El Desfile Macabro 0.5

Capítulo 20: Material de Modelo

—Venimos a disfrutar —dijo Vincent acomodándose y tomando.

—Vinieron al lugar indicado —dijo el joven señalando a la chica de cabello largo.

Ella se acercó a Vincent y se sentó en sus regazos, bailando muy sexualmente.

—Así que... —dije intentando empezar a sacar información—. ¿Qué es este apartado especial de la disco?

—Somos cazadores de talentos. Venimos a ver posibles candidatos para nuestro desfile —explica él.

Me llamó la atención lo que dijo. ¿Para qué buscaría modelos en una discoteca?

—Ya veo —dije observando a las otras personas del cuarto.

Todos tenían su toque misterioso... pero la que más me intrigaba era aquella chica oculta en las sombras.

—¿Y ustedes? ¿Tienen material de posibles modelos? —preguntó él levantándose.

La chica de cabello largo se había levantado con Vincent y estaban bailando de pie, muy pegados uno del otro. Ella tomó una botella de color azul que representaba una poción como las de las brujas en una historia de fantasía. Tenía una equis blanca en ella. Empezó a tomarla, le daba a Vincent quien no se refutó a empezar a beber del exótico líquido.

—¡Aryl! —gritó el joven a la segunda chica de la peluca.

Ella empezó a acercarse a mí. A diferencia de la otra, ella no bailaba. Se sentó entre nosotros. Tomó la botella de la otra chica y empezó a tomar de ella. Me dio de la bebida y tomé un trago. Sentía una mezcla entre lo ardiente del vodka puro con un sabor frutal intenso. Era refrescante y empalagoso.

—Eres interesante —me dijo, me empezó a besar intensamente.

Por mi mente pasaba mucho al mismo tiempo. ¿Qué era lo que estaba sucediendo?

—Suficiente Aryl, ven —dijo él corriéndola a su otro lado, ella sonreía maliciosamente, sin enseñar sus dientes.

Su maquillaje negro era hipnotizante, se veía muy hermosa.

—No sé si tenemos lo que buscas, ¿para qué quieres modelos? —pregunté.

La señora se acercó a nosotros, se sentó junto a mí.

—Es algo que muy poca gente logra comprender —explica ella—. Hemos estado patrocinando este "concurso" cuatro años seguidos, este año será el quinto.

—¿Es un concurso de quién es la mejor mula para drogas? —pregunté riéndome.

—No exactamente —dijo la señora tomando de su copa, había vino en ella.

La señora era muy elegante, tenía un vestido rojo. Tenía un semblante muy fino e interesante.

—Es algo más íntimo entre los modelos y sus representantes —dijo Aryl riéndose acariciando la mejilla del joven.

El señor con el traje salió de la habitación.

—¿Concurso de prostitución? —traté de adivinar mientras veía que Vincent en serio se está tomando toda la botella.

Siempre habíamos acordado tomar y seguir la corriente, pero no de una manera tan intensa como lo que estaba haciendo él. Aryl me empezó a intentar meter otra botella del mismo tipo, pero esta vez era de color rojo. Tomé otro sorbo. Podía sentir mi cuerpo empezar a relajarse; con la música daba un efecto interesante y empezaba a disfrutarlo.

—No, nada de eso —rio el joven. Las luces de todos los colores se reflejaban en sus ojos—. No te puedo explicar si no estás en nuestra red de contactos privados.

—¿Qué tengo que hacer para estar ahí? —pregunté.

—¿Sabes qué es la Deep web? —preguntó él acercándoseme mucho. Aryl le estaba acariciando la pierna.

Empecé a sentir un ligero mareo. Era imposible que estuviera borracho, siempre había tenido un muy buen aguante para el alcohol de todos los tipos.

—Sí, sí sé que es —dije riéndome —. Sé mucho sobre ella.

—¡Perfecto! —saltó Aryl tomándome la mano—. Celebremos, ¿sí?

Empezó a bailar conmigo. Me dio un poco más de la misma botella. No sabía que pasaba conmigo, no sabía la razón por la cual no podía decir que no a nada de lo que ella me diera. Mientras bailábamos y sentía su cuerpo caliente junto al mío volví a ver a los sillones.

Vincent estaba aún con la otra chica, y no paraba de besarla y tocarla. Me pareció algo extraño. Él nunca había estado así en ninguna misión. Estaban acostados y ella estaba encima de él.

—Necesito ir con mi amigo un momento —dije caminando hacia él. Aryl me sostuvo el brazo agitadamente.

—No, tú quédate conmigo, yo te haré feliz a ti —dijo bailando a mis alrededores. Su perfume era dulce y fresco y me llenaba de su presencia.

Me empecé a marear con las luces y su aroma y el alcohol extraño que había ingerido. Sentía mi cabeza muy pesada y mis piernas realmente débiles. Podía ver la sonrisa del joven y a mi amigo Vincent besar a la otra chica sin parar. Todo daba vueltas en mi cabeza.

También observaba los negros labios de Aryl acercándose a mí de vez en cuando. De repente vi que el señor había regresado con una chica joven. Ella tenía cabello castaño y ojos verdes. La sentó en el sillón junto a él.

—Vamos —dijo Aryl jalándome el brazo. No podía sostenerme mucho, no quería dejar a mí compañero solo.

—Espera —dije parando de golpe. Ella me jaló agresivamente. Me quería dar más del líquido rojo, cerré mi boca y lo rechacé. Ella me regó la botella encima y se empezó a reír.

—Vamos, ¡estás aquí para disfrutar! —gritó.

Conforme salíamos de la habitación vi algo terrorífico, que no sabía si era parte de mi imaginación, o de los efectos del exótico alcohol que me habían dado... La oscuridad alrededor de la chica misteriosa había desaparecido por algunos segundos. Ella me vio directo a los ojos. La parte baja de su cara estaba destrozada, no tenía labios y su sonrisa llegaba hasta la mitad de sus mejillas.

Su nariz era rosa y puntiaguda, como si fuera de metal. Estaba con maquillaje blanco y rosa, aparte de su vestido colorido. Tenía botas altas de color rojo. Al parecer estaba vestida como algún tipo de payasa. Me asusté muchísimo al verla, pero la oscuridad regresó pronto y ya había salido de la habitación.



AlejandroMurillo

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En el texto hay: secuestro, terror, amor

Editado: 16.07.2020

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