El Juego #02 (el Templo)

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FREYA

Para el momento en que regresé al templo, la mayoría de mis compañeros Stanfers estaban despiertos, entrenando en el salón de los dioses junto a Katie.

Amateur estaba junto a Ashia y Uriel, los dioses del milenio pasado. Aquellos que nacieron junto al mundo nuevo que Annaroth deseaba.

La diosa del dolor, con sus ojos turquesas, el cabello cobrizo trenzado y el traje simple de batalla estaba con una mirada inescrutable junto al hombre de cabello rubio y ojos violetas; el dios de la guerra. Una de las pocas personas que he odiado tanto en toda mi existencia, lo veía y todavía podía recordar los gritos de dolor y suplicas de mi hijo mientras lo torturaba en ese maldito calabozo.

Me acerqué a Scarlett en busca de respuestas sobre esta abrupta reunión, más esta llegó junto a Lester, el guardián Hakimi que le dio tantas pesadillas a Fitz en el pasado. Él venía con otros sujetos del templo, con trajes de batalla similares a los de mi propio ejército. Pensaban camuflarnos en nuestras fuerzas ahora que todos están descuidados.

Busqué en la habitación un traje para mí, algunos de mis compañeros ya estaban recibiendo el suyo propio mientras el mío ni siquiera era entregado. Las heridas en mi espalda se curaron por completo hace unos minutos, y sí, seguía débil por la pérdida de sangre; pero podía morder en cualquier momento a un desgraciado hasta que mis energías estuvieran completas. Al fin y al cabo sus vidas no me importaban en lo absoluto.

– ¿Qué buscas, Freya? – pregunta Amateur con media sonrisa, mirándome.

– Respuestas ¿Qué está ocurriendo aquí? – dije con el ceño fruncido, mirando a todas las personas en la habitación. Logan me sonrió ampliamente mostrándome su traje de batalla. – No estaba enterada de este entrenamiento.

– ¿Dónde estabas? – pregunta de nuevo la vigilante, ignorando mis palabras por completo. – Cuando fui a despertarlos, no estabas allí.

– Quería caminar un poco. – respondí con indiferencia. – El aire fresco no le hace daño a nadie ¿o sí?

– Por supuesto que no.

De pronto, mi mejilla impactó en el suelo, la rodilla de alguien impactó en mi omoplato izquierdo – cerca de la cicatriz más notoria que tenía de los látigos –, alguien gruñó mi nombre; más el que lo hizo ya tenía un lugar seguro en mi lista para enviarlo al infierno.

Intenté zafar su agarre en mi cuerpo, busqué golpear, patear e incluso dar un golpe con mi cabeza.

– ¿Cuándo dejaremos de encontrarnos así, amada Freya? – murmura Uriel Hijo de Puta Dios de la Guerra, sosteniendo mi cuerpo con una mano, mientras su estúpido peso me mantenía en el suelo. Inmóvil. – Ya se nos está haciendo costumbre ¿No lo crees?

– Tienes dos malditos segundos para soltarme, Uriel. – gruñí furiosa, reuniendo las fuerzas necesarias en una de mis manos.

– Está rabiosa. – ronronea él, divertido. Pasa su nariz por mi mejilla. – Creo que necesitas un poco de acción por aquí. – dice mordiendo mi labio al mismo tiempo que tocaba mis pechos con una de sus manos.

Volví a golpearlo con mi codo donde, increíblemente logré que el desgraciado me soltara, se estaba riendo en mis narices por haber logrado golpearme sin que pudiera notarlo.

Me levanté del suelo gruñendo molesta mientras miraba a ese idiota y luego viré el rostro en busca de mis demás compañeros, pero no estaba ninguno.

Ya se habían ido.

– Vamos. – ordena Lester, arrojándome un traje táctico negro. Mí traje táctico de combate cuando peleaba con los demás fuera de estos muros. – Tenemos un ejército que atacar.

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– Nuestro objetivo es matar a Cyndi Tetzaco. – dice Lester en voz alta, caminando frente a nosotros con el ceño fruncido.

Estábamos en un campo desierto tras una montaña, lo suficientemente alejados del ejército de Amateur del otro lado de la montaña; así ninguno de los ejércitos escucharía nuestros planes. Nadie sabría sobre nuestra infiltración y no se esperarían un ataque de gran masa proveniente de un nuevo ejército de muertos acompañado de Stanfers.

Es posible que ya hayan hecho esto antes con las demás categorías, la razón por la que lograron capturar a Gail, como han escondido información para los demás integrantes de los jugadores de Fitz. Esta es la información más grande que Amateur me estaba entregando, esta es mi verdadera prueba de fuego para ganarme su confianza y seguir ayudando a mi ejército. No puedo flaquear ahora.

El miedo no es aceptable en terrenos pertenecientes a la mera muerte.

– Se rumorea que Cyndi nunca accedió al templo para su prueba. – explica Lester mostrando un holograma con el que fue mi antiguo rostro en esta vida. Scarlett gruñó con molestia a mi lado. – Ella fue la culpable de la liberación de Gail Tetzaco, el nuevo dios de la muerte

– Así que nuestra misión es hacerla sufrir. – interviene Uriel con una sonrisa maliciosa. – Haremos que ella desee estar muerta ahora.

 No podemos matarla. – habla una voz familiar a mi espalda. Inmediatamente todo mi cuerpo entró en tensión. – Nuestra misión es capturarla y llevarla al templo ¿entendido?

Catiler apareció en medio de nuestro pequeño ejército, su cabello iba corto, a la altura de su barbilla; sus ojos verdes reflejaban oscuridad y sus cuchillas expuestas se notaban maltrechas, con ralladuras y un poco manchadas.

La hija de los Lender estaba frente a mí en la versión oscura y retorcida en la que la convertí mientras fingía ser una chica más de su edad. Mientras fingía ser su hermana…

Sabía que infiltrarme en la vida de la hija de Heather iba a ser algo peligroso y muy insensible de mi parte, pero aun así lo hice para sobrevivir. No me importó lastimar a otros con tal de salvarme yo misma. Ahí es cuando puede notarse el egoísmo de las personas cuando quieren vivir.



Laczuly0711

Editado: 27.02.2021

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