamiento era contradictorio al Dominik que yo conocía.
Dax es más abierto, no teme a decirme lo bella que estoy frente a ninguna persona, es serio y reservado con algunos todavía, pero no como antes. 
Lo que me hace pensar en qué clase de daños recibió mi Dominik para ser así.
Daños que ahora no recuerda y que lo hacen sentir más liviano, más relajado.
Aún no me recordaba y eso aún dolía en mi interior, sin embargo, yo misma me decía que ni siquiera podía recordar a su madre y hermana melliza.
Estoy mirándolo y es como si se tratara de otro hombre pero a la vez lograba ver a mi Dominik de siempre.
— ¿A dónde me llevas? —pregunté divertida mirándolo a través de mis lentes de sol.
Él manejaba el auto del hermano mayor de Izzy.
Tenía curiosidad.
Él no me dijo a dónde iba y la verdad no quería alejarme demasiado, solo pensar estar lejos de Deva me ponía nerviosa, nuestras citas siempre habían sido cerca de casa, solo que él no lo sabía.
Dominik me miró de reojo sonriendo.
—Eres muy curiosa.
—Lo soy, ahora dime a dónde vamos.
—Estás por verlo.
Dicho esto Dominik condujo cuatro minutos después y pudimos ver el mar azul.
Algunas cosas no cambian.
Sin recuerdos o con recuerdos Dominik amaba la playa.
—Es preciosa —Susurré.
Él me miró de reojo y sonrió entonces se detuvo en un lugar sobre la arena justo al lado de un sitio adornado por mantas y un montón de linternas colocadas en forma de corazón.
—Dominik —murmuré sin apartar los ojos del lugar llena de emoción y añoranza—. ¿Realmente hiciste esto para mí?
Al volver mi mirada a él pude ver como su ceño estaba fruncido y su mandíbula apretada.
—No sé quién es Dominik, yo Dax, hice esto para ti.
Yo me quedé muda y quieta mientras él se quitaba el cinturón de seguridad y salía del auto.
Había arruinado todo.
—Maldición, que estúpida.
Suspiré para después salir en su búsqueda, él se estaba acercando a la orilla del mar.
—Dax, escuchaste mal, yo...
—Tú y yo sabemos que no escuché mal, no sé por qué me llamaste de esa forma Alaia pero estoy seguro que a ningún maldito hombre le gusta que su chica lo llame por el nombre de otro —me respondió aún dándome la espalda.
Yo me paré frente a él llevando ambas manos a sus hombros tratando de llamar su atención pero él parecía renuente, furioso.
— ¿Quién es Dominik?
—No sé de qué estás hablando.
—Lo sabes, el otro día también te escuché decir su nombre. ¿Quién es?
—No tengo idea por qué te llamé así ¿Ok? Dominik es... Un amigo que murió, no te enojes conmigo Dax, si he vendido aquí contigo es porque realmente quiero estar cerca de ti.
Dominik trató de encontrar algo en mi mirada sin embargo no lo hizo.
— ¿Le amabas?
Sabía que estaba celoso por lo que traté de aplacar su furia.
—Sí, pero tú sabes que ahora te quiero a ti, solo tú —susurré antes de besarlo.
Dominik continuó el beso pero solo duró unos segundos.
— ¿Estabas comparándome con él?
—Nunca podría hacer eso, no hay nadie como tú D, y sé que todos los caminos me llevarán a ti siempre.
Él tomó mi cara entre sus manos y con sus pulgares acarició mi mejilla.
—Es loco pero... Yo siento que te amo Alaia, en este breve tiempo juntos me he sentido más vivo de lo que en estos años lo he hecho, soy dependiente a ti —murmuró derritiéndome lentamente, dándome cortos besos en la cara—, si un solo día no te veo mi día es gris, aburrido. No quiero estar lejos de ti cara de ángel, no quiero pensar perderte nunca.
Para cuando terminó de hablar las lágrimas caían libres por mis mejillas.
Él no sabía cuánto apreciaba sus palabras.
Dominik me había amado tanto que incluso sin saber quién era yo su corazón me reconocía.
—No llores Alaia, me siento débil cuando lo haces.
—Yo también siento todo eso por tí Dax, te quiero tanto que incluso me atrevo a decir que estoy enamorada.
Él me sonrió para después darme un largo y dulce beso en los labios.


*


Esta tarde lo vería otra vez y estoy completamente agradecida con Athena por cuidar todos estos días a Deva cuando salía con Dominik, yo no estaba descuidando a mi niña, es solo que necesitaba este tiempo con Dominik para lograr que me recordara.
Además, era la primera vez que nos veíamos tan temprano.
Casi se cumplía un mes desde que nos encontramos otra vez y cada día me desesperaba más porque me reconociera.
—Mami ¿Puedo ir contigo? —preguntó Deva mientras la peinaba.
Levanté la mirada para encontrar su carita a través del espejo de la habitación que le pertenecía a Diana en la casa de Athena.
Deva sostenía la muñeca favorita que le había regalado su tío Jakob y miraba a esta frunciendo los labios tal y como Dominik hacía cuando se sentía frustrado.
Esa niña tenía tanto de su padre.
— ¿Por qué quieres ir conmigo? Voy a trabajar bebé, además aquí están todos tus primos y tú tío, puedes jugar con ellos.
Sus ojos grises buscaron los míos y vi como estos se ponían acuosos.
Esa era mi maldita debilidad y tuve que apartar la mirada para no caer.
—Pero yo quiero ir contigo hoy mami.
—Cariño, te aburrirás en el trabajo ¿Se te olvidó que tu tío Jake te vendrá a buscar para llevarlos al parque? 
Dicho esto su rostro se iluminó.
Deva adoraba a Jake.
Pese a que este lleva años comportándose frío y distante con el resto del mundo no lo es con sus sobrinos y su hermano pequeño Diederik que había nacido un día antes que Deva.
Jake podía fingir todo lo que quieras pero yo sabía la verdad y me rompía el corazón.
— ¡¿El tío Jake vendrá?! —chilló felíz levantándose.
Pero al girarse donde estaba yo su sonrisa se borró como si recordara algo.
—Mami... En la escuela los papis llevan a sus hijas ¿Puede mi papi venir y llevarme solo una vez? —antes de que pudiera salir de la conmoción de la pregunta ella respondió por mí—. Es que a veces mi amiguitas creen que el tío Jake es mi papi porque me parezco a él, yo quiero mucho a mi tío Jake pero él no es mi papi.
Maldición, no tenía que haber dejado a Jakob llevarla al colegio.
No, Jake no tenía la culpa.
Yo cerré los ojos y suspiré deseando que Dominik finalmente nos recordara.
Mi hija lo necesita más que a nadie y él ya se ha perdido mucho de ella.
—Lo sé cariño, ¿No quieres que el tío Jake te lleve a la escuela otra vez?
—Sí quiero pero no quiero que digan que él es mi papi porque cuando venga mi verdadero papi se va a enojar.
Dios, esta niña cada vez me sorprendía más.
— ¿Realmente tienes tres años? —pregunté burlona a lo que ella frunció el ceño sin entender.
— ¡Devy ven a ver lo que me trajo mi papá! —llamó Diederik emocionado causando que mi hija olvidara todo y se fuera corriendo detrás de él.
Salí en busca de Athena quien estaba en la cocina.
— ¿Ya te vas? —preguntó ella.
—Voy a decirle a Dominik que tengo una hija.
Athena me miró enseguida antes de responder.
— ¿Le dirás...?
—No, no le diré que es suya pero necesito decirle que tengo un hija.
—Es tu decisión cariño.
— ¿Crees que está bien?
Athena se acercó a mí sonriendo maternalmente como solía hacer.
—Sé que no quieres hacerle daño a Dominik, nadie quiere eso pero no puedes ocultar a tu hija.
Yo asentí.
—Gracias por cuidar de Deva, nunca me ha gustado dejarla sola, tu más que nadie lo sabes aunque también sabes que en este mundo no hay nadie a quien confíe mi hija más que a ti.
—Ve tranquila cariño.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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