El Abismo de Solem (nanami parte Ii)

CAPÍTULO 31: LAS QUEJAS DE LA PLEBE

NANAMI

Tras aquella extraña visión de Sveinn que me puso en guardia desde primera hora de la mañana, fui a buscar a Karen para tantearla y averiguar más acerca de él sin levantar sospechas. Debía de darle evidencias a Karen para que me creyese y destapar las verdaderas intenciones de aquel hombre con respecto a nosotras.

Cuando me acerqué a aquella sala de cristal donde el primer día de mi llegada tomamos té, me encontré a Karen leyendo varias cartas apiladas sobre la mesa. Ella parecía bastante preocupada por su cara marcada por la angustia mientras que su dedo índice rascaba su sien derecha, ¿Acaso algo no iba bien?

Cuando se dio cuenta de mi presencia, su vista fue desde aquel papel que portaba entre sus manos hasta mí, borrando aquella preocupación en su rostro y sustituyéndolo por una sonrisa algo forzada. Podía sentirse aquella nube de preocupación que flotaba a su alrededor y el sudor del miedo se deslizaba por su frente mientras tragaba saliva con dificultad.

Su voz aparentaba normalidad, pero a mí no lograba engañarme:

-Buenos días Nanami, ¿Dormiste bien?

Me senté a su lado y eché un rápido vistazo a aquella pila de cartas en las que algunas parecían no haber sido abiertas aún. El otro montón que tenía separados de las cartas cerradas, correspondían a las cartas que habían sido leídas por ella cuyo dibujo en seguida reconocí en el lacre azul. Era el sello que pertenecía al consejo mágico y la mayoría de las cartas parecían ser del mismo lugar, aunque de diferentes personas. Cuando Karen me miró y se dio cuenta que estaba mirando aquellas cartas, ella las hizo a un lado para romper mi contacto visual.

 -No te preocupes, esto es algo que siempre tengo que hacer casi cada día. Estas cartas provienen del consejo y siempre tienden a informarme de cosas no demasiado agradables, pero son gajes del oficio. El poder conlleva mucha responsabilidad y la mayoría de veces no siempre es agradable-Me explicó intentando simular normalidad, pero algo me decía que aquellas cartas ocultaban cosas que no eran demasiado agradables.

Decidí comenzar a interrogarle.

-Pareces muy preocupada para que sean cartas informativas, ¿Seguro que no es nada de lo que podamos preocuparnos?

La sonrisa de Karen se desvaneció ligeramente y dio un sorbo a su taza para darse un poco de tiempo para responder. Lentamente, su máscara de aparente tranquilidad, se desvaneció y pude ver el rostro de la preocupación que ella intentaba esconderme:

-No va todo bien Nanami, sospecho que algo ocurre a mi alrededor que está haciendo que todo se desmorone. Quizás alguien está filtrando información al enemigo o alguien está difamándome, pero las cosas se están complicando demasiado para mí.

-Suena a amenazas-Le dije mirándole a los ojos. Ella los apartó y se puso de pie con una gran desazón en sus gestos. Se acercó a la gran cristalera de la sala que daba a la entrada del castillo. Su mano se puso en el cristal, dándome la espalda. Su voz era temblorosa y descorazonadora:

-Cuando fui elegida para ser representante de los lobos, fue una sorpresa para mí porque no pertenecía a esa misma especie, sino que simplemente soy una guardiana, la guardiana del hielo, pero tu abuela Minerva confiaba enormemente en mí para que desempeñara el trabajo que Sanaya no supo hacer bien. Cuando al principio las cosas iban bien, comenzaron a lloverme miles y miles de quejas y problemas que apenas podían dejarme pegar un ojo por las noches; solamente tengo dieciocho años, Nanami.

 

Ella hizo una pausa y respiró hondo. La evocación de aquellos recuerdos parecía hacerle mucho daño:

-Cuando pensé que estaba perdida y que nadie me tendía la mano, apareció Sveinn un buen día en compañía de su hermana pequeña. Él me prometió lealtad y ayuda, algo que parecía ser que todos me prometían y que nadie me daba. En un principio fui acérrima en cuanto a aceptarlo como mi consejero personal pero el tiempo dio su color y me demostró que era de confianza.

Ella se giró en mi dirección y su rostro ahora era suave y una fina sonrisa adornaba sus mejillas ligeramente húmedas. Las primeras lágrimas que contenía habían salido.

-Y no solo el tiempo me demostró que era una persona que deseaba mi bien, sino que mis sentimientos afloraron por primera vez en mi vida. Comencé a quererlo, aunque él y yo aún no somos nada, pero tengo la esperanza que algún día podamos conseguirlo. Él no me ha confesado sus sentimientos y quizás solo los tenga yo, por eso no le he confesado lo que siento por él porque temo perderlo. Él ha sido para mí un gran compañero y amigo que me ha levantado cuando estaba sola en el suelo rodeada de llamas y desesperación, cuando nadie me tendió la mano y me sepultaban a responsabilidades.

-Entonces confías demasiado en Sveinn-Le dije.

Ella asintió y se sentó de nuevo a mi lado. Tomó mi mano entre la suya y me miró a los ojos:

-Sé que quizás él te parece extraño, pero tiene un gran corazón. Pondría mi vida en sus manos y sé que estaría siempre a salvo gracias a él.



Black_Thunder

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En el texto hay: humor y romance, aventura epica, viajes en el tiempo

Editado: 06.05.2019

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