El Hijo del Cielo y el Hijo de la Luna

Capítulo 14

Entré a casa, cerré la puerta, apoyándome sobre esta. Aquel beso me había adonanado, con la mente y el corazón en otra dimensión, Brett hace magia con sus labios, todavía siento el cosquilleo en todo mi cuerpo, es una sensación que me gustaría repetir, pero a otro nivel. Aunque tenga que esperar a que ocurra.

Oh, Brett...espero tocar tu boca otra vez. Pensé mientras una sonrisa de bobo se dibujaba en mi rostro.

Mucho romanticismo por hoy, ¿olvidas que hay algo que hacer? Recordó mi conciencia.

Subí a mi habitación y me puse la pijama, aún no iba a dormir, tenía que hacer una cosa que nunca había hecho en mi vida, algo que en las películas de terror suelen ir terriblemente mal.

Jugar a la ouija.

Ya que no tenía una la improvisé, en un papel de mi cuaderno escribí las letras del alfabeto, números del uno al diez, un "sí" y un "no", en una película dicen que no se debe jugar solo, no creía eso, a veces las películas cambian muchas cosas. Mamá estaba dormida, afortunadamente ella tiene el sueño muy pesado, no podría notar ni un terremoto. 

Mi intención era contactarme con Cody, hablar con él sobre qué es lo que quiere especificamente que haga, leí que a las tres de la madrugada el velo entre este mundo y el de los espíritus pero no quería esperar tanto tiempo, mi intención es ir directo al grano.  

Usando una moneda de cinco centavos como planchette comenzé con el "juego". No entiendo porqué le dicen así, es obvio que es un ritual de espiritismo con resultados no muy positivos en las personas. 

—¿Hay algún espíritu en este momento que desee comunicarse conmigo?—pregunté.

—¿Qué demonios estás haciendo?—preguntó John, el fantasma amargado. No era precisamente el espíritu que quería presente.

—¿No es obvio? Intento comunicarme con un muerto, agradecería que no te involucres. 

—¿No ves películas de terror? Jugar con esta cosa y solo es una pésima idea, ¿qué es lo que pasa por tu mente, niñito?—reprendió enfurecido, pero su mirada expresaba preocupación, como si estuviera a punto de abrir una caja de Pandora.

—Relájate, sólo quiero hablar con un chico que se suicidó y soy el único que puede ayudarlo.

—¿Por qué simplemente no vas al lugar donde murió? 

—Se cortó las venas en la escuela, obviamente está cerrada a estas horas y creo que estaría en problemas si intento entrar. 

—Entonces búscalo mañana. Los fantasmas no aparecen exclusivamente de noche, para tu información.

—¿Podrías dejarme solo? Necesito entrar en contacto con otro espíritu, así que no respondas la llamada que no es para ti. Gracias—sonreí con sarcasmo.

—Bien, como quieras. Pero no digas que no te lo advertí.

Desapareció, coloqué mi dedo indice en la moneda, repetí la pregunta, nada sucedió.  Supuse que necesitaba una tabla ouija de verdad, lástima que las tiendas de este pueblo cierran temprano, por lo que no tengo de otra.

—Cody Shaw...¿estás ahí? 

Otra vez, nada, silencio. Ni siquiera John volvió a manifestarse, creo que se ofendió demasiado, no lo dije en serio, él me agrada un poco, hace un rato parecía un padre preocupado por las tonterías que cometería su hijo. A veces me pregunto cómo sería tener un papá, amo a mi madre pero cuando veo alguien compartir con sus dos padres siento envidia. 

¿Qué tal si mi papá murió y mamá no lo sabe? No, Raiden concéntrate, no es hora de sentimentalismos personales, hay un alma en pena necesitada.

—Cody Shaw, si estás en esta habitación, dame una señal...

La moneda comenzó a moverse de izquierda a derecha, fruncí el ceño confundido. Entonces, enloqueció, se comportó de forma errática, fuera de control, me levanté de la cama en un salto, asustado ante lo que estaba presenciando, la luz del cuarto parpadeó por unos segundos, tragué saliva, un intenso aroma a quemado combinado con otro a carne podrida invadió la alcoba, cubrí mi nariz con la mano, tenía ganas de vomitar, era insoportable.

El planchette casero se desplazó hacia las letras "A", "G", "R", "A", "M", "O", "N".



Samarhed

Editado: 07.01.2020

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