El Juego #02 (el Templo)

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Galhet

Estaba de pie, frente al cristal de la habitación de ella y aún no podía creerlo del todo. Sigo regresando a ese instante donde la vi vulnerable y fuerte a la vez. Sigo sin poder creer todo lo que hizo, como se sacrificó junto a él para liberarnos ¿Por qué terminó aquí?

Ese día hace siete meses seguía repitiéndose en mi mente. La veía saliendo del bosque cubierta de sangre, con la espada maldita en su espalda, sus ojos brillando de un intenso rojo mientras me liberaba y luego, verla con él.

Sangre y oscuridad.

Están hechos el uno para el otro, y aun así, yo la amo.

Aun sabiendo que nunca seré correspondido, que los niños en su vientre son de él y nadie más, sigo con una mínima esperanza de estar con ella. De ser correspondido por su amor.

– Iván dice que en cualquier momento pueden nacer. – dice Krisha, deteniéndose a mí lado. Mira a la mujer en la habitación y suspira. – Ya no sé cómo proceder ahora, Hector.

– Fernanbeth va a explicarnos todo al nacer los hijos de él. – digo. – Supongo que debemos esperar.

Esperar.

Lo que siempre he hecho desde que el juego comenzó.

Esperar a que Cydiler me salvara cuando fui capturado por Fodge. Esperar a que ella diera la señal para terminar el juego. Esperar a ser correspondido por ella.

¿Acaso no conozco otra cosa que no sea esperar? Me siento con un chico patético que no tiene claro lo que quiere o siente ¿Desde cuándo me volví tan dependiente de ella?

– ¿Cuándo vas a terminar el juego, Cyd? – pregunté mientras entrenábamos en la cabina de los elementos.

Ella tenía el cabello atado en una coleta alta, sus ojos marrones se veían exhaustos, un ligero rubor teñía sus mejillas y cuello. Hace mucho terminaron de entrenar los Squadrys, pero ella estaba indispuesta y su entrenamiento se adaptó al de los Anirak. Por eso he podido hablar con ella ahora. Últimamente no nos hemos visto mucho; ella está con su novio y nosotros en lo nuestro.

– Todavía no estoy lista, Galhet. – responde con una mueca al levantarse de los estiramientos que estaba haciendo. – El creador… – mueve la cabeza con media sonrisa y me mira. – Sigo siendo débil.

Y ese era el problema. Yo no la veía débil en lo absoluto.

El tiempo de respuesta de Cydiler era el más rápido al nuestro, se curaba con agua, aire, de la manera tradicional, o mezclaba todas las formas y seguía en pie. Incluso su transportación era precisa y sigilosa. Yo pude pelear con ella cuando el juego comenzó, ambos éramos inexpertos, pero ella…

– ¡Hijo de perra! – Gritó Bran del otro lado del cuartel.

Ella era como él.

Fitz y Bran estaban entrenando del otro lado del cuartel. Nada de elementos, cabinas o armas. Ellos estaban entrenando con manos limpias en medio de todos los integrantes de su grupo. Fitz con una amplia sonrisa cubierta de sangre por algún golpe de Bran, sin camisa, mostrando las diferentes cicatrices de las heridas más profundas que tenía. El sujeto estaba en un estado aceptable, tenía buen cuerpo por el entrenamiento, pero yo todavía sigo preguntándome qué vio Cydiler en él. Ella no es de las que se fijan en eso.

– Esto me lo voy a cobrar, imbécil. – gruñó Bran señalando su rostro goteando sangre por el golpe de Fitz.

El cabello rubio del hombre estaba alborotado sobre su frente, tampoco tenía camisa. También estaba tonificado, pero él tenía algo que Fitz no. Un tatuaje de un símbolo extraño en el pectoral derecho ¿Qué significa?

Fitz dio el siguiente golpe. El rostro de Bran retrocedió un par de pasos por el impacto y, cuando intentó responder, una patada de Fitz lo envió al piso. La velocidad de él era sobrehumana, muy similar a la de Cydiler.

– ¿Por qué no le dices a Fitz que termine el juego? Ustedes tienen técnicas similares. – Pregunté a Cydiler.

De pronto, el agua que estaba manteniendo en el aire, se cayó al suelo cubriéndola por completo. La miré confundido por su falta de concentración, y fue cuando noté su mirada cubierta de terror. Sus manos temblaban y tenía los ojos cristalinos intentando buscar las palabras para justificarse.

– ¿Qué sucede?

– Yo… No puedo. – jadea ella, apretando sus manos en puños.

Abre la boca para decir algo más, cuando de pronto, la cubre y corre por todo el cuartel hasta su habitación. A los segundos Fitz, pasó corriendo por mi lado para alcanzarla; tenía una mirada preocupada y no le importó estar sin camisa o que todos lo vieran de forma extrañada.

Sólo le importaba Cydiler.

En ese momento debí notarlo cuando hablé con ella. Desde ese instante debí notar que estaba embarazada, y por sobre todo, que la persona de la que estaba enamorada era el guardián de nuestro juego. El terror en su mirada me había dado las respuestas que necesitaba; pero no supe interpretarla en lo absoluto. Como muchas cosas más que no supe ver en su momento.

– ¿Cydiler te importa, Galhet? – Pregunta Krisha, observando a su mejor amiga con melancolía.

La máquina que monitoreaba a Cydiler del otro lado del cristal estaba estable, los pitidos eran lentos y pausados. Se veía como si estuviera dormida y no en coma. Su cabello castaño seguía brillando esparcido por toda la almohada, la cánula de oxigeno la ayudaba a respirar; y las vías en sus brazos la ayudaban a nutrirse con sueros y sangre. En el estado que estaba actualmente todo podía suceder, ella se encontraba entre la vida y la muerte, y el bulto pronunciado en su vientre era una bomba de tiempo a punto de explotar y cambiarlo todo.

Esos niños lo cambiaran todo.

– Claro que me importa, como a todos ¿Por qué lo preguntas? – Respondo la pregunta de Krisha, frunciendo el ceño.



Laczuly0711

Editado: 27.02.2021

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