El Pacto

Capitulo VII

En la universidad se preparó una fiesta para salir a vacaciones, ya que este era el último día del semestre. Nick pensó que tal vez en esa fiesta podría mejorar las cosas con Samantha. Así que decidió invitarla; Samantha aceptó sólo para vigilarlo, pero obviamente no se lo dijo. Diana decidió no ir porque esas cosas no le gustaban nada.

Ya en la fiesta, Nick entró acompañado de la hermosísima Samantha la cual estaba vestida con un vestido rojo tentación, unos tacones, un collar que resaltaba su vestido, una cartera pequeña. Todos voltearon a ver la pareja tan dispareja, ella toda una Bella y él una Bestia. Aunque en este caso una demonio y un mortal. La música sonaba, Samantha bailaba con Nick, él se sonrojaba al ver lo bella que se veía, trató de hacerle un cumplido – estás muy hermosa hoy, no quiero decir que antes no fueras hermosa, lo que quiero decir es que, pues que hoy estas más hermosa que en otros días, es que siempre eres hermosa pero hoy estas más hermosa – ella lo piso y dijo – ya cállate, y baila -.

Clara estaba comiendo y con una copa de champán, miró a Nick y Samantha, sus ojos brillaron – ¡que lindos que se ven! – Dijo en voz alta, Edmar se le acercó y dijo – sí, es una lástima – ella lo volteó a mirar y dijo – ¿bailamos? – Él sonrió – por supuesto, aunque desearía bailar con Nick – ella se sorprendió – ya veo, que pena – él la tomo y la jaló – ¿a dónde me llevas? – Exclamó ella – ¿a dónde más? – Respondió él con una sonrisa en su rostro; empezaron a bailar, y mientras lo hacían ella un poco tímida preguntó - ¿te gusta Nick? – Él con una sonrisa manifestó – ¡me encanta! – y seguían bailando, lo que él no notaba, es que a ella le gustaba él. Pero al menos aprovecharía ese momento, se recostó sobre su pecho y bailaron como en las películas románticas.

Al sonar la última melodía de esa canción que bailaban, Samantha besó románticamente a Nick, muchos de los que estaban en el baile siguieron el ejemplo, otros envidiaban al bueno para nada de Nick. Clara miró fijamente a Edmar su corazón latía como un bongo, al ritmo de la canción, Edmar la miró y dijo – por qué no – y la besó, Clara sentía que su corazón se derretía como mantequilla en un sartén.

Después que la canción se terminara, Nick estaba aún nervioso, - ¿te traigo algo de beber Samantha? – Ella asintió – sí por favor, una copa de vino – Nick se dirigió hacia donde estaban las bebidas, de paso saludó a Clara, sirvió la copa. Clara se acercó a Nick, - sírveme a mí también, gracias – dijo un poco entre triste y alegre. Edmar se arrimó a Samantha, le apretó la mano fuertemente y dijo – te envidio demasiado – ella lo miró extrañada – ¿en qué sentido? – Él la soltó – tienes a Nick, daría lo que fuera porque fuese mío, llevo tiempo tratando, pero cada vez que nos encontrábamos sólo hablaba de ti o de cosas de su carrera –Samantha sonrió – no creo que él haya notado que le gustas -, Edmar se rió – sí, es muy ingenuo -.

Nick le sirvió la copa a Clara, se la pasó y antes de irse preguntó - ¿qué te sucede? – Ella con su mirada perdida dijo – es que, al tipo que me gusta, no le gusto – Nick la abrazó – no te rindas nunca, sigue adelante, tal vez logres que se fije en ti – ella asintió con alegría – siempre has sido un gran amigo -. Nick la soltó y caminó con ella hacia donde estaba Samantha y Edmar, Nick le pasó la copa a Samantha, ella la recibió, sonrió, miró a Clara y la abrazó. Edmar apretó la mano de Nick – estás bien vestido, te felicito, además muy bien acompañado – le soltó la mano, le arregló el cabello, tomó de la mano a Clara y dejaron a los tortolos solos.

La noche se pasó como una brisa efímera, la gente empezó a marcharse, Nick miró a Samantha – creo que es hora que nos marchemos – ella asintió – vámonos- y se marcharon. Al llegar al apartamento, vieron a Diana dormida en el sofá con un libro, Samantha tomó el libro, negro de pasta dura que decía ‘Santa Biblia’, ella sonrió, puso el libro en la mesa. Nick cargó a Diana, y se dirigió hacia el cuarto de las chicas, al entrar la acostó en la cama, la arropó, le beso en la frente, salió de la habitación y cerró la puerta. Samantha se quitó el vestido, miró a Nick y dijo – si deseas puedes hacerme lo que desees – él se acercó la beso y la abrazó – eso lo haremos cuando tú también lo desees – ella lo abrazó fuertemente y con una sonrisa – gracias, por eso es que me gustas tanto – ambos se soltaron, ella recogió su vestido, entró a la habitación, y antes de cerrar la puerta le lanzó un beso. Él se quedó mirando su apartamento por un instante – ¡cómo es que desaprovecho una oportunidad así! – se sirvió un café y se sentó en la silla para dos que había en el balcón, mientras miraba la ciudad, por sus pensamientos pasaban todos los momentos que había vivido con Samantha.



Albert Peiz

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Editado: 21.02.2018

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