El Espíritu Guerrero

Capítulo 12: La Chica.

A la mañana siguiente a la noche en la que bajo órdenes del Señor Reginald decidí quedarme en casa y no salir, me levanté a comer y a ver televisión. Mi vida consistía en entrenar Karate todo el tiempo. El hecho de tener que permanecer encerrado en una lujosa casa sin nada que hacer más que ver televisión, me aburría demasiado. Aunque el Señor Reginald me pagó los equipos de gimnasio más caros para mejorar mi cuerpo, a mí me seguía gustando el entrenamiento sencillo del Karate: Flexiones con los puños, correr, sentadillas, abdominales y pare de contar. Yendo a la parte de atrás de la casa, en donde había un patio con piscina, me puse a entrenar en el césped, haciendo Kata y perfeccionando técnicas. Incluso cuando soy cinturón negro, no conozco todas las técnicas de Karate. El Sensei Hiro se reservó el derecho de enseñarme técnicas más avanzadas porque ya era un gran peleador con las técnicas básicas. Si bien la diferencia entre una técnica básica y una técnica avanzada no se nota en combate mientras ambas se ejecuten perfectamente, quería tener un repertorio de ataque más extenso que el actual. Consideré la posibilidad de hacer combos más complicados con técnicas poderosas. Y me pareció una buena idea al principio, así que empecé con mi práctica.

-Uno, dos, tres... ¡Kia! Uno, dos, tres, ¡Kia! –dando pasos hacia delante y hacia atrás, practicaba mis puñetazos. Esperaba diseñar una combinación fuerte o algo que me ayudara a pelear más hábilmente.

De repente, mi teléfono celular sonó. Era una llamada de Ronnie. Le contesté:

-Hola amigo, ¿Qué tal?

-¿Qué tal todo Lou? Yo bien. Quería saber qué hacías.

-Pues ahora mismo estoy entrenando en mi casa.

-¿Y eso que no estás en casa del Sensei Hiro?

-Larga historia. Reginald me prohibió salir de casa. Al parecer mi cabeza tiene precio en las calles.

-Vaya... ¿te molesta si te visito para hablar?

-Para nada, ven cuando quieras.

-¡Excelente! Y estoy afuera ¿puedo pasar?

-¿Eh? ¿Cómo es que...? Claro, pasa.

Ronnie entró a la casa por el estacionamiento que siempre lo dejo abierto porque da igual, no tengo carro. Llegó al patio y hablamos.

-¿Estabas seguro de que me hallarías?

-No, pero me arriesgué.

-Bueno. ¿Qué te trae por aquí?

-Chismes amigo. Chismes, chismes y más chismes.

-Dios... explícame mientras entreno.

-Bueno. Para empezar, te hiciste tan famoso que unas amigas de Janet descubrieron que te conoce. Se emocionaron y empezaron a hablar de lo lindo que eras y pues quieren conocerte. Ahora no eres un simple peleador. Eres como una celebridad. Segundo, Rocky Jr. Aún está en rehabilitación después de que le rompieras la pierna, pero se cree que volverá a boxear. Mi amigo Tony me escribió y me dijo que Martín Cooper está peleando en un club no muy famoso cerca de Chinatown y que le va muy bien. Y por si fuera poco, también me dijo que no anduviese contigo porque entre los Street Arts Boys hay quienes buscan matarte y hacerse con la recompensa que está ofreciendo un mafioso de la zona. Es decir, que no tienes por qué explicarme la razón de que Reginald y te haya mandado a encerrarte en la casa. Y... ahora estas oficialmente muerto, ¿Qué piensas hacer?

-Esa es demasiada información. Eres una cajita de sorpresas Ronnie. Pero bueno, lo que pienso hacer... ummm... seguir con mi vida.

-¿En serio? ¿No temes que alguien en la calle saque un arma y te dispare?

-Es difícil conseguir armas en Remington. Tendría que ser un policía o un narcotraficante de primera. En teoría, si debo mantenerme oculto. El Señor Reginald había aumentado la seguridad de La Jaula estos últimos días para mis peleas. Y los peleadores eran aficionados. Sin embargo... no soy el único gran peleador de Remington. Así que no es posible que media ciudad este en mi contra.

-Solo digo que... es peligroso y que mejor te quedas en casa. A todo esto ¿Para qué entrenas? Quien sabe cuánto tiempo estarás sin pelear.

-El Karate no es solo mi estilo de pelea. Es mi vida. Y nadie dijo que sería fácil vivir en el submundo y tratar de exterminarlo.

-Oye... deberíamos formar nuestra propia pandilla. Así tendríamos más fuerza para combatir a aquellos que quieran hacerte daño.

-No, la violencia no resuelve nada. No practico Artes Marciales para pelear, sino para defender, crecer y mejorar. Sin embargo, hay tantas personas como los Dragones de Chinatown que dominan las Artes Marciales para dañar que no puedo evitar querer vencerlos y eliminar a todos aquellos que practican Artes Marciales por razones equivocadas.



Victor Tablero

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En el texto hay: artesmarciales, acción , peleas

Editado: 02.12.2018

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