El Desfile Macabro 0.5

Capítulo 23: Preparaciones

Actualidad...

***Duke***

Manejo rápidamente hacia la casa de mi tío. Antes de hacerlo paso al banco abierto las veinticuatro horas del día, el único de la ciudad que hace este maravilloso servicio. Entro, es un edificio grande pero ya todo está cerrado, sólo está abierta la fila de las veinticuatro horas. Hay dos personas en ella de pura casualidad una es la viejita vecina de mi tío.

El otro es un señor muy elegante. Observa hacia todos lados, tiene un traje formal y es muy serio. Intercambiamos miradas un pequeño segundo. Él observa el bulto que llevo.

—Buenas noches —digo metiéndome en la fila.

—Buenas noches —dice la viejita con una sonrisa.

Él no responde. Ella hace su transferencia y se va.

—¡Nos vemos! —dice caminando.

—Nos vemos señora —me despido agitando mi mano.

El señor hace lo que tiene que hacer y se va. Me parece algo sospechoso, pero no le doy importancia. Llego hasta la muchacha que atiende.

Pongo el bulto en la mesa.

—Uff... ¡al fin podré poner todos mis ahorros en una cuenta! —digo alegre.

Ella me observa, inclina la cabeza dudosamente.

—Puedo meter este dinero a una cuenta existente, ¿cierto? —pregunto con una sonrisa de éxito.

—Claro... pero es muchísimo dinero —dice empezando a contar los billetes.

—Ah sí, es que estuve ahorrando todo esto en efectivo. Son cinco meses de paga. Mi madre se enteró de que lo tenía todo en mi cuarto y me regañó —solté una risilla nerviosa—. Le prometí que metería todo esto en una cuenta.

—Está bien, comprendo —dijo ella mientras seguía contando el dinero.

—Oh... casi lo olvido —digo—. Junto con este dinero necesito pasar alguna información al remitente de la cuenta.

—¿Cómo dices? ¿No eres tú el dueño de la cuenta? —cuestiona.

—Es algo complicado, la verdad... —digo acercándome y susurrando en secreto, a pesar de que no haya absolutamente nadie a los alrededores. Me pongo una mano cerca de la boca para secretear—. La verdad es que voy a inscribir a una amiga a un concurso de modelaje... soy su representante y mi madre dice que eso de modelaje es para homosexuales.

—Oh... —suspira sorprendida.

—Pero no lo es, ¿cierto? A mí también me gusta la moda y eso está bien... ¿cierto? —expreso dramáticamente.

—Claro que lo es amigo —dice ella empáticamente.

—¡Perfecto! —exclamo sonriendo —. Entonces, ¿me das una hoja y un lapicero?

—Sí, toma —dice dándomelos.

Empiezo a escribir la información que Alice me había pedido.

"Modelo: Lyra.

Representante: Duke.

Transformación: Payasita."

Ella toma el papel. Lo lee, frunce el ceño un segundo de manera confundida.

—¿A qué número de cuenta sería? —pregunta preparándose para escribir en la computadora.

Le digo el número. Ella lo mete y lo envía. Respiro aliviado. Sonrío.

—¡Muchísimas gracias señorita! —grito con alegría.

—Con gusto, espero que llegues lejos —dice sonriendo. Me voy del lugar.

Sigo manejando, paso por un restaurante de comida rápida llamado "Soñihamburguesas". Un terrible nombre para un restaurante que no es la gran cosa. Paso al auto servicio, pido dos hamburguesas con queso. Pienso un segundo... pido una extra para Lyra.

Me voy del lugar, el cual tiene un gran parqueo que nunca se llena. Las luces amarillas y verdes son muy llamativas, pero encandilan a quien sea que las vea por mucho tiempo. Empiezo a comer una deliciosa hamburguesa, no había comido bien en mucho tiempo y me sabe a gloria. Siento la energía fluir por mi cuerpo, aunque hay algo que me falta. Siento en mis bolsillos la pequeña bolsa que contiene mi preciado polvo.

No está. Pienso rápidamente, sé que la dejé en la casa de mi tío, pero me da pereza buscarla. De inmediato tomo el celular para llamar a mi distribuidor. Él contesta.

—Jerry —digo apresurado, con el celular en alta voz en mis regazos, una hamburguesa en una mano y el volante en la otra.

—¡Qué pasa amigo! ¿Cómo te va? ¿Se te acabó la carga? —pregunta amigablemente.

—Exacto —confirmo.

—Estoy en la calle de siempre, corre que esto se va como pan caliente —dice y cuelga.

Reviso mi billetera, tengo suficiente dinero para obtener cocaína para tres días. Manejo hasta donde Jerry se encuentra. Me bajo del auto. Hace frío, pero no me importa, vale la pena salir de la zona de confort por un poco de energía que necesitaré luego.

—Hola —digo acercándome. Él está vestido con su sudadera roja vino como siempre, con el gorro puesto. Está negociando con un muchacho muy flaco y decaído a quien ya he visto varias veces comprar.

—¿Cuánto quieres? —pregunta.

—Lo que me alcance con esto —digo dándole el dinero.

—Toma, un placer como siempre mi amigo —dice dándome las bolsas y dándome una palmada amistosa en la espalda—. Te veo algo cansado.

—Para eso tengo esto —digo levantándolas —. Gracias.

—¿Estás bien? —pregunta serio, él se preocupa por mí.

—Sí... ¿por qué? —pregunto desconfiado.

—Pregunto, pregunto... está bien, ¡nos vemos después entonces! —dice.

Me empiezo a alejar, mientras escucho las voces de él y el muchacho alejarse y perderse poco a poco. Entro al auto. No aguanto más, necesito una pequeña línea para calmar la ansiedad. La inhalo y todo se hace un poco más normal. Llego finalmente a la casa de mi tío. Todo sigue normal. Abro la puerta, y apenas hago esto recibo una llamada de Alice.

—¿Te llegó la transferencia? —pregunto de entrada.

—Correcto —dice satisfecha—. No pensé que en serio fueras a meterte en esto.

—Ya estoy dentro —digo—. ¿Ya se llenaron todos los cupos?



AlejandroMurillo

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En el texto hay: secuestro, terror, amor

Editado: 16.07.2020

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