El intercambio (inmigración espacial)

El despertar de la selva

El alba aun no despuntaba cuando un grupo de jóvenes atléticos comenzaron arribar a orillas del mar chino en la bahía de Hangzhou; la mirada de una luna plateada los seguía desde lejos iluminado sus pasos mientras cada uno se iban acomodando en filas ordenadas delante de una enorme pantalla holográfica comenzó a encenderse estirando tomando una forma circular.

A un costado, un grupo de oficiales y algunos diplomáticos observaban el paso de los concursantes y cuando vieron que estaban preparados un hombre uniformado se posicionó frente a la multitud para darles la bienvenida. La pantalla dejo al descubierto la identidad del presentador, era el comandante Huang, un militar chino pero a la vez un gran explorador del espacio, se sabía que en su juventud había sido uno de los pioneros en habitar Marte cuando el campo magnético creado por la NASA había hecho más habitable al planeta. Partiendo de allí la fama de su carrera de astronauta aumentó drásticamente cuando se embarcó en la misión hacia Titan, donde se estableció una base con el objetivo de re abastecer a la tierra de los minerales y metales que escaseaban. Una década después, se supo que los esfuerzos dieron su fruto cuando la nave Aspa regresó con un cargamento que sorpresivamente incluía minerales totalmente nuevos que prometían revolucionar la tecnología.

Cuando Huang paseó sus ojos negros y vivaces con lentitud, deteniéndose por algunos segundos en frente de cada voluntario, la llama de la ansiedad y expectativa se fue intensificando en los corazones de los jóvenes hasta crear en algunos casos una sensación de euforia, mientras que en otros, se generó una especie de nerviosismo. En cualquier caso, esta breve prueba de mutismo se vio reflejada en los rostros del público, y de alguna forma le dio al orador un panorama del tipo de audiencia que oiría su discurso.

─Como muchos y saben, soy el comandante Huang─ se presentó con una sonrisa glacial; los que no entendían el idioma buscaron la traducción en las pantallas de sus antebrazos de cada espectador.

─ Me han pedido dar el discurso de bienvenida ─prosiguió mientras se paseaba de un lado a otro a grandes zancadas─ y siendo que esta competencia es de gran importancia para la selección del equipo que viajará al planeta Kepler 9i, me siento muy honrado de estar hoy aquí con ustedes. Es emocionante ver a tantos jóvenes valientes que estén dispuestos a luchar por la recuperación del bienestar de nuestro apreciado planeta. Como muchos saben, soy un hombre de guerra, también he sido astronauta, y como es de publico conocimiento, he participado de la misión K9i, lea cual fu una experiencia maravillosa. -Hizo una breve pausa mientras fijaba sus ojos en el horizonte -. Los que han pisado ese mundo conmigo, saben que no miento cuando digo que es un lugar hermoso y pacífico. Sus criaturas son benévolas, aunque nos cueste creerlo, pero lamentablemente, y como en muchas otras ocasiones, la experimentación con lo desconocido trae sus consecuencias. Con esto quiero decirles que no deben ir con temor, sino con valor y trabajar en equipo con eficiencia, como deberán hacerlo hoey. Sean valientes, pero no individualistas, recuerden que nadie es perfecto y siempre necesitamos del otro. No buscamos estrellas aisladas, sino galaxias que brillen en armonía y co-dependencia. Es lo que nuestro planeta necesita.

Huang se quedó meditativo mientras los aplausos y vitoreo inyectaban en los corazones vibras de entusiasmo. Cuando las palmas fueron cediendo, Huang prosiguió.

–Le he de ser sinceros compañeros, las pruebas a las que se someterán hoy no son un juego como muchos se imaginan, más que un espectáculo al mundo será como si estuvieran bajo la lupa de un psiquiatra que analizará cada acción que hagan, cada palabra dicha, cada gesto y cada decisión que tomen, todo será evaluado, analizado, desmenuzado, como si fueran ratas de laboratorio usadas para un experimento, y no cualquier experimento, este es uno que salvará al mundo entero, de modo que ya no son competidores, sois ratas, y si sus cuerpos sobreviven seréis guerreros, samurráis preparados tanto para combatir como para triunfar.

Nuevamente, unos aplausos acalorados ahogaron las palabras del gran orador dejando de manifiesto que todos agradecían el apoyo de aquella gran eminencia. No obstante solo unos pocos oyentes se sintieron algo inquietos ante sus últimas palabras. Si bien era sabido que serían evaluados en todos los aspectos, la palabra “ratas de laboratorio” tenía una vaga connotación negativa que sugería que le esperaba algo más que una simple prueba física. Entre las pocas mentes que se movilizaron por aquella extraña revelación se hallaba Ian, quizá porque desde el momento en el que fue elegido para ocupar un lugar en la competencia sabia, por lógica, que estaba siendo observado. ¿Pero sería el único? O ¿habría acaso alguna otra rata para estudiar? Esta inquietud le recorrió el cuerpo dándole un ligero cosquilleo en el estómago, por un lado si había alguien, aunque sea uno como él no se sentiría tan solo, pero por otro lado le daba un poco de temor.

En este punto se manifestó en la pantalla la zona selvática montañosa de la isla Taiwán. El señor Huang dejo el escenario con un breve saludo y lo remplazó una voz presentadora que provenía de la computadora.



Lihuen

Editado: 08.08.2018

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