El misterio de los Shellyn [en proceso]

Sinopsis

Velkam un pueblo congelado en el tiempo.

El autobús algo viejo y que parecía estar pasando por la carretera en peor estado del país comenzó a abrirse paso entre el bosque y la maleza. Sabía que Velkam era un pueblo sumamente apartado de la civilización, de hecho ya casi completábamos las cuatro horas aquí adentro.

Y no es como que estuviera muy emocionada con la idea de mudarme a la completa nada pero le había prometido que lo intentaría, solo lo hacía por ella.

Recordarla no me hacía mucho bien, su cabello negro como el mío, sus ojos de un azul pálido que había empeorado con los días dentro de aquel hospital, su rostro suave y hermoso que se había demacrado con cada examen y tratamiento experimental que no había funcionado. Pero de igual manera se había mantenido fuerte para mi, como si no le doliera cada respiro, cada músculo o cada sonrisa.

La persona más valiente que conocí jamás.

Perderla había sido como caer en una dimensión desconocida donde no encontraba una luz que me guiara, ya no tendría su sonrisa cálida y hermosa, sus chistes malos sobre comida en hospitales, incluso extrañaba su forma de regañarme por no hacer mis deberes.

Cuando por fin el autobús pasó un letrero que decía "Bienvenidos a Velkam", supe que mi tortura había terminado.

El pueblo parecía haberse congelado en 1830, las casas eran de aspecto colonial y muy bien conservadas. Habían paredes de piedras o de cemento pero de color blanco o crema, pero ya estaba corroído por la humedad y la maleza que trepaba por las paredes, las calles de piedra y las casas con techos de capaz daban la impresión de encontrarse en un pueblo encantado o tal vez maldito.

Tal vez este sería el lugar perfecto para una película de terror, un pueblo a cuatro horas de la comunicación más cercana, aspecto de abandono y rodeado de bosque ¿Qué más se podía pedir?

Música suave de piano aislaba el parloteo de las personas dentro del autobús, lo que menos quería era escuchar la vida de los demás. Extraño en mi dado mi tendencia a meterme en donde no debía.

Cuando el autobús se detuvo -en todo el centro de la ciudad frente a una fuente y una plaza llena de locales-, pude observar el cielo nublado anunciando una lluvia, los chicos y adultos mayores ir y venir de cualquier lado, las tiendas y cafeterías compartiendo un mismo cartel «Prohibido el ingreso a los Shellyn».

¿Quienes eran y porque los habían bloqueado de todo lugar público?

Me resultaba extraño que alguien simplemente decidiera no venderle a alguien sin una razón, ¿Cual tendrían aquí para hacerlo?

Comencé a caminar por la plaza para comprar algo para poder calentarme un poco, el saco blanco delgado y el jean negro justo ahora no parecía una buena idea.

Entre en una cafetería con aspecto de los cincuenta, me acerqué a la barra -ya que todo el lugar estaba vacío- y toque la campanilla sobre el mostrador.

Un chico con una chaqueta de cuero, camiseta blanca y unos jean acampanados salió. Seguro trataba de imitar a algún personaje de la época pero su cabello espeso y negro lleno de rizos y sus gafas de pasta negra no le ayudaban mucho.

—Bienvenida a Presley's Coffee—habló en un tono de canto—¿En qué puedo ayudarte?

Supongo que por eso el atuendo y la temática de la cafetería, todo fuese por el gran Elvis, de hecho aquella idea era divertida.

—Un mocaccino grande—pedí.

Él tecleó en la caja mi pedido.

—2,50.

Me pasó un recibo y se giró a decirle por una pequeña ventanilla a alguien a que prepárate el pedido.

—¿Hace cuanto llegaste al pueblo?—preguntó girándose—no me malinterpretes—un sonrojo baño sus pálidas mejillas llenas de lunares—aquí todos conocemos a todos es fácil reconocer un rostro nuevo.

—Recién acabe de bajar del autobús.

Me quite uno de los audífonos.

—Tú rostro se me hace familiar—murmuro pensativo—¿No habías venido nunca?

Hice sonar la lengua incómoda.

—No, pero mi madre se crió aquí y dado a que dicen que me parezco demasiado debe de ser solo una confusión.

Aunque me parecía ridículo que la conociera dado que parecía tener la misma edad que yo.

—¡Las Yerkins!—soltó como si hubiera descubierto algo—debes de ser hija de Hannah ¿Verdad?

No debía de sorprenderme pero aún así me sentía incómoda de que me conocieran -o al menos a mi madre-.

—Ajá.

No solía ser una persona cortante o desagradable pero seguía pasando por mi luto así que no iba a esforzarme en ser agradable como antes solía ser.

—Vaya, eres igual de bonita a ella—murmuro torpemente sonrojándose y elevando mi incomodidad—lo la-lamentó es que en los pasillos del instituto hay fotos de todos los que se han graduado y pues ellas salen en varios cuadros y como tengo buena memoria solamente—

—Entendí, ok.

Corte su muy mal intento de disculpa y pague lo que había pedido.

—¿Qué te trae por aquí al inicio de la temporada escolar?—preguntó dándome el cambio—si no es muy imprudente de mi parte.

Puse los ojos en blanco y cambié la larga mezcla de música de piano para darle paso a 5SOS con una increíble canción "Lie to me".

—Me mude.

No tenía caso mentirle al final de cuentas lo iba a notar mañana.

—Wow, que bueno.

Parecía alegre por eso, me pasó el envase lleno del delicioso café achocolatado, lo recibí y me puse el otro audífono.

—Nos vemos mañana entonces.

Se sonrojó y yo asentí incómoda antes de salir. Aquello había sido raro, me sentía incómoda con aquel chico tan tímido y preguntón.

Al salir de la cafetería una ligera brisa comenzó a caer y le di un pequeño sorbo al café, caliente y con un poco de sabor a chocolate debido a la cocoa, era espectacular.

Comencé a caminar, la tía Raquel me había explicado -masomenos- como llegar a su casa así que hice lo mejor que pude por seguir sus indicaciones.



Undrerrelly

Editado: 21.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar