El Juego #02 (el Templo)

Segunda Parte: Confianza

12

Cinthia

– ¡Carajo! – me cubro del fuego cruzado detrás de un muro de tierra que levantó uno de mis compañeros y aprieto la herida en mi brazo con una mueca. – Ese hijo de puta me las va a pagar. – gruño mientras la curo con mi habilidad Squadrys.

– Te dije que no te confiaras. – dice él ocultando su risa. – Pero nunca haces caso.

– ¡Cállate, Rash!

Las fuerzas enemigas comenzaron a moverse hace dos meses, arrinconaron primero un edificio en la base central del territorio Eitak y lo incendiaron por completo, para luego bombardear el cuartel y transportarse a los territorios Dimitrows.

Querían debilitarnos más que antes y no podía entender cuál era su motivo. Ya llevábamos cinco años de paz ¿Qué los interesó en el territorio del creador de sombras del juego de mi hermana? Así Rash me diga que no sabe, yo sospecho que es una mentira. Ese hombre era táctico, no creo que se haya dejado acorralar sin saber lo que ocurriría a continuación. Mucho más sabiendo que su familia estaría indefensa luego de su muerte.

– Llorona. – se burla Rash con media sonrisa.

Me levanto de mi puesto con una mueca en el rostro al terminar de curar mi herida y lo miro.

Tenía el cabello plata-castaño alborotado y algunas motas de sangre decoraban su rostro, no podía negarlo, él imbécil era atractivo, pero el encanto se termina luego que lo hayas escuchado burlarse de ti cuando algo te ocurre.

Es un niño encerrado en el cuerpo de un hombre.

Limpio la sangre que escurre de mis labios por el golpe de ese idiota Strowmen que me atacó y rodeo mis manos con ráfagas de aire para tener una segunda defensa en caso de algún ataque sorpresa de nuevo.

Rash me mira satisfecho, y juraría que se hubiese burlado de no ser porque su superior apareció detrás de él y le ordenó algo a través de su mente.

– ¿Estás segura? – Pregunta Rash sorprendido. – Ellos pueden localizarte si lo haces.

– Sólo hazlo. – Responde Cydiler con una mueca.

La esposa del guardián Eitak se elevó en el cielo con las sombras rodeándola sobre nosotros, sus ojos de un color negro completamente, sin un ápice de blanco en ellos. Venas violáceas rodearon sus brazos cuando los levantó y una onda expansiva de poder nos golpeó un momento, provocando un jadeo en mi pecho. El poder de su vínculo Otcapergnas era inigualable, incluso Rash me decía muchas veces que no podría hacerle frente si peleara enserio.

Francis Tetzaco era la destrucción oculta en las sombras, pero mi hermana era la muerte encarnada en su estado puro Stanfers.

¿Qué tanto poder tendrá oculto?

Rash golpeó un puño sobre otro con media sonrisa, llamando mi atención a sus manos, a lo que me alejé cubriendo mi rostro con mis antebrazos.

Todo en sus brazos tenía rayos rodeándolos como si fueran una segunda piel, sus ojos eran color oro brillante y una venas incandescentes rodeaban los mismos, de la misma forma que mi hermana, pero estos tenían claridad. No se veía tan monstruoso como la mujer sobre nosotros.

– Señora Tetzaco, has los honores. – murmura Rash con media sonrisa saliendo del muro de tierra que nos protegía de los constantes ataques del enemigo.

La nueva protectora de sombras nos miró, las venas en su cuello también eran negras y el aura que la rodeaba había comenzado a mostrarse oscura; levantó una mano cubierta de un halo de oscuridad y sangre.

Uno a uno, todos los miembros de su ejército fue elevándose del suelo. Cubriéndonos con una capa protectora de viento.

Jadee aterrada al ser elevada del suelo junto a los demás y miré al suelo con desesperación.

Solo quedaban Rash y Erick en el suelo ¿Qué iban a hacer?

– Fernanbeth. – murmura ella con voz ronca.

Su cuñada se colocó junto a ella rodeada de una armadura de oscuridad similar a la suya y asintió. Cydiler se dejó caer de regreso al suelo y Fernanbeth nos mantuvo en el aire mientras el infierno se desataba bajo nuestros pies.

Erick golpeó el suelo con un gruñido surgiendo de su garganta y el mismo se comenzó a agrietar rápidamente desestabilizando al ejército enemigo vestido de blanco que nos estaban venciendo hace unos instantes. Luego Cydiler realizó el mismo procedimiento que Erick y las sombras ataron a cada uno de los sujetos en el suelo. Viéndose como una red tejida de oscuridad. Al mismo tiempo que la sangre abandonaba sus cuerpos por completo.

Los sujetos comenzaron a gritar cubiertos de pánico intentando retirar las sombras con fuego, agua, incluso aire. Pero nada tenía efecto en ellas, solo podían esperar la muerte por parte de los tres sujetos en el suelo.

– Rash. – escucho la voz de ella en medio de todo el barullo.

Fue allí cuando la electricidad tomó el control en todo el lugar.

Rash hizo lo mismo que sus compañeros, los rayos de sus manos pasaron en un movimiento por la red de oscuridad que tejió mi hermana en el suelo y uno a uno los sujetos comenzaron a ser electrocutados por ellos. Gritaron, jadearon y suplicaron para que se detuviera; más él nunca lo hizo.

Cuando nosotros regresamos al suelo junto a Fernanbeth, lo único que se olía en el ambiente eran los cuerpos calcinados de esas personas y un asqueroso hedor a sangre proveniente de ellos. Sangre que escurría de sus fosas nasales y orejas debido a la descarga eléctrica.

Era aterrador.

Tuve que tragar con dificultad más de dos veces para evitar vomitar, y ya eso era decir mucho. Algunos incluso habían expulsado hasta su bilis de tanto vomitar en el suelo.

– Todos eran súbditos de ella. – Le informa Fernanbeth a Cydiler.

Ya no se veía como un demonio de las sombras, pero igual podía sentir lo impotente de su presencia y eso era lo que me congelaba en mi puesto. Esos ojos rojos y la piel pálida que la caracterizaba escondían mucho más de lo que muchos podrían imaginar.



Laczuly0711

Editado: 27.02.2021

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