El Juego #02 (el Templo)

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CYDILER

Estábamos esperando la llegada de algún representante del templo, incluso de Fernanbeth, cuando el sol estaba en su punto más alto en la llanura.

Todos estábamos ansiosos por lo que estaba a punto de pasar y mi mal presentimiento de hace unas horas no paraba de aumentar con cada minuto que pasaba. No debía ser normal toda esta demora, algo estaba pasando en ese lugar.

Algo planeaban.

– Cyd…

Las palabras de Galhet se las llevó el viento, nunca pude escucharlas luego de la llegada de la mujer baja y de cabello castaño frente a nosotros. Sus escrutadores ojos marrones nos miran con despectiva mientras nombra uno a uno a los integrantes del grupo representativo del territorio Eitak y de inmediato el ambiente de pesadez lo tiñó todo a su paso.

Era parecida a Amateur en el físico.

Nuestras respiraciones se volvieron pesadas y pude sentir como, lentamente, comenzaba a desfallecer mis fuerzas con la sola presencia de esa mujer. Era demasiado antigua para nosotros. Demasiado… asfixiante.

– Muy bien. – dice luego de tachar los nombres en un pergamino que sostenía con sus manos enguantadas de blanco, nos mira con el ceño fruncido. – Mi nombre es Placida. Estoy aquí en representación del templo para guiarlos hasta las tierras sagradas por medio de la transportación ¿Alguno aquí no tiene esa habilidad?

Solo cuatro de nosotros levantaron la mano.

La representante del templo hizo una mueca.

– Ya con eso, comenzamos mal. Únanse a una persona que sí la posea. – dice con desgana.

Hicimos exactamente lo que dijo y luego tomó la mano de Scarlett con el ceño fruncido. Ordenándonos hacer lo mismo con los demás.

Sostuve mi mano junto a la de Galhet y Krisha junto a mí, los mire sobre mi hombro no muy convencida y ellos lucían casi igual. Ninguno estaba cómodo con esta situación.

 

– Hora de irnos. – dice Placida en voz alta. Para luego, sin ningún esfuerzo, aparecer con nosotros en una cámara sellada del templo.

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El primer sonido que escuché en esa oscura habitación fue el clic ocasionado por algún extraño interruptor, luego dejé de sentir la presencia de Placida y el ambiente comenzó a oler a gas por todas partes, casi al punto de asfixiarnos.

– No enciendan fuego. – advierto a todos mientras tanteo a ciegas por el lugar ¿Acaso las paredes no existen o qué? – Hian, y todos aquellos que controlen el elemento aire, comiencen a purificar todo.

– ¿Quién te nombró la jefa del grupo, monstruo? – pregunta Scarlett desde algún lugar, molesta.

Siempre siendo un grano en el culo. Pienso. Toco una superficie lisa, aparentemente segura y presiono en ese lugar todo lo que mi cuerpo puede para apartar ese bloque de acero y plata ¿Por qué nos encerraron en un lugar como este? Parece un horno.

Siento a algunos de mis compañeros murmurar a mis espaldas, pero no le doy importancia mientras continuo tanteando toda la superficie en busca de alguna salida. Por lo menos me obedecieron con lo del oxígeno y nos salvaron de una muerte por asfixia. Dejaron de ser unos idiotas conmigo y comenzaron a ayudarme, después de todo, sus estúpidas vidas también están en riesgo.

Encuentro un interruptor de dudosa procedencia en uno de los laterales de la caja, despliego algunas de mis habilidades para cubrir a mis compañeros de batalla – por más que me odien no puedo dejarlos morir y quedarme sola, algunos tienen familia –, veo la forma de accionar el pequeño botón circular y lo giro a la izquierda, encendiendo una luz ultravioleta en todo el lugar, donde todos nos sorprendemos un poco y tomamos un arma fácil de manipular de nuestras cosas.

Miré alrededor detallando la cámara en donde nos encontrábamos, no más grande que un salón de clases común, sin ventanas o puertas, simplemente las lisas paredes oscuras que nos hacen compañía en el amplio lugar. Krisha está en la espalda de Markler, Hian cubre a dos de las chicas inexpertas que les tocaba venir con nosotros, Scarlett me observa con desconfianza y Galhet está mirándome sorprendido con lo poco que logra ver debido a la opacidad de la luz.

Desplegué la espada en mi espalda y la blandí en dirección a las paredes, esperando algún movimiento por parte del enemigo. Amateur era impredecible, llegados a este punto.

– Respondan con la verdad. – ordena una voz mecánica, resonando en toda la habitación. – Si no lo hacen sufran las consecuencias.

– No comprometan la seguridad de alguno – digo, acercándome a ellos, mirando a todos lados con el ceño fruncido. – Esta desgraciada lo usará a su favor.

– Silencio, Cydiler. – habla de nuevo esa voz.

Y de la nada, un agujero se abrió de forma calculada bajo mi pie derecho, mi pierna perdió el equilibrio sin poder evitarlo, y lo siguiente que escuché fue el grito de dolor que contuve luego que el hueso se rompiera y rasgase mi ropa, haciéndome caer al suelo con la sangre manchando mi pantalón.

¿Qué es lo que más dolió? Que ninguno de mis amigos vino a ayudarme cuando me arrastré fuera de esa trampa mortal con mis quejidos bajos de dolor. Eso ardía en mi pecho en esa herida reciente que descubrí con Menma, el saber sobre su falta de empatía por mí me estaba matando porque yo ya no me sentía en casa junto a la que consideré durante tantos años mi pequeña familia. Incluso mi primo había herido de gravedad a mi pobre corazón al no acercarse siquiera a comprobar que estaba bien.

– ¿Confían en Cydiler?

Amateur quería destruirme psicológicamente primero antes de acabar conmigo, todo este maldito juego en la habitación lo demostraba, ella buscaba quebrantar mi voluntad.

Un coro de “No” se escuchó de los labios de mis compañeros luego que calzara de nuevo el hueso en su sitio, lágrimas salieron de mis ojos manchando mis mejillas con sangre, pero no eran ocasionadas debido al dolor de la herida; era porque ellos dijeron la verdad. Ninguno sufrió alguna consecuencia tras esa respuesta.



Laczuly0711

Editado: 27.02.2021

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