El Juego #01 (el Juego) [muestra]

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CATALINA

En mis sueños se presentan cosas extrañas siempre.

Pero la que soñé fue la más extraña de todas.

Me encontraba en el instituto, todos formábamos una fila para entrar a las aulas correspondientes; cuando de la nada llegaba alguien similar al sujeto del parque y comenzaba a hablar, pero lo que decía no lo podía escuchar.

Yo estaba fingiendo…

Después de eso, lo único que recuerdo es que desperté, estaba en mi habitación. Cinthia ya no estaba en su cama, estaba en el colegio. Yo no recordaba todos los detalles del sueño, estaba cubierta de sudor y con la respiración acelerada – sea lo que sea que pasó en ese sueño – me afectó mucho.

Retiré la cobija de mi cuerpo, mis músculos quejándose por el movimiento.

Había dormido pésimo.

Mire la hora en el reloj de la mesita de noche, sorprendida de encontrar mi teléfono de nuevo junto a mi cama.

Por lo que se ve, el castigo había terminado.

Tomo el aparato con cautela, todavía desperezándome del sueño, me levanté y fui por ropa al armario.

Tenía notificaciones de las redes sociales, Mark me había enviado unas cuantas imágenes preguntando como responder la tarea que nos dejaron, Karina me escribió para recordarme que hoy comenzábamos el instituto; y un número desconocido me había escrito con una advertencia.

Desconocido: Cuidado. Los ataques pueden venir de donde menos te lo esperes. 8:00am

Catalina: ¿Quién eres? 8:10am

Desconocido: Mi deber era advertirte. 8:10am

Catalina: Mi padre es policía, no estoy jugando ¿De qué me estás advirtiendo? 8:11am

Desconocido: Tu padre no hará nada, no puede detenerlo. 8:11am

Catalina: ¿Qué va a pasar? 8:12am

Catalina: No te vayas. 8:20am

Catalina: Dime lo que va a pasar ¡¿Qué está sucediendo?! 8:25am

Catalina: ¿Conoces a la sombra? 8:28am

Catalina: ¿Hola? 8:29am

– ¡Carajo!

Arrojo el celular a la cama con un gruñido resignado, tomo un poco de cabello en mis manos y respiro lo más calmada posible.

Estoy sola en la casa. Mis padres están trabajando, Cinthia estudia. No tengo a nadie cerca para preguntarle sobre esto. Debo pensar y resolver sobre esta situación por mí misma.

¿Qué debo hacer?

¿Por qué me están advirtiendo?

Entro al armario rápidamente, tomando la ropa del instituto.

Por el momento haré como si nada hubiera pasado, como si ese mensaje nunca me hubiese llegado y yo no soñé nada extraño.

Sí, eso era lo mejor.

Necesitaba desconectar.

Ir al instituto y respirar en otro ambiente, socializar.

Tanto encierro me está volviendo loca.

Tomo la mochila del sillón de la habitación y cuando estoy a punto de salir me detuve.

Mi vecino estaba afuera de nuevo, pero no estaba sólo, hablaba con otro chico. Alguien de cabello rubio, vestido completamente de negro.

Lo vi intercambiar un par de palabras más con el otro chico, se despidieron, el rubio caminó hacia el norte, adentrándose a la urbanización y mi vecino se quedó allí.

Mirándome.

¿Por qué mira tanto a la casa? ¿Acaso conoce a mis padres?

Hice el mismo gesto que él hizo la última vez que nos vimos y sonrió.

¡Mátenme! Esa fue la sonrisa más hermosa de todo el mundo.

Vi como respondía a mi gesto, pero luego entró de nuevo a su casa. Sin dejarme verlo de nuevo.

Sin tener la oportunidad de correr y preguntarle la razón de sus miradas rápidas a mi propiedad. Era tan extraño.

“Es el día”.

Di un respingo asustada mientras bajaba las escaleras.

Esa voz de nuevo…

Ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo escuché en mi mente ¿Por qué estaba diciéndome eso ahora? ¿También vino a advertirme de un problema que desconozco?

Despejé mi mente en un movimiento de cabeza y salí de la casa.

Cuando el aire frio me golpeó en el rostro me volví a sentir viva, me sentía como la persona que era: Una chica de dieciséis años que estaba recibiendo un poco de su antigua libertad.

La misma sensación que siento cuando los días de castigo terminan y vuelvo al instituto. Es algo fascinante.

Mire la casa de mi vecino con curiosidad, sosteniendo la mochila al hombro, sintiendo una mirada azulada sobre mi cuerpo. Deje salir el aire en un suspiro, viendo como lo sentía cálido contra mi piel cuando el viento lo traía de regreso y me giré.

 

Era hora de regresar al instituto.

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Estaba en la entrada del instituto, admirando la construcción frente a mí; todavía siento esa extraña sensación de la mañana.

Hoy era un día normal de instituto, todos regresamos, hablamos de las vacaciones y comenzamos a copiar todo lo que dicen los profesores, pero no sé.

Algo me dice que hoy las cosas serán muy diferentes en Crossfire High School.

– Despierta. – dice un chico sumamente familiar mientras alborota mi cabello al entrar al instituto.

– Yo también te extrañé, Mark. – digo riendo.

El chico corrió junto a otros amigos, bromeando y riendo. Dándole normalidad a este instituto tan estricto y extravagante en el que estudiamos.

Un lugar con cuatro edificios de aulas colocados en un sector del campus, una cancha de futbol americano al costado izquierdo, la cafetería en el centro, y las demás canchas junto al resto de los espacios deportivos. El edificio principal es el que tiene el acceso al instituto, allí están los directores, salones de profesores y coordinadores, un pasillo sumamente largo los conecta a los edificios de aulas y por eso es que a veces me siento más una estudiante universitaria que una chica de secundaria.



Laczuly0711

Editado: 20.03.2021

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