El origen del héroe

Capítulo uno : parte uno

Pero un día yo ya no servía, fue entonces cuando me vendieron como esclavo, un tal Heard George un comerciante de esclavos. 

-Está todavía vivo y puede servir para que haga trabajos pesados, claro que antes de que muera - dijo el encargado de la construcción del templo del rey, puesto que me habían detectado una enfermedad terminal y como bien dice la palabra poco a poco me sentía agotado por eso es que el hombre me intercambio por otro esclavo, de cada dos días escupía sangre, y me estaba acostumbrado seriamente a esta, mis expresiones faciales también cambiaron tenia un odio muy fuerte hacia el rey, conocí por medio de la esclavitud la dureza de la vida, personas pobres hasta ancianos eran sometidos a trabajos duros, mujeres con niños en su vientre, algunas veces yo hacía más trabajo para ayudarlas a descansar aunque eso significara más latigazos, más dolor. 

Suspiré mientras me metían en una jaula espaciosa con una cadena en mi cuello, mis ojos mostraban inexpresividad, cargan la jaula en un carro manejado por caballos, yo se podría decir que a las justas tengo un pedazo de tela llamada ropa, otro suspiro, vaya que era un desastre lo que me pasaba, pensaba que al venir a este mundo mi vida cambiaría, entonces,¿cambió?, sí, pero de una forma cruel, despiadada, me cambiaron por un niño de doce años, pobre crío ufff...

 Su vida era también una miseria.

Bien de seguro estaré listo para otros meses de trabajo, obvio que antes de que muera, los paladines, los héroes de todo el reino en serio, después de escuchar una historia de ellos pensé, pensé que algún día nos rescatarían. 

Eran frescas las memorias que tenia de ese momento. 

Un día como otros, osea de trabajo hasta al cansancio, vino un tipo con armadura plateada con partes rojas, con un escudo de armas dibujado en el pecho, al principio no le tomé importancia, pensaba que era un cliente más para comprar esclavos, ya que eran varias personas interesadas en nuestros servicios no pagados, la cuestión que oí desde mi trabajo de construcción decir al jefe de la obra las siguientes palabras : 

-¡Ho¡, que gusto verlo señor Gales, ¿como le va en la tarea de paladín? 

-Muy bien de echo, me gustaría comprar una linda señorita, que sea muy prominente en todo aspecto. 

-Sabia elección al confiarnos la tarea de buscar aquí. Deje inmediatamente de hacer mi trabajo... 

-Los paladines son los más valientes hombres que se dedican solo a la justicia y la equidad. 

-Son los más sabios. 

-Siempre hacen buenas acciones.

-No se dejan llevar por el mal aunque alguien lo intente llevar por el mal camino el se corregirá. 

Recordé las palabras de las personas que estaban conmigo cuando comíamos en la hora del supuesto descanso, decían esas palabras con tanta seguridad y confianza que no lo soporté más. 

-Los paladines no son lo que creí, ¡son basuras! -grité con una fuerza que llego hacia los oídos del nombrado. 

Volteó a verme con cara de completo disgusto, me miro con cara de repugnancia, se acercó a mí cuerpo delgado e inútil y me escupió, la escena que yo había echo la miraban varias personas preocupadas por mí, me aguante la ira, la impotencia, y decidí dirigirme a trabajar. 

Por eso ya no creo que nadie me pueda rescatar de este destino tan penosamente absurdo de mi vida. 

Veo alejándose la obra de construcción, ahora me dirigía a ser un esclavo, pero al menos ya no soy propiedad del odioso rey. 

Mi alma se corrompió y no quiero volverla a componer, por que mientras este en el estado que me encuentro puedo ver con claridad la maldad de las personas a mi alrededor, y demostrarme cuan ingenuo fui. 

Pasaron hací varios días desde que llegué al mercado de esclavos, era como una feria, era igual a un mercado donde venden verduras y cosas comestibles pero en vez de eso lo que había eran.... Esclavos. 

Mi dueño no era amable ni nada por el estilo, me maltrataba cuando quería y se relajaba dándome palazos. 

Conclusión... Yo era su juguete para desestresarse. 

Había muchas comerciantes hablando alegremente sobre sus "productos" que no era otra cosa que sus esclavos, viéndolo de manera realista, este señor me alimenta más que el jefe de la construcción, pero aún así seguía desnutrido y con la piel pálida por la falta de sangre, es que cada vez votaba más y más, el nos guardaba en una pequeña carpa, miré hacia mi alrededor, lloraban demasiado menos una chica de seguro que al igual que yo ya se hizo la idea de que nos pudriríamos en esas jaulas sucias, me dio curiosidad. 

Tenía un instinto de asesinar a aquel que osaba mirarla o dirigirle la palabra, pero ya que no me quedaban muchos días o puede ser que semanas no me importaba.

 -Oye, tú, ¿por qué no lloras? 

-¿Tú por qué también no lo haces? 

-Me resigne a morir, ¿y tú? 

-Lo mismo. 

-Te piensas suicidar o estas enferma. 

-Estoy enferma.

 -De casualidad ¿no escupes sangre cada dos días o algo así? -dije con un tono de broma.

 -Exacto mis días están contados -todo nuestro diálogo se hizo sin mirarnos los ojos. 

Si hubiera estado junto a su jaula entonces, capaz conversaría más con ella pero ya que no, entonces era hora de callarse.

 -La vida es ruda, ¿no crees? 

-Por supuesto. 

-Quisiera atrasar el tiempo donde estaba sola en mi casa viendo como los pájaros y la naturaleza se volvían felices. 

-Entonces yo quisiera ser un poco menos ingenuo, que me den una oportunidad para no ser lo que soy ahora, mercancía. 

-Pero la vida no da lo que uno pide da lo que uno se gana. 

-Entonces soy un completo perdedor. 

-Muy bien dicho ya somos dos.

 -¿Cómo te llamas? 

-Soy Guirial, un placer, ¿y tú? 

-Wallis, por mientras, aún no sé mi nombre, jaja -reí un poco que chica tan interesante. 

-¿Piensas que nos salvaremos? 

-Puede ser, pero creo que ya no hay posibilidad, si la hubiera entonces dejaría de ser un esclavo y mataría al rey -como me gustaría hacer eso. 



Gabriel Landa

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En el texto hay: reino y poder

Editado: 27.06.2020

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