El Hijo del Cielo y el Hijo de la Luna

Capítulo 10

El momento más anhleado de toda mi vida no fue exactamente cómo creí que sería. Ninguno de los dos ha dicho una sola palabra desde que nos marchamos. Gracias a mi dulce y amorosa madre. 

Muy bien, ¿qué hago ahora? ¿Hablar? Eso sería lo más lógico pero ninguno tiene los ánimos para hacerlo. Este silencio es realmente incómodo.

Lo único que podía hacer era sumergirme dentro de mis pensamientos y mirar por la ventana desde el asiento del copiloto. La próxima vez me iré rápido antes de que mamá haga una de las suyas de nuevo. 

Aún no olvido mi hipótesis de que la Señora Parker está detras de...creo que debería dejar de pensar en esa mujer. No quiero ser convertido en sapo.

Cuando menos pensé, ya estabamos en una casa, podía escuchar algunas risas desde afuera. Debían ser los amigos de Brett. Antes de bajar, escuché por fin su voz:

—¿Puedo preguntar algo? Si no te molesta, claro.

Asentí.

—¿Te gusto?

Qué directo...¡por supuesto que me gustas, desde que te vi por primera vez siento que estamos destinados a estar juntos para siempre! Dios, Raiden, cálmate. No vayas a decir alguna tonería. Pero, ¿qué digo? ¿Qué digo? ¡Usa la maldita cabeza!

—¿Raiden?

Al oírlo regresé parcialmente de mi pequeño debate mental. Tengo que decir algo no estúpido.

—¿Qué dijiste? Perdón, no estaba escuchando—dije apenado.

—¿Te gusto?

—Yo, bueno tú...

Sentí mis mejillas ruborizarse, ¿quién demonios hace esa clase de pregunta tan directa? ¿Es necesario responder? ¿No hay opción multiple? Todo esto es culpa de la Señora Parker y su diabólica hija.

Vamos, Raiden Montoya, no exageres, no preguntó si eres virgen. Tranquilo.

—Bueno, yo...lo que quiero decir es que...eres un chico realmente apuesto. Pero no es que yo me fije en el físico. Después de todo, también eres una buena persona, como cuando me auxiliaste en el incidente de la clase de Educación Física, y...

—Entonces eso significa que te gusto—concluyó.

Iba a decir algo más, pero fui interrumpido por uno de sus amigos, quien salió de la casa con un vaso de plástico en una mano. Suspiré aliviado. Al menos alguien llegó de la manera oportuna en esta noche.

Salimos del auto, ingresando a la casa. Habían muchos chicos y chicas que no conocía, pero sí los he visto en la escuela. Pasé la mirada hacia ellos, sonriendo amigable hasta que me congelé en donde estaba parado. 

En el sofá, donde estaba la mayoría de los presentes vi al chico de las visiones que he tenido últimamente. No cabe duda, es él. Se ve tan alegre, sonriente, despreocupado...no tiene idea de lo que va a sucederle. Si esta aquí es porque esas imágenes son una señal de que morirá. 

El problema es...¿cuando? Hay que advertirle, no dejaré que eso pase si puedo evitarlo de alguna u otra forma. 

Supongo que llegó la hora de convertirse en héroe, al menos intentarlo.



Samarhed

Editado: 07.01.2020

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