El Juego #02 (el Templo)

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La Stanfers estaba caminando con paso aburrido a través de los campos exteriores del territorio fantasma. Sus manos en los bolsillos rasgados de sus pantalones carmesí, la mirada en el suelo con la coleta deshecha sobre su rostro cubierto de sangre.

La espada en su espalda también estaba cubierta de sangre y su olor estaba impregnando su presencia en ese momento, bajo la luz de la luna. La única sangre que venía de ella era la que reposaba en hileras finas en sus mejillas, la única prueba de lo mucho que la está matando este entorno.

– Freya. – murmuró sorprendido frente a ella.

La asesina se detuvo en su andar despreocupado, sin levantar la mirada. Dos gotas de sangre cayeron al suelo al deslizarse libremente de las puntas sangrientas en sus cabellos. El mismo rastro que ha dejado desde que regresó de las tierras naturales.

La sangre de toda la gente que tuvo que matar.

– Piedad. – pedía el anciano frente a ella.

Todo su alrededor cubierto de sangre, los cuerpos de su gente. Freya levantó la espada sin una pizca de piedad.

– Por favor, perdóname la vida. – imploró el sujeto.

La asesina enterró la espada en su cráneo en un movimiento, la sangre brotando instantáneamente de su herida. El cuerpo muerto del hombre explotó en una lluvia de sangre con un simple parpadeó de la mujer. Cubriéndola con sus restos.

– Memento Mori. – murmura con la voz ronca.

Las mismas palabras que la eternidad le susurró la noche anterior mientras hablaban de todas las muertes en el mundo. Solo dijo esas simples palabras con tristeza: Memento Mori. Recuerda que morirás.

Otra muerte para Amateur.

Otro asentamiento de guerra por parte del territorio natural adyacente a las tierras sagradas. Personas que estuvieron en el lugar equivocado, en el momento menos adecuado. Gente que murió bajo el filo de su espada, sujetos que ni siquiera merecían ese final.

Freya miró al Eitak con la mirada pérdida.

Fitz, si se sorprendió de la sangre, lo ocultó. Simplemente se acercó con paso casual hasta ella.

Ya había dado su informe a Amateur. Le mostró las bajas y entregó las cabezas que deseaba para los planes que tenía con las lanzas posadas frente al templo.

Ya había ganado un grano más de confianza. Entregando una gran parte de su alma con otro asesinato que ejecutaba para ella, como cada noche que la llamaba a esa oficina.

"La Asesina de Amateur"

Así la llamaban los naturales cuando veían la larga cabellera meciéndose en el viento con la espada en su mano. La fama que se ganó con sangre, sudor y lágrimas.

– ¿Tú...?

– Soy una asesina, Fitz. – murmura la mujer con voz ronca, interrumpiéndolo. – Debo seguir sus órdenes sin preguntar.

– ¿Habían niños? – pregunta con tristeza.

Freya recordó los gritos de los chicos en la plaza de esa ciudad cercana al asentamiento que atacó. El llanto de los bebés que perdieron a sus padres por la asesina que entró a sus casas y los mató. El niño recién nacido que le entregó degollado a Amateur, tal como se lo pidió...

Una nueva gota de sangre se deslizó por su rostro hasta el suelo.

– Es mi trabajo. – fue lo único que dijo.

Se giró, comenzando a caminar con paso perezoso cuando las manos del hombre la detuvieron. Cuando, por un momento sintió como se rompía con ese toque.

Intentó controlarse.

– ¿Qué quieres? – pregunta ella con voz ronca. Sin mirarlo.

Si lo hacía notaría la sangre en su rostro, su dolor.

– Hablar contigo. – responde en voz baja.

– Debo ducharme. – dice, soltando su mano de un tirón brusco.

– Te espero en la entrada del templo a media noche. – susurra él antes de desaparecer a su espalda.

Freya continuó su camino con un nudo en su estómago.

No paraba de recordar una y otra vez todas las muertes que arrebató. El gran cambio que había sufrido su mundo desde que entró a ese lugar. La forma tan simple como Amateur los está cegando para que nadie se revele. La verdad que oculta de su sadismo con los naturales.

– Alguien se divirtió, al parecer. – se burla Logan al verla entrar en la habitación Stanfers luego que se transportara allí con un suspiro cansado.

Los demás miembros de su grupo se alejaron con un movimiento lento retirando sus armas del alcance de la mujer. Buena decisión.

Freya entró directamente al baño de la habitación, cerró la puerta de un portazo a su espalda y apoyó su cuerpo contra la madera.

Amateur se adelantó a los planes de cualquier tropa. El día que ellos subieron al templo Amateur soltó a cuatro hordas de sus experimentos, los machos alados, junto a las tropas del ejército muerto del Este. Todas en los territorios de Cydiler y Fitz.

Acabó con las ciudades, los pueblos se redujeron a cenizas y los edificios a ruinas.

Ahora todos vivían en asentamientos improvisados en los territorios. Algunas ciudades en territorio Dimitrows sobrevivieron y allí está asentada la mayor parte de las fuerzas, pero nada puede ocultar la devastación que hay en todo el mundo. Todo por lo que ellos lucharon había terminado.

Amateur estaba ganando.

Arrojó sus armas junto a la bañera a su costado derecho. Abrió la llave caliente en toda su temperatura, el vapor llenaba el ambiente mientras se nublaba completamente de calor. La mujer comenzó a desvestirse con una mueca de asco, cada prenda siendo pulverizada en su mano al dejar su cuerpo. El olor a sangre impregnando todo el lugar.

¿Qué hubiera hecho Cydiler?

Cerró la llave con una mano, entrando a la tina hirviendo sin sentir el calor en lo absoluto y sumergió todo su cuerpo en el agua. Dejando de escuchar el exterior mientras estaba allí. Mientras se dejaba llevar por sus pensamientos, por esa pregunta.



Laczuly0711

Editado: 27.02.2021

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